Trastorno por consumo de alcohol

20 julio, 2018
Aunque el alcohol sea una droga legal, no por ello deja de ser un poderoso psicoactivo que tiene el potencial para producir cambios estructurales en el cerebro.

Bajo el nombre de trastorno por consumo de alcohol se agrupan todas aquellos patrones de ingestión de bebidas alcohólicas que ponen en riesgo la salud, la seguridad o que dan origen a problemas o conflictos con el entorno psicosocial.

El alcohol es una droga psicoactiva de poderosos efectos físicos y psicológicos. Sin embargo, en casi todos los países del mundo su consumo es legal. Por lo tanto, prevenir el abuso de esta sustancia es muy difícil, ya que, de hecho, en ciertos entornos se promueve su consumo.

Más que el volumen o la frecuencia en la ingestión de licor, lo que define el trastorno por consumo de alcohol es el efecto que produce en la salud física y mental. También la dependencia manifiesta de la sustancia, a pesar de reconocer sus efectos adversos.

Qué es el trastorno por consumo de alcohol y cómo se manifiesta

Se habla de trastorno por consumo de alcohol cuando el afectado tiene problemas para controlar la ingestión de licor. Además hay inquietud y preocupación cuando no se puede beber y se necesita cada vez mayor cantidad de esta sustancia para lograr el mismo efecto.

Otra de las características del trastorno por consumo de alcohol es que si la persona deja de beber súbitamente, llega a experimentar graves síntomas de abstinencia. Así mismo, el consumo de licor es un factor que altera el normal desenvolvimiento de la vida diaria. De este modo, los principales síntomas del trastorno por consumo de alcohol son los siguientes:

  • Incapacidad para limitar la cantidad de alcohol que se bebe.
  • Fuertes ansias de beber alcohol periódicamente.
  • Incumplimiento de obligaciones en razón al consumo de alcohol.
  • Persistencia en el consumo, pese a haber experimentado efectos adversos.
  • Desarrollo de la tolerancia al alcohol. Cada vez se necesita beber más.
  • Síntomas físicos y psicológicos en razón a la abstinencia.
  • Intención frustrada de reducir o dejar la bebida.
  • Empobrecimiento de las actividades lúdicas y de las relaciones sociales.

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Causas y factores de riesgo

En el trastorno por consumo de alcohol influyen factores genéticos, psicológicos, sociales y ambientales. Algunas teorías sugieren que hay individuos con una predisposición intrínseca a depender del alcohol. Este genera efectos particulares en su organismo.

De la misma manera, el consumo continuado de alcohol produce cambios estructurales en el cerebro. Básicamente se alteran las áreas responsables de las sensaciones de placer, del autocontrol y del razonamiento. Esto intensifica el deseo de beber licor. Se ha establecido que los principales factores de riesgo para desarrollar trastorno por consumo de alcohol son los siguientes:

  • Consumo sistemático y prolongado de alcohol. Por los cambios cerebrales y orgánicos que esto genera.
  • Edad. Entre más temprano se haya comenzado a beber, mayor el riesgo de desarrollar trastorno por consumo de alcohol.
  • Antecedentes familiares. Hay mayor riesgo en las personas que tienen familiares con problemas alcohólicos.
  • Problemas de salud mental previos. Son particularmente vulnerables las personas que padecen o han padecido depresión.
  • Entorno. Los entornos que promueven el consumo de alcohol son un factor de riesgo.

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Complicaciones

El principal efecto del alcohol es la depresión del sistema nervioso central. Esto ralentiza el habla y la capacidad para reaccionar a los estímulos externos. En situaciones que exigen estar alerta, como conducir, por ejemplo, las consecuencias pueden ser fatales.

También es muy frecuente que el abuso del alcohol origine grandes dificultades psicosociales. Entre ellas, deterioro de las relaciones personales, problemas laborales, comportamientos peligrosos y violencia con el entorno. Los principales impactos en la salud física son:

  • Enfermedades hepáticas.
  • Problemas digestivos.
  • Problemas del corazón.
  • Dificultades en la actividad sexual.
  • Disfunciones menstruales.
  • Problemas oculares.
  • Daño en los huesos.
  • Complicaciones neurológicas.
  • Debilidad en el sistema inmunológico.
  • Mayor riesgo de padecer cáncer.

Pronóstico y prevención

El consumo de más de una copa diaria de alcohol en las mujeres y más de dos copas diarias en los hombres, indica que se está en vía de desarrollar trastorno por consumo de alcohol. Una intervención temprana mejora significativamente el pronóstico.

La medida de una copa es de 12 onzas para bebidas con bajo contenido alcohólico, como la cerveza. De 5 onzas para bebidas con 12% de contenido alcohólico, como el vino. Y de 1,5 onzas en los licores que tienen más de 44% de graduación alcohólica.

El ejercicio regular contribuye a mantener un mejor estado de ánimo. Así mismo, es conveniente desarrollar aficiones. Si se presentan estados de depresión o ansiedad, lo mejor es consultar con un profesional de salud mental a tiempo.

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