Trastorno por conversión

5 agosto, 2018
El trastorno por conversión fue estudiado en profundidad por el psicoanalista Sigmund Freud, que defendía que ciertas frustraciones o problemas psicológicos podían tener manifestaciones neurológicas reales.

El trastorno por conversión es una afección mental por la cual se experimentan trastornos neurológicos sin origen físico aparente.

En que consiste el trastorno por conversión

Las personas que padecen un trastorno por conversión experimentan síntomas neurológicos sensoriales o motores que no se pueden explicar por la existencia de ninguna afección física.

Este tipo de trastorno, llamado también histeria por conversión, es más común en mujeres que en hombres y se popularizó tras ser estudiado por el psicoanalista Sigmund Freud. Su característica principal es la existencia de una disociación entre la información sensorial y la consciencia.

Los síntomas derivados de este tipo de afección mental son reales, existiendo serios problemas neurológicos, sin embargo, no son debidos a ninguna enfermedad o proceso fisiopatológico subyacente.

Las causas que explican la aparición del trastorno son de tipo psicológico, tales como situaciones de estrés o eventos traumáticos, los cuales se convierten en manifestaciones físicas reales.

De esta forma, un conflicto interno de tipo psicológico, ya sea frustración, enfado o dolor se manifiesta de forma neurológica. Esta disociación puede afectar a la consciencia, los recuerdos, la propia identidad o los movimientos corporales.

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Síntomas

Los síntomas que se presentan suelen ser déficits en la función motriz y sensorial o alteraciones de la conciencia. En ocasiones, pueden aparecer graves síntomas como parálisis o ceguera. Es muy común la existencia de movimientos temblorosos, espasmos y convulsiones. Otros de los síntomas recurrentes son:

  • Parálisis de una extremidad
  • Campo visual tubular (visión de túnel)
  • Perdida del equilibrio
  • Falta de coordinación
  • Perdida de sensibilidad en alguna parte del cuerpo
  • Sordera
  • Afonía
  • Dificultad para tragar
  • Entumecimiento

En la mayoría de los casos, el trastorno por conversión aparece de forma brusca, estando normalmente relacionado con la existencia de un hecho estresante o traumático. En función de la persona afectada, estos episodios pueden ser aislados y breves o darse de forma crónica y continuada.

Diagnóstico

Las particularidades de este trastorno, hacen que su diagnóstico sea una labor complicada en muchas ocasiones. Por una parte, es necesario descartar la presencia de otro tipo de afecciones neuronales o enfermedades reales que puedan estar causando la sintomatología. Por ello, su diagnóstico suele pasar por un especialista en neurología que descarte este tipo de anomalías subyacentes al realizar determinadas pruebas o exámenes médicos.

Por otra parte, se debe descartar otra serie de trastornos mentales, como el trastorno facticio, en el cual la persona afectada finge o se auto-provoca los síntomas con el fin de lograr atención médica.

De forma contraria a lo que ocurre en el trastorno facticio, en el trastorno por conversión, los síntomas físicos que aparecen son reales, la persona afectada no los finge, sin embargo, su origen es somático (de origen psicológico).

De esta forma, en la mayoría de los casos es necesario llevar a cabo un diagnóstico diferencial, en el que se descarten el resto de posibilidades y se valoren o busquen posibles conflictos vividos por el paciente, que puedan explicar la aparición del trastorno por conversión.

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Tratamiento

Terapia para superar la ruptura.

En el tratamiento de este tipo de afección es fundamental la atención psicológica. La terapia de conversación y la ayuda por parte de un psicólogo son de gran utilidad para lograr que la persona afectada entienda su trastorno y aprenda a superarlo.

Uno de los pasos fundamentales durante el tratamiento será identificar las causas que han desencadenado la sintomatología. Una vez identificada la situación o hecho traumático que ha provocado la aparición del trastorno, se ayudará al paciente a aceptarlo, superarlo y aprender a lidiar con el estrés asociado.

En ciertos casos extremos pueden administrarse fármacos que ayuden a controlar la afección. Esto es muy común cuando el trastorno está relacionado con la existencia de otros problemas mentales como depresión o ansiedad.

Por otra parte, el tratamiento de los síntomas físicos que aparecen en este trastorno puede requerir fisioterapia o terapia ocupacional, destinada a rehabilitar las funciones motrices.

Debido al importante factor psicológico del trastorno, otro de los aspectos que debe controlarse en el trastorno por conversión es si el afectado saca algún provecho de su condición. En aquellos casos en los que la existencia de esta afección pueda reportar algún tipo de beneficio, ya sea económico, de atención o de otra índole, la recuperación puede verse retrasada.

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