Trastorno de ansiedad por separación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Valeria Sabater el 14 noviembre, 2018
El trastorno de ansiedad por separación puede aparecer por diversas causas. Hoy veremos cómo afecta a los niños y cómo repercute en la vida adulta si no se soluciona.

El trastorno de ansiedad por separación (TAS) surge cuando las figuras de apego de un niño se distancian físicamente del pequeño de forma momentánea.

Actos tan simples como irnos al trabajo, dejarlos en la escuela por la mañana, acostarlos solos en su habitación para dormir, por ejemplo, son situaciones cotidianas que pueden desencadenar de pronto una reacción emocional desproporcionada: miedo, ansiedad, llanto…

Estamos ante una condición psicológica que si bien es normal en ciertas etapas infantiles, puede convertirse en un problema en caso de que los síntomas se intensifiquen y se mantengan en el tiempo.

Veamos más datos al respecto.

Las causas del trastorno de ansiedad por separación

Niño con trastorno de ansiedad por separación

El trastorno de ansiedad por separación surge entre los 6 meses y los dos años. Cabe decir que este tipo de conductas son normales en estas edades más tempranas.

Así, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Vermont, por ejemplo, nos demuestran que si estas conductas se vuelven problemáticas y no se tratab, corremos el riesgo de que acaben desarrollándose enfermedades mentales en un futuro.

Factores que determinan la aparición del trastorno de ansiedad por separación

Cuando un niño sufre trastorno de ansiedad por separación, nos puede indicar que dentro del núcleo familiar ha existido una ruptura, una pérdida o una separación que ha sido impactante.

Vamos a ver algunos ejemplos que pueden ser los causantes de este tipo de trastorno:

  • Divorcio: la ruptura del vínculo de la pareja puede desencadenar una reacción de ansiedad en el niño.
  • Cambio de espacio: la mudanza a un nuevo hogar o a otra ciudad puede ser otro desencadenante.
  • La llegada de un hermano: tener un hermano es un motivo de alegría, pero para muchos niños supone “compartir” a las figuras de apego.
  • La muerte de un familiar: esta situación le hace ver al niño que cualquier persona de su entorno puede irse y no volver.
  • La hospitalización de uno de los progenitores: un hecho también muy común donde el niño llega a desarrollar el temor de que esa circunstancia vuelva a repetirse.

Todas estas causas pueden generar una preocupación excesiva en el niño e injustificada que le llevarán a estar cerca de sus figuras de apego de forma casi obsesiva.

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¿Cómo se diagnostica esta condición psicológica?

Según la Sociedad de Psicología Clínica Infantil y Adolescente de la APA (Asociación de Psiquiatría Americana), necesitamos que se den al menos tres de estos factores.

  • Ansiedad excesiva por la separación.
  • Preocupación desmesurada e irracional ante la idea de separarse de alguno de los progenitores.
  • Oposición a estar solo.
  • Negativa ante la idea de dormir lejos de los padres.
  • Aparición de síntomas psicosomáticos: pesadillas, dolor de estómago, vómitos, dolor de cabeza, problemas en la alimentación…

¿Cómo se resuelve este trastorno?

Madre con su hija tratando su ansiedad por separación

La mejor manera de solucionar este trastorno es contando con la ayuda de un psicólogo infantil. Así, terapias como la cognitiva-conductual son las más idóneas en estos casos. Ahora bien, los cuidadores también tienen que poner de su parte para llevar a cabo determinadas prácticas que serán beneficiosas para el niño:

  • Deben practicar el desapego: dejar el niño con familiares o abuelos es positivo. Hacer despedidas rápidas cuando se deja en el colegio, también.
  • Hablar con sinceridad: si al niño no se le habla de la muerte de un familiar, si no se le explica, esto puede hacer que surja o empeore el trastorno de ansiedad por separación. Los niños entienden más de lo que los adultos creen.
  • Establecer rutinas es positivo: si todos los días se llevan a cabo las mismas rutinas esto puede generarle confianza al niño permitiéndole que se sienta seguro.

Asimismo, es muy importante que no recriminemos a nuestros hijos estas conductas y que aún menos, los ignoremos. Esto solo incrementaría su trastorno de ansiedad por separación, determinando incluso su vida adulta.

¿Qué le puede pasar a una persona adulta con este trastorno?

  • Sufrirá dependencia emocional: se apegará a sus amigos, a su pareja y a cualquier persona que le brinde seguridad.
  • Tendrá pensamientos rumiantes y obsesivos: la ansiedad experimentada hará que viva con tipo de enfoque mental muy concreto, el temor a que las personas se vayan de su lado.

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Tratar el trastorno de ansiedad por separación cuando somos adultos es mucho más difícil. Por tanto, actuemos a tiempo buscando esa ayuda especializada que necesitan los niños en este tipo de casos.

  • Mayes L, Gillian W, Stout-Sosinsky L (2007) The infant and toddler. En: Lewis’s Child and Adolescent Psychiatry: A Comprehensive Textbook, 4th Edition,
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  • Papalia DE, Wendkos S, Duskin R (2008) Psicología del desarrollo, 8ª edición. McGraw-Hill (Ed)