Toxoplasmosis: qué es y cómo tratarla

Daniela Castro · 5 agosto, 2018
La toxoplasmosis es una de las infecciones más temidas por las mujeres embarazadas. Su detección oportuna mejora el pronóstico del tratamiento e impide secuelas en la salud del bebé.

La toxoplasmosis es una infección frecuente que suele pasar inadvertida. Se considera grave cuando afecta a las mujeres en periodo de gestación, ya que puede tener un impacto negativo en el desarrollo del feto o la salud de los bebés recién nacidos.

Aunque la mayoría de personas infectadas no presentan síntomas, la infección puede detonar molestias similares a las de una influenza. Sin embargo, si se llega a complicar, se acompaña con signos más graves como las convulsiones o problemas pulmonares crónicos.

¿Cuáles son sus vías de transmisión? ¿Qué tratamientos facilitan su control? Resolver estos interrogantes es muy importante, sobre todo en caso de embarazo. Por eso, a continuación compartimos los aspectos más relevantes de la enfermedad y algunas medidas preventivas.

¿Qué es la toxoplasmosis?

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad producida por un parásito diminuto conocido como Toxoplasma gondii. Este microorganismo puede vivir dentro de las células de los seres humanos y animales, sobre todo en gatos y animales de granja.

Pero contrario a lo que muchas personas piensan, tener gatos no es sinónimo de contraer la enfermedad. El único modo de resultar afectados es manipulando las heces de los felinos sin aplicar las medidas de higiene necesarias.

Ahora bien, lo que sí supone un riesgo de transmisión elevado es consumir agua contaminada, vegetales y frutas sin lavar, o carnes mal cocinadas. También puede resultar de una mala manipulación de alimentos o, inclusive, de tener las manos sucias.

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Toxoplasmosis y embarazo

Enfermedades durante el embarazo que toda mujer debe conocer

La toxoplasmosis es una de las enfermedades más temidas por las mujeres en estado de embarazo. Si bien puede afectar a cualquier persona, padecerlo durante la gestación acarrea graves riesgos para el bebé, sobre todo si se contrae en el último trimestre.

Por eso, como parte del diagnóstico preventivo, es preciso realizar exámenes sanguíneos para descartar la infección. De llegar a recibir un diagnóstico positivo, es primordial que la futura madre reciba tratamientos con antibióticos para evitar el contagio al feto.

Complicaciones

El desarrollo de toxoplasmosis durante el embarazo puede causar graves consecuencias en el feto que se está desarrollando. Cuando el parásito consigue pasar al feto a través de la placenta, aumenta el riesgo de abortos espontáneos y malformaciones.

No obstante, esto no ocurre en todos los casos, ya que si la enfermedad es detectada a tiempo, el control con antibióticos impide que el microorganismo traspase la placenta. Si no hay un tratamiento oportuno, la infección puede causar:

  • Anomalías de tipo neurológica y cardíaca
  • Muerte del feto
  • Retraso mental y discapacidad motora
  • Afecciones hepáticas definitivas
  • Infecciones oculares graves

Tratamiento de la toxoplasmosis

Fármacos durante el embarazo

La mayoría de las personas sanas no necesitan un tratamiento para la toxoplasmosis. Sin embargo, en caso de presentar síntomas, el médico puede sugerir medicamentos como pirimetamina (Daraprim) y sulfadiazina.

En caso de embarazo, las medidas para controlar la toxoplasmosis varían de acuerdo a la etapa de la gestación y estado de salud actual de la madre. Si la infección se produce antes de la semana 16, es posible un tratamiento con el antibiótico espiramicina.

Este fármaco disminuye el riesgo de problemas neurológicos en el bebé al evitar la toxoplasmosis congénita. Sin embargo, mientras que ya se utiliza con frecuencia en Europa, aún está en fase experimental en Estados Unidos.

En caso que se detecte la enfermedad después de la semana 16 de gestación, o si los análisis indican que el feto está infectado, el control incluye pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico (Leucovorina). Estos mismos remedios se emplean si el bebé nace con toxoplasmosis.

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Prevención de la toxoplasmosis

La detección de la toxoplasmosis en las mujeres embarazadas no es obligatoria en todos los países. Se recomienda hacer pruebas sanguíneas durante los controles prenatales con el fin de detectarla de manera oportuna. De igual forma, para evitar contraer la infección se pueden tomar otras precauciones:

  • Utilizar guantes al hacer tareas de jardinería o manipular tierra.
  • Lavarse las manos minuciosamente con agua y jabón varias veces al día.
  • Evitar el consumo de carne mal cocida o cruda.
  • Desinfectar todos los utensilios de la cocina y evitar su uso en varias tareas al mismo tiempo.
  • Lavar bien las frutas y vegetales, sobre todo si se van a comer crudos. De ser posible, se les debe retirar la cáscara, pero solo después de lavarlos.
  • Evitar el consumo de leche sin pasteurizar.
  • Usar guantes de protección al manipular el arenero del gato, inclusive si se emplean herramientas adicionales (como palas). En caso de embarazo, pedirle a otra persona que haga esta tarea.
  • Mantener al gato saludable al proporcionarle comida sana (no darle carne cruda).

En conclusión, detectar la toxoplasmosis de forma oportuna es clave para llevar un embarazo saludable. Aunque la infección acarrea peligros para el feto, la aplicación de un tratamiento adecuado disminuye de forma considerable todos los riesgos.