Trastorno desintegrativo infantil

11 agosto, 2018
El trastorno desintegrativo infantil forma parte del espectro autista. Su principal característica es que aparece de forma tardía. Pero, ¿cuáles son los síntomas que pueden alertar sobre su aparición? ¿Se puede curar?

El trastorno desintegrativo infantil es un tipo de autismo que no se da con mucha frecuencia. La característica más significativa de este tipo de trastorno del espectro autista es su aparición tardía. Los niños suelen manifestarla a partir de los 3 o 4 años.

Los niños con otros tipos de autismo suelen ser diagnosticados antes de esa edad. No obstante, esto no ocurre con el trastorno desintegrativo infantil porque, tal y como veremos a continuación, los niños se desarrollan de la manera prevista hasta que, a partir de los 3 o 4 años, empiezan a sufrir una regresión.

Este trastorno fue descubierto por Theodore Heller, un educador. Por este motivo, el trastorno desintegrativo infantil también es conocido como el síndrome de Heller. Lo curioso es que este trastorno se descubrió en el año 1908 mucho antes de que se hubiese investigado sobre lo que hoy conocemos como autismo.

Síntomas del trastorno desintegrativo infantil

Niña con trastorno desintegrativo infantil

Cuando un niño sufre el trastorno desintegrativo infantil no se detecta hasta los 3 o 4 años. Hasta esa edad, el niño adquiere todas las habilidades naturales y, también, adquiridas como los demás compañeros de su edad. Pero, a los 3 o 4 años algo cambia.

Todas las habilidades que el niño ha podido adquirir sufren una regresión, es decir, se van perdiendo. A continuación, vamos a cómo se produce esto para saber detectarlo a tiempo:

  • Pérdida del lenguaje: el vocabulario adquirido hasta el momento, así como la desenvoltura para poder comunicarse con los demás se pierde. El niño empieza a perder expresividad y a volverse mucho menos receptivo.
  • Problemas en las relaciones sociales: el niño empieza a aislarse, a no interactuar con el resto de sus compañeros y pierde sus habilidades comunicativas. Surge un claro desinterés por el entorno que le rodea.
  • Pérdida de habilidades motoras: las dificultades para correr, para agarrar un lápiz o una goma e, incluso, para cambiar de postura son algunos de los síntomas que alertan sobre un posible trastorno desintegrativo infantil.
  • Incapacidad de controlar los esfínteres: aprender a controlar los esfínteres es algo que los niños con este trastorno pierden. En algunos casos, también sucede lo mismo con las evacuaciones.

Este retroceso que presentan los niños con trastorno desintegrativo infantil puede darse de forma muy rápida y repentina. Lo habitual es que coja a sus cuidadores de sorpresa y que estos no sepan cómo reaccionar. En cuestión de días se pueden producir todas las pérdidas mencionadas.

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Causas y tratamiento del trastorno desintegrativo infantil

Niño con síndrome de heller

Las causas del trastorno desintegrativo infantil no están del todo claras. Los médicos creen que el motivo de que este trastorno aparezca puede estar en la aparición de una enfermedad neurológica, por ejemplo, la esclerosis tuberosa. No obstante, esto no son más que hipótesis.

Las maneras de abordar este trastorno son diversas, pero sus expectativas de éxito son bastante reducidas. El motivo está en que el trastorno desintegrativo infantil dura toda la vida, es decir, es crónico. Esto quiere decir que en algunos momentos la regresión de habilidades puede estabilizarse, pero que en otros puede volver a acrecentarse.

A pesar de esto, a los niños diagnosticados con trastorno desintegrativo infantil se les somete a 4 tratamientos diferentes. Estos les pueden aportar pequeñas mejorías:

  • Terapias conductuales: trabajan en la eliminación de conductas no deseadas e intentan recuperar algunas de las habilidades que el niño ha perdido. Son muy efectivas y suelen dar resultados bastante satisfactorios.
  • Tratamientos nutricionales: debido a la pérdida de habilidades el niño puede tener problemas para tragar los alimentos o tener dificultades para masticarlos.
  • Tratamientos con fármacos: este trastorno puede derivar en conductas violentas, ansiedad o depresión, por lo que los niños, en ocasiones, necesitan fármacos para controlar y paliar esto.
  • Terapias alternativas: son un complemento para la terapia conductual y el tratamiento con fármacos. Un de las que más se utiliza con niños son la equinoterapia y suele arrojar muy buenos resultados.

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El objetivo del tratamiento para el trastorno desintegrativo infantil es que los niños adquieran cierta autonomía y mantengan un determinado nivel de actividad. Tanto la familia como el entorno educativo deben colaborar para estimular al niño para que recupere algunas de sus habilidades perdidas.

Pero, como bien hemos mencionado, la regresión de las habilidades puede volver a aparecer en cualquier momento. En la gran mayoría de los casos, los niños cuando se convierten en adultos se vuelven completamente dependientes.

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