Trastorno orgásmico femenino

31 julio, 2018
Se estima que solo el 5% de los casos de trastorno orgásmico femenino tienen una causa orgánica. La mayoría de las veces, el origen es netamente psicológico.

El trastorno orgásmico femenino es el retraso o ausencia de orgasmo en la mujer, después de haber alcanzado un estado de excitación sexual. Está clasificada como una disfunción orgásmica y a veces se le da el nombre de anorgasmia.

Las personas aquejadas por este problema pueden llegar a experimentar un gran malestar psíquico. También es usual que limiten sus relaciones interpersonales y afectivas, debido a los efectos del trastorno orgásmico femenino.

Se estima que entre el 11% y el 22% de las mujeres nunca han alcanzado un orgasmo. De otro lado, hasta el 50% de las consultas con el sexólogo tienen que ver con el trastorno orgásmico femenino. Esto significa que su prevalencia es relativamente alta.

Qué es el trastorno orgásmico femenino

Nunca puedo llegar al orgasmo.

El trastorno orgásmico femenino se caracteriza por un retraso marcado, infrecuencia marcada o ausencia de orgasmo. También se considera que la reducción significativa de la intensidad en las sensaciones orgásmicas forma parte de este trastorno.

Se debe tener en cuenta que el orgasmo femenino es un proceso complejo, que depende de muchas variables. Por eso no es fácil diagnosticar el trastorno orgásmico femenino. Muchas veces lo que ocurre simplemente es que la mujer no cuenta con los estímulos físicos y psicológicos adecuados.

Se habla de trastorno orgásmico femenino en sentido estricto, cuando la mujer alcanza altos niveles de excitación, pero no llega al orgasmo. Sin embargo, solo se define como trastorno si esa situación causa angustia, ira, o rechazo a la vida sexual.

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Causas

En el orgasmo femenino influyen varios factores a la vez. Se trata de un proceso que comprende elementos biológicos, psicológicos y sociales. Las investigaciones sugieren que solo en el 5% de los casos el trastorno orgásmico femenino tiene una causa orgánica.

En el orgasmo femenino toman parte el sistema hormonal, el nervioso, el vascular, el muscular y el sexual. Por lo tanto, cuando la causa del problema es orgánica está referida a algún desbalance en uno o más de esos sistemas.

Las enfermedades que con mayor frecuencia llevan al trastorno orgásmico femenino son: hipotiroidismo, diabetes, paraplejias, esclerosis múltiple, deficiencia de estrógenos, lesiones o tumores medulares, insuficiencia cardíaca o anomalías en el aparato reproductor.

La edad también es un factor que incide en la disminución del deseo sexual. Sin embargo, en casi todos los casos, la raíz del problema es psicológica. Con mucha frecuencia todo se debe a una estimulación inadecuada por parte de la pareja, o a traumas psicológicos asociados con la sexualidad.

Síntomas y diagnóstico

Orgasmos y gemidos.

El síntoma básico es la ausencia de orgasmo, tras haber alcanzado la excitación sexual. También una intensidad marcadamente leve de las sensaciones, si se alcanza el orgasmo. Estos síntomas deben estar presentes al menos durante 6 meses para que se hable de trastorno orgásmico femenino.

En principio se deben descartar las causas físicas. Básicamente, la existencia de una enfermedad crónica, de un trastorno psiquiátrico activo, o el consumo de algún medicamento o sustancia que pueda alterar las funciones sexuales. Los instrumentos a utilizar para realizar el diagnóstico son:

  • Historia clínica. Debe ser exhaustiva e incluir un examen ginecológico y una descripción detallada de la condición médica de base.
  • Entrevista médica. Se realiza con el paciente y su pareja, si la hay. Básicamente busca establecer los aspectos psicosociales y psicosexuales que puedan estar incidiendo en el trastorno orgásmico femenino.
  • Entrevista psicológica. Se lleva a cabo cuando se ha descartado la presencia de causas orgánicas en el problema. Busca establecer los rasgos o experiencias que puedan estar incidiendo en el trastorno y definir un plan terapéutico.
  • Exámenes complementarios. Es conveniente hacer exámenes adicionales como hemograma, perfil lipídico, glucemia, creatinina y una evolución endocrinológica.

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Otros datos de interés

En casi todos los casos el tratamiento para el trastorno orgásmico femenino es de tipo psicológico. Lo usual es que el proceso se lleve a cabo tanto en el paciente, como en su pareja. Lo habitual es que se haga un seguimiento detallado por 6 meses.

Es importante tener en cuenta que la capacidad orgásmica aumenta paralelamente con la experiencia sexual. Por eso el trastorno orgásmico femenino es más frecuente en las mujeres jóvenes. Con psicoeducación esto se resuelve de manera relativamente fácil.

También se debe tomar en cuenta que los cambios inducidos por la menopausia suelen tener como consecuencia una disminución del deseo sexual. Particularmente, la reducción en la producción de estrógenos influye negativamente en la función sexual.

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