Trastorno de identidad disociativo

La principal causa del trastorno de identidad disociativo son los traumas de infancia, en particular, el abuso sexual a edades tempranas.

El trastorno de identidad disociativo se conocía antiguamente con el nombre de desorden de personalidad múltiple. Se trata de una enfermedad mental que se caracteriza por la presencia de dos o más personalidades, simultáneamente en el mismo individuo.

En el trastorno de identidad disociativo al menos una de las personalidades paralelas toma el control del comportamiento del sujeto, de forma rutinaria. Lo habitual es que la persona no conserve ningún recuerdo de esos cambios de personalidad.

Es de aclarar que este trastorno no está asociado con la esquizofrenia. Más bien tiene que ver con otras entidades, como estrés postraumático, trastorno límite de la personalidad, depresión, ansiedad o abuso de sustancias psicoactivas.

¿Qué es el trastorno de identidad disociativo?

El trastorno de identidad disociativo se caracteriza porque un individuo está bajo el control de dos o más identidades, de manera alternada. Esto quiere decir que en determinados momentos se comporta con una identidad, y en otros momentos con identidades alternativas.

Lo usual es que las personas que padecen trastorno de identidad disociativo se sientan desconectadas de algunas partes de sí mismos. Experimentan algunas de sus vivencias como si fueran los espectadores de una película. De repente hacen o dicen cosas con las que no se identifican, pero que no pueden controlar.

Cuando aparece otra de las personalidades pueden cambiar los gustos, las ideas y las actitudes de forma radical. A veces la persona percibe como si su cuerpo también hubiera cambiado. En ocasiones, las diferentes personalidades se comunican entre sí.

Es muy habitual que quienes padecen trastorno de identidad disociativo tengan pseudoalucinaciones auditivas. Esto es, que escuchan voces que vienen de dentro de ellos mismos. También es frecuente que experimenten depresión y ansiedad.

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Causas y síntomas

Por lo general, el trastorno de identidad disociativo está asociado a un evento traumático. Se estima que un alto porcentaje de quienes lo padecen han sido víctimas de abuso sexual, principalmente durante la infancia, pero también en la vida adulta.

En un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos con 100 pacientes afectados por este trastorno, se concluyó que el 87% había sufrido graves traumas durante la infancia. Casi la mitad de ellos habían sido testigos de la muerte violenta de alguien cercano. Los principales síntomas de este trastorno son:

  • Presentar más de una identidad o personalidad. Hay alternancia entre diferentes formas de ser, como si al individuo lo habitaran varios sujetos.
  • Amnesia. Aparecen lagunas de memoria sobre acontecimientos pasados, fallas en la memoria en torno a sucesos actuales cotidianos o amnesia total frente a actos que se han llevado a cabo.
  • Es usual que no recuerden lo que les sucedió entre los 6 y los 11 años de edad.
  • Ansiedad y depresión. Las personas con trastorno de identidad disociativo tienden a hacerse daño a sí mismas. Son frecuentes las adicciones, la automutilación y los comportamientos suicidas.
  • Alucinaciones y pseudoalucinaciones
  • Fobias, ataques de pánico y trastornos de alimentación.
  • Dolores de cabeza y otros episodios de dolor físico.

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Diagnóstico

El diagnóstico del trastorno de identidad disociativo es bastante problemático. Debido a la actividad alucinatoria y a las experiencias de irrealidad, frecuentemente son confunde con la esquizofrenia. Los criterios aceptados para diagnosticar este trastorno son tres, principalmente. A saber:

  • Presencia de dos o más identidades. Cada una de ellas tiene un patrón propio, el cual es persistente. Su percepción, concepción de sí mismo e interacción es diferenciado, respecto a las demás identidades.
  • Al menos dos de esas personalidades controlan de forma recurrente las actuaciones del individuo.
  • El afectado tiene problemas frecuentes para recordar información personal.
  • El cuadro no puede ser explicado por el uso o abuso de alguna sustancia

Pronóstico y tratamiento

El tratamiento para el trastorno de identidad disociativo se lleva a cabo a través de psicoterapia. Esta suele ser larga y emocionalmente difícil o dolorosa para el paciente. Es habitual que los afectados presenten varias crisis emocionales a lo largo del proceso.

En algunos casos es necesario recurrir a la hipnosis para lograr estabilizar a estos pacientes. También es frecuente que sea necesaria la hospitalización para monitorizar correctamente a los afectados y poder brindarles un apoyo permanente.

El pronóstico depende de las causas que originan el trastorno y de la severidad de los síntomas. Por lo general, la psicoterapia mejora la calidad de vida de estos pacientes. Si se apegan al tratamiento y lo sostienen a largo plazo, tienen altas probabilidades de superar el trastorno.