Trastorno por estrés agudo

Los síntomas de este trastorno han de aparecer entre los tres días y las 4 semanas posteriores al evento traumático. Si duran más de un mes, hablamos de otro tipo de trastorno

El trastorno por estrés agudo se caracteriza por la aparición de un conjunto de síntomas de ansiedad que tienen lugar después de la exposición a un acontecimiento altamente traumático.

El evento traumático puede haber sido experimentado directamente (por ejemplo, una lesión grave o amenaza de muerte) o indirectamente (como ser testigo de acontecimientos que les suceden a otros, enterarse de hecho que les ocurrieron a familiares o amigos cercanos). Este trastorno se estima que se presenta una prevalencia de entre el 1 y el 3% en la población en general.

Algunos ejemplos de los factores estresantes que desencadenan el trastorno por estrés agudo (TEA) son:

Síntomas de alerta de trastorno por estrés agudo

Las personas que desarrollan este tipo de trastorno suelen padecer una serie de síntomas característicos. Estos síntomas tienen que comenzar entre los tres días después del evento traumático y las 4 semanas siguientes al episodio. Si estos síntomas duran más de un mes, estaríamos refiriénonos entonces al trastorno por estrés postraumático, no al TEA.

Entre estos signos, suelen ser comunes los recuerdos y sueños angustiantes acerca del episodio traumatizante que han vivido. Asimismo, evitan ir a sitios y personas que les recuerden a la situación que desencadenó el trastorno. A menudo, sus intrusiones se presentan con una sensación de irrealidad o desrealización.

Por otro lado, muestran respuestas constantes e intensas de sobresalto en relación al acontecimiento vivido. Otro síntoma que suelen padecer es presentar problemas a la hora de conciliar el sueño. Además, a estos pacientes les cuesta concentrarse cuando realizan actividades.

Otros síntomas que pueden padecer son:

  • Amnesia disociativa.
  • Aturdimiento.
  • Inquietud motora.
  • Síntomas de desesperanza.

Complicaciones

El trastorno por estrés agudo se puede considerar un trastorno de ansiedad susceptible de evolucionar a un trastorno de estrés postraumático. O puede que no. Como hemos dicho, depende de la duración de los síntomas. Si es superior a un mes, hablaremos de trastorno de estrés postraumático.

También es posible que aparezcan trastornos de sueño, depresión, crisis de pánico y un deterioro tanto social como laboral. En todo caso, es conveniente consultar con un especialista, que nos ayude a minimizar el impacto de ese evento traumático.

Diagnóstico

El diagnóstico de este trastorno se realiza en base a una serie de criterios científicos. Entre ellos, se incluyen síntomas intrusivos, estados de ánimo negativo y signos de disociación, evitación y alerta.

Para cumplir con los criterios diagnósticos, los pacientes deben haber estado expuestos directa o indirectamente a un evento traumático. Además, deben estar presentes 9 o más de los síntomas vistos anteriormente durante un período de entre 3 días y un mes tras la situación traumática.

Además, estos han de causar un grado significativo de angustia o deteriorar notablemente el funcionamiento tanto social como ocupacional de la persona afectada. Es deber del médico el de comprobar que los síntomas no sean consecuencia del uso de un fármaco o de otro trastorno.

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Tratamiento del trastorno por estrés agudo

Terapia de pareja.

Muchas personas se recuperan del trastorno por estrés agudo cuando son retiradas de la situación traumática, se les muestra comprensión y empatía y se les da la oportunidad de descubrir lo que ha sucedido. Además, para algunas personas es útil describir la experiencia en voz alta más de una vez.

Es por ello por lo que algunos expertos recomiendan la recapitulación sistemática para ayudar a todos los que estuvieron implicados. O que han sido testigos del episodio traumático a procesar qué sucedió y reflejar sus efectos. Durante la sesión, al episodio se le llama incidente crítico y la recapitulación se denomina recapitulación crítica del incidente de estrés.

Sin embargo, otros profesionales de este ámbito han expresado que la recapitulación crítica del incidente de estrés podría no ser tan útil como una entrevista empática de apoyo. E incluso podría ser tan angustiosa en algunos pacientes que hasta podría impedir una recuperación natural.

En definitiva, las terapias se basan en la descarga del evento traumático a través de terapias individuales o grupales y el reposo. La técnica EMDR es una de las terapias muy útiles en estos casos.

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¿En qué consiste la terapia EMDR?

En español, las siglas inglesas EMDR se traducen como desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. Es una técnica psicológica terapéutica utilizada para atenuar los efectos negativos de los eventos traumáticos. Francine Shapiro es el creador de este método.

El trabajo del terapeuta de EMDT consiste en ayudar al paciente a reintegrar los sucesos traumáticos con el fin de que éstos no sigan causándole dolor ni sufrimiento. Es un método complejo que suele utilizar estimulación bilateral, ya sea por movimiento oculares, mediante sonidos o con golpecitos (tapping).

Tras un evento traumático es recomendable solicitar apoyo psicológico. Aunque creamos que la situación no ha sido “tan grave”, las consecuencias y secuelas que puede tener en nosotros son impredecibles. Por eso, siempre es conveniente acudir al especialista, para que nos dé pautas para prevenir este trastorno.

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