Trastorno negativista desafiante

Edith Sánchez·
24 Julio, 2020
El trastorno negativista desafiante se caracteriza por un conjunto de síntomas que pueden manifestarse en niños y adolescentes. ¿Quieres saber más?
 

Algunos niños tienen importantes dificultades para relacionarse con los demás y obedecer las órdenes de los adultos, lo que a veces indica la presencia de un problema de conducta denominado trastorno negativista desafiante.

Tal y como refiere una revisión publicada en 2106 en la revista Medicine, se trata de una condición cuya prevalencia oscila en torno al 12 % de la población en edad escolar.

Además, en ocasiones coexiste con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Dicha circunstancia resalta la necesidad de realizar una detección temprana para prevenir mayores complicaciones.

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A continuación te contamos en qué consiste este patrón de comportamiento, señalando cuáles son sus síntomas principales, así como los factores que influyen en su desarrollo.

Qué es el trastorno negativista desafiante

Comparar niños.
 

La quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) incluye este problema en la categoría de ‘Trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conducta’.

Conforme a dichos criterios, veamos en primer lugar cuáles son las señales más típicas del trastorno negativista desafiante.

Síntomas y diagnóstico

La actitud negativista u oposicionista viene acompañada de respuestas desafiantes en las interacciones con personas que nos sean los propios hermanos. En concreto, las alteraciones se exteriorizan en los siguientes aspectos:

  • Muestras de enfado e irritabilidad, las cuales se traducen en expresiones habituales de resentimiento o ira ante la mínima contrariedad.
  • Frecuentes discusiones. Por ejemplo, el niño o adolescente reta a las figuras de autoridad de forma constante y molesta a los demás de manera intencional.
  • Talante vengativo, con señales de rencor que se repiten en diferentes momentos durante al menos 6 meses.
 

La frecuencia de tales manifestaciones ayuda a orientar el diagnóstico. Sin embargo, también cabe tener en cuenta aquello que está dentro de los límites ‘normales’.

Es decir, hasta cierto punto es natural que los hijos desobedezcan a los padres. Pero las dificultades empiezan a ser evidentes cuando este comportamiento sobrepasa ya lo que se considera razonable para una determinada edad o cultura.

Por su parte, la gravedad del trastorno queda definida por el malestar que el mismo ocasiona en el afectado y en el entorno social más cercano. Además, la presencia de los síntomas puede tener lugar tanto en uno como en varios contextos (en el hogar, el colegio, etc.).

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Quitar los privilegios a los niños desobedientes.

Curso y causas del trastorno negativista desafiante

 

Por lo general, el trastorno negativista desafiante se manifiesta antes de los 8 años de edad y es menos probable tras el inicio de la adolescencia.

En cuanto a su etiología, cabe señalar que se desconoce si existe una causa concreta que dé pie a estas dificultades. La explicación más plausible opta por combinar la influencia tanto de variables genéticas como ambientales:

  • Factores genéticos: entre estas condiciones figuraría el propio temperamento del niño o los antecedentes familiares de trastorno mental. Así lo destacan estudios como el realizado en 2010 por el Departamento de Psicología de la Universidad de Minnesota (EEUU).
  • Factores relacionados con el entorno, los cuales serían sobre todo irregularidades en la crianza tales como los conflictos familiares, la falta de control o el consumo de sustancias por parte de los padres o las normas rígidas y contradictorias en el hogar.

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Otra información de interés

Los autores de la investigación citada en el apartado anterior también encuentran que el trastorno negativista desafiante es más frecuente en los niños que en las niñas.

Sin embargo, este hallazgo no implica que no deban abordarse igualmente los problemas de conducta que muestren las chicas. Estas tal vez los expresen de otras formas no por ello menos significativas.

Así, entre las posibles consecuencias que pueden derivarse si no se actúa a tiempo encontramos:

  • Rechazo de los compañeros o de los adultos.
  • Victimización.
  • Mantenimiento de comportamientos inapropiadas.
  • Bajo rendimiento académico o abandono de la escuela.
  • Vulnerabilidad al consumo de drogas.
  • Relaciones sexuales de riesgo a edades tempranas.
  • Tensiones y desajustes familiares.

¿Qué aprendemos de estos datos?

Con esta descripción se han presentado las características más notables del trastorno negativista desafiante.

Como también hemos visto, las secuelas pueden ser graves tanto para el entorno social más próximo como para el propio afectado

 

Por ello, el tratamiento se basará tanto en la intervención familiar como en la terapia psicológica a nivel individual. Además, en la medida en que la detección acontezca de manera temprana, las probabilidades de éxito serán mayores.

 
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