Trastornos facticios: todo lo que debes saber

Los trastornos facticios son una rara condición mental por la cual el sujeto afectado se provoca enfermedades, las finge o se autolesiona a fin de conseguir atención médica debido a una inconsciente necesidad de estimación.

Las personas con trastornos facticios se caracterizan porque crean o exageran la sintomatología de una patología a fin de asumir un rol de enfermo.

En qué consisten los trastornos facticios

Los trastornos facticios se caracterizan porque la persona que los padece se produce a sí misma y de forma intencionada enfermedades o lesiones con el objetivo de recibir atención médica. Los trastornos facticios se engloban dentro de las enfermedades mentales.

Los trastornos facticios normalmente se asocian con otro tipo de problemas emocionales o psicológicos, como depresión. La persona que los padece es consciente de que se está auto-provocando o está fingiendo los síntomas que manifiesta, aunque no puede evitar hacerlo.

Entre los trastornos de la personalidad que pueden mostrar las personas con trastornos facticios se encuentran pensamientos y comportamientos extraños, dificultad para relacionarse socialmente o cuadros de rabia o irascibilidad no justificados.

Así mismo, las personas con estos tipos de trastornos suelen hablar de sus síntomas de forma exacerbada e incoherente. Normalmente mienten de forma patológica a fin de atraer la atención de su médico y conseguir ciertos tratamientos o cuidados. En muchos casos también demandan medicamentos, como analgésicos y se enfadan de forma irracional si no consiguen sus objetivos.

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Tipos de trastornos facticios

Trastornos facticios con predominio de síntomas físicos

En este tipo de trastorno la persona afectada se refiere a síntomas y enfermedades físicas. Dentro de este subtipo de trastornos facticios se engloba el síndrome de Munchausen.

En este síndrome los síntomas que predominan son de una aparente enfermedad orgánica. En ocasiones, la persona afectada simula la supuesta enfermedad de forma muy convincente, pues puede poseer información detallada acerca de la sintomatología clásica de dicha patología.

En otras ocasiones, los pacientes pueden autolesionarse y provocarse la patología, llegando a causarse afecciones graves, buscando incluso pasar por una intervención quirúrgica.  Algunos de los síntomas típicos que presentan las personas con este trastorno son:

  • Infecciones autoprovocadas
  • Fiebre de origen indeterminado
  • Retraso en la curación de heridas
  • Anemias
  • Hemorragias causadas por la ingestión de anticoagulantes
  • Vómitos
  • Diarreas
  • Abscesos
  • Crisis convulsivas
  • Supuestos mareos con pérdida del conocimiento
  • Dolores abdominales
  • Lesiones cutáneas

Las personas que se inventan o provocan este tipo de síntomas tratan de saciar su necesidad de estimación. Para ello están dispuestos a someterse a cualquier tipo de prueba o examen médico. Es muy común que este tipo de personas ingresen repetidas veces en hospitales, cambiando de uno a otro cuando no reciban la atención deseada y mintiendo de forma exagerada y dramática para llamar la atención.

Trastornos facticios con predominio de síntomas psíquicos

En este tipo de trastornos los pacientes exhiben sintomatología psiquiátrica, que a menudo no se corresponde con un patrón característico de ninguna afección.

Las quejas que presentan más a menudo estos pacientes suelen ser trastornos depresivos, ideas suicidas u otro tipo de trastornos que sugieran una patología mental. Así mismo, cuando dichas personas reciben tratamiento no suelen evolucionar según lo esperado y sus síntomas empeoran cuando saben que les observan.

El objetivo general que persiguen las personas afectadas es asumir el papel del paciente. Así, suelen quejarse de sufrir trastornos disociativos, estrés postraumático, alucinaciones o ideas delirantes, siempre desde una perspectiva muy negativa. Normalmente el cuadro clínico que presentan es incoherente y no concuerdan con los síntomas característicos de ninguna patología.

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Criterios de diagnóstico

El claro componente psicológico de los trastornos facticios hace especialmente difícil su diagnóstico. Además, en la mayoría de los casos como se presenta una sintomatología orgánica no se remite al personal adecuado de psiquiatría, lo cual puede empeorar la evolución de la enfermedad.

Otro de los factores que dificulta el diagnóstico del trastorno es la peregrinación de los pacientes por diversos hospitales, sobre todo cuando se ven descubiertos, ya que en dichos casos tienden a cambiar de médico y de centro sanitario. Algunos de los criterios útiles para el diagnóstico del trastorno facticio son:

  • Fingimiento o producción intencionada de los síntomas de una patología
  • Apreciación de la necesidad del enfermo de recibir atención y cuidados
  • Identificación de mentiras o explicaciones contradictorias y poco detalladas
  • Ausencia de incentivos externos por los que se busque dicha atención medica como cobrar el pago de un seguro o buscar una baja laboral)
  • Identificación de algún otro síntoma de enfermedad mental
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