Trabajar y ser mamá: el arte de hacer dos cosas a la vez

3 agosto, 2018
Cada vez más, los padres no solo comparten las obligaciones de la crianza, sino también las del trabajo. Los niños necesitan de la manutención de sus padres, pero también del acompañamiento afectivo.

Es un clamor general: la madre que trabaja fuera del hogar se siente culpable por dejar a su bebé o a sus hijos al cuidado de otros. Trabajar y ser mamá no es fácil, pero tampoco es imposible.

Lograr ese equilibrio entre la mujer trabajadora y la madre es todo un desafío, y es que la maternidad nos duplica el trabajo que ya teníamos. Aunque algunas logran darle pausa a la vida laboral para dedicarse a los hijos, no todas pueden o quieren hacerlo. Encontrar el equilibrio es necesario.

Trabajar y ser mamá: es posible

Madre enseñando a leer

 

Trabajar y ser mamá pasa por lograr que el tiempo que pasemos con nuestros hijos sea de calidad. Aunque no podamos estar todo el día con ellos, cuando estemos a su lado hay que brindar el apoyo emocional y la atención amorosa que necesitan.

Reparte las responsabilidades

 

Siempre es posible encontrar a abuelos y tíos dispuestos a ayudar en el cuidado de tus hijos. También puedes organizarte con tu pareja y ver cómo compartís el cuidado de los hijos mientras tú trabajas.

A la mujer de hoy le cuesta mucho delegar porque, como se ha preparado tanto para asumir múltiples tareas, cree que fácilmente puede sumar el cuidado de los hijos. Como si criar fuera una tarea más. A una madre soltera le puede costar incluso más, porque quizás no tiene con quien compartir la responsabilidad.

Delegar es fundamental, tanto en el trabajo como en el hogar. Así podrás sentir confianza y seguridad para entregar a tu hijo en las manos del padre, de otro familiar, o de quienes están al frente de las guarderías o los centros educativos.

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Identifica las prioridades

 

No es lo mismo trabajar y ser mamá de un bebé que cuando el niño ya tiene cinco años o ya es un adolescente. Evalúa si puedes cambiar el tipo de trabajo o el horario mientras son más pequeños y demandan más atención. En lo que crecen y son más independientes, podrás tener responsabilidades distintas.

Si tienes la oportunidad de postergar el reinicio del trabajo tras haber dado a luz, tu bebé estará feliz de tenerte cerca. Aunque no lo pueda expresar en palabras, son múltiples los beneficios que recibe el bebé al estar próximo a su madre. Hacer esa pausa y después retomar el trabajo es estupendo.

Tienes que estar disponible

Tus niños necesitan saber que cuentan contigo. No es solamente llevarlos a la escuela o al médico, comprarles ropa, tabletas o juguetes. También hay que estar disponible para cuando necesitan sentir tu amor.

Si sucede un accidente o imprevisto en la escuela, procura llegar lo más pronto posible a donde está tu niño. Cuando necesita apoyo con una asignatura o con una tarea, tienes que poder ayudarlo. En el caso de que tu hijo tenga un problema, necesita que estés disponible para escucharlo y mirarlo a los ojos.

Organiza tu agenda

Organizarse con agenda

Para generar esa conexión que te permita disfrutar de la relación madre-hijo, tienes que organizar tu trabajo. Eso toma tiempo y puede ser estresante si no estás acostumbrada a ello, pero agradecerás el resultado cuando tus hijos sonrían felices con tu presencia.

Los horarios de trabajo extendidos que podías cumplir antes de ser madre son incompatibles con la crianza que cultiva la conexión con los hijos. Así como necesitas del trabajo para cubrir las necesidades materiales de tu familia, tus hijos también necesitan que no seas una madre ausente.

En los momentos que estés con tus hijos, haz todo lo posible porque el teléfono móvil no te distraiga de tu foco, que es el encuentro con ellos. Si lo puedes apagar, mucho mejor.

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Libérate de la culpa

No serán pocas las veces que te sientas culpable por no haber cumplido con lo que ofreciste o con lo que planificaste. Trabajar y ser madre es exigente, y la perfección no es posible. Lo importante es que reconozcas siempre por qué haces el esfuerzo que haces. Abatirte por la culpa no sirve de nada.

Todas las razones por las que una madre trabaja son válidas, y no tienes por qué sentirte culpable, ni permitir que nadie te haga sentir culpable. Solo tú sabes qué es lo que debes hacer y cómo lo debes hacer por tu bienestar y el de tus hijos.

Habla con tu jefe o cambia de trabajo

Compatibilizar trabajo y maternidad

La madre trabajadora tiene derechos y debes conocerlos; también se ha ganado el respeto en muchos espacios laborales. Convierte a tu jefe en un gran aliado para tu maternidad: es posible que hasta pueda ofrecerte algo que se adapte a tu condición de madre.

También puedes evaluar cambiar de trabajo, a un horario más flexible o que puedas desarrollar desde tu casa. Las opciones que hoy en día ofrece internet para ‘teletrabajar‘ van en aumento: puedes encontrar un trabajo que se adapte a tus horarios y capacidades.

Recomendación final

Hoy en día existe un nuevo modelo familiar, en el cual ambos padres trabajan y se ocupan de la casa y de los hijos por igual. También están las numerosas madres solteras que deben trabajar porque el padre está ausente.

Las madres trabajadoras pasan muchas horas fuera de la casa y los niños también. Pueden estar al cuidado de distintas personas o tienen agendas repletas de actividades extraescolares. Recuperar el tiempo que no paséis juntos es una responsabilidad diaria.

Encontrar el espacio para el intercambio, para conectarse y para disfrutar del amor que os tenéis es fundamental para el desarrollo físico, mental y emocional de los hijos. Trabajar y ser mamá pone a prueba nuestras capacidades, pero brinda múltiples satisfacciones. Es cuestión de darle a cada uno su tiempo y su espacio.

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