Trastorno de Ansiedad Generalizada

María José·
30 Julio, 2020
Los trastornos de ansiedad son un conjunto de enfermedades que se caracterizan por temor, miedo o preocupación excesivos.

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es uno de los trastornos mentales más comunes, que afecta en algún momento hasta al 21% de los adultos en su vida.

Tal como se define en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el TAG se caracteriza por una ansiedad y preocupación excesivas por una serie de eventos o actividades (como el rendimiento escolar o el laboral, por ejemplo) que un individuo rencuentra difíciles de controlar.

Psicofisiología del Trastorno de Ansiedad Generalizada

Por lo general, la investigación con respecto al tema demuestra que las personas que padecen este trastorno se encuentran en un estado más desregulado fisiológicamente hablando.

Esto implica que pueden tener una frecuencia arterial alta, niveles de conductancia de la piel más altos o un nivel más bajo de variabilidad del ritmo cardíaco (VRC). Así lo explican en una investigación publicada en 2017 en la revista Dialogues in Clinical Neuroscience.

¿Por qué se produce la ansiedad? El circuito del miedo

La información que obtenemos con los sentidos (a excepción del olfato, que sigue otra vía) viaja hacia el tálamo.

El tálamo es un componente del sistema nervioso central que filtra los estímulos, con lo que el cerebro sólo recibe los relevantes. De esta forma, la información que se obtiene cuando estamos ansiosos, se percibe erróneamente como una situación de amenaza o simplemente, se magnifica la misma.

Cuando esta información se considera una amenaza, el cerebro y otras regiones del sistema nervioso envían señales a la amígdala.

¿Cómo funciona?

Mediante la liberación de noradrenalina. La noradrenalina se libera en el locus coeruleus, una región del cerebro donde las neuronas noradrenérgicas son muy abundantes.

Desde la amígdala parten entonces nuevas señales, que, en última instancia, provocan la liberación de cortisol. El cortisol es la hormona que prepara el organismo para huir o luchar. Esto explica los síntomas físicos de las personas con ansiedad.

Mujer con síntomas de trastorno de ansiedad

A esta hiperactivación de la amígdala se suma otro problema. El área del cerebro encargada de “frenar” el miedo se encuentra alterada. Por ello, no inhibe la sensación de miedo, continúa percibiendo la amenaza.

De manera simple, hay una hiperactivación de los sistemas para responder a las amenazas y además, nada que los frene.

¿Qué problemas ocasiona todo esto a largo plazo?

Podría decirse que el cuerpo “se acostumbra” a responder de esta manera. La activación prolongada de estas vías, y en concreto la del cortisol, hace que se debilite el umbral.

Esto pudo explicar por qué niños que sufrían abusos, gente que vivía en zonas de guerra… padecían más ansiedad. Tras haber vivido en tensión constante durante años su organismo se había acostumbrado a responder así ante cualquier amenaza.

¿Qué tienen en común entonces los trastornos de ansiedad?

Los trastornos de ansiedad son un conjunto de enfermedades que se caracterizan por temor, miedo o preocupación excesivos. Esto provoca una hiperactivación del organismo, que se traduce en un considerable deterioro del individuo en todos los ámbitos.

Clasificación de los trastornos de ansiedad. Trastorno de ansiedad generalizada

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG)?

Según indica Arturo Bados, profesor de la Universidad de Barcelona, la característica principal del trastorno de ansiedad generalizada es la presencia de angustia y preocupación excesivas ante cualquier tipo de acontecimientos durante más de 6 meses.

Situaciones del día a día, problemas cotidianos y acontecimientos habituales despiertan una sensación de expectación aprensiva.

La principal diferencia con los ataques de pánico (crisis de angustia) es, precisamente, que no se presenta como una crisis. En este caso, los síntomas se mantienen en el tiempo.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada?

Estos son algunos de los síntomas que pueden desarrollarse en el trastorno de ansiedad generalizada:

  • Notable ansiedad, preocupación y sentimientos de aprensión durante más de 6 meses desencadenados por las situaciones del día a día.
  • Sensación de ahogo, de dificultad para tragar, sensación de presión en el pecho y nauseas.
  • Mareos e inestabilidad.
  • Sensación de irrealidad (episodios de desrrealiazación) y sensaciones de “estar fuera del propio cuerpo” (despersonalización)
  • Miedo a estar volviéndose loco, miedo a perder el control, miedo a morir.
  • Tensión muscular y dolores.
  • Dificultad para concentrarse y para dejar la mente en blanco. Irritabilidad.
  • Las personas con ansiedad no consiguen quedarse dormidas debido a las preocupaciones.

¿Cómo de común es? ¿A quién afecta?

Como hemos mencionado anteriormente, el TAG afecta al 21% de los adultos mayores, según indica una investigación publicada en 2015 por la revista Epidemiology and Psychiatric Sciences.

Mujer en tratamiento con ansiolíticos

La ansiedad puede afectar más al sexo femenino. Aun así, es frecuente en ambos sexos, puede aparecer a todas las edades.

Ansiedad y depresión

Tanto los diferentes trastornos de ansiedad entre ellos, como estos con la depresión, se presentan asociados en la mayoría de los casos. Además, la asociación de estas enfermedades mentales con la afectación física crónica también es más que evidente.

La relación entre salud mental y física es de especial importancia en personas ancianas. En ellas, a todos estos problemas debe sumarse las enfermedades, la soledad y la falta de recursos sociales y económicos.

Otro punto de gran importancia son los tratamientos. Sin embargo, en este caso, esta asociación se utiliza para el beneficio de los enfermos.

De este modo, en la mayoría de los casos, el tratamiento para el trastorno de ansiedad generalizada puede ser una combinación de ansiolíticos y antidepresivos.

En cualquier caso, este tratamiento deberá ir pautado por un psiquiatra. En otros casos no será necesario recurrir a la medicación y será suficiente con la psicoterapia. Cada caso es particular en sí, por eso te recomendamos que de tener los síntomas mencionados acudas a un psicólogo o psiquiatra para tratar el problema.

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