Trastornos por consumo de anfetamina

Edith Sánchez · 19 julio, 2018
El consumo de anfetaminas durante la adolescencia puede causar daños permanentes en el cerebro, que afectan especialmente a la memoria y la capacidad de aprendizaje.

Los trastornos por consumo de anfetamina son muy variados. Algunos se manifiestan a corto plazo y otros pueden llegar a tener efectos de por vida. Van desde la intoxicación simple, hasta trastornos psicóticos permanentes.

La anfetamina fue sintetizada por primera vez por L. Eledano, en 1887. Sin embargo, solo hasta 1920 se estudiaron en detalle sus efectos de estimulación en el sistema nervioso central. Tal descubrimiento se le debe a Gordon Alles.

Durante la Ley Seca en los Estados Unidos los laboratorios farmacéuticos sacaron al mercado la anfetamina con el nombre comercial de Benzedrina. Después hicieron circular una más potente llamada Dexedrina. Solo muchos años después se convirtieron en sustancias controladas.

Qué son las anfetaminas

Las anfetaminas son drogas estimulantes que aceleran las funciones del cerebro y de todo el organismo. Circulan en el mercado ilegalmente en forma de pastillas, cápsulas, comprimidos o en polvo. Se suelen ingerir por vía oral.

Las anfetaminas tienen una fórmula química estructural muy similar a la de la adrenalina. Hay dos anfetaminas básicas de donde se derivan la mayoría de las anfetaminas que se distribuyen en el mercado. Estas son las fórmulas originales: Benzedrina y Dexedrina.

Drogas y sus peligros

Los preparados anfetamínicos más utilizados en la actualidad son la anfetamina, fentermina, clorfentermina y metanfetamina. También han surgido unos compuestos derivados de los anteriores que se comercializan con infinidad de nombres.

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Efectos de la anfetamina

Los trastornos por consumo de anfetamina derivan del mecanismo de acción de esta droga. Estos son principalmente: incremento en la liberación de dopamina, inhibición en la recaptación de serotonina y aumento en la liberación de noradrenalina. Los principales efectos farmacológicos de las anfetaminas son los siguientes:

  • A nivel periférico. Aumento de la presión y la frecuencia cardíaca. Contracción del iris y de la presión intraocular. Disminución de las secreciones corporales y contracción del esfínter de la vejiga, lo que hace difícil la micción.
  • Sistema nervioso central. Incremento de la sensación de alerta, mayor rendimiento intelectual y manual; disminución de la sensación de cansancio, sueño y hambre.

Recientes investigaciones han demostrado que el uso de anfetaminas durante la adolescencia provoca daños cerebrales permanentes. Básicamente altera las zonas del cerebro relacionadas con la memoria y la capacidad de aprendizaje.

Dependencia y trastornos por consumo de anfetamina

El consumo habitual de anfetamina da lugar a un fenómeno de tolerancia. Esto es, que cada vez se necesita consumir mayor cantidad de droga para lograr los mismos efectos. Esto lleva progresivamente a la dependencia de esta droga.

El principal de los trastornos por consumo de anfetamina es la intoxicación por esta sustancia. En este caso se presentan los síntomas típicos, que son: taquicardia, dilatación de la pupila, sudoración, nauseas, vómitos, agitación o retraso psicomotor, confusión, etc.

Otro de los trastornos por consumo de anfetamina es el síndrome de abstención que se produce cuando se interrumpe la ingestión de esta droga. Los síntomas incluyen:

  • Estado de ánimo disfórico.
  • Pesadillas recurrentes.
  • Hipersomnia o insomnio.
  • Fatiga.
  • Notable aumento del apetito.
  • Agitación o retraso psicomotor.

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Otros trastornos por consumo de anfetamina

La ingestión habitual y prolongada provoca trastornos por consumo de anfetamina de mayor gravedad. Los principales son:

  • Delirium por intoxicación por anfetamina.
  • Trastorno psicótico inducido por anfetamina.
  • Trastorno de ansiedad inducido por anfetamina.
  • Trastorno del sueño inducido por anfetamina.
  • Trastorno sexual inducido por anfetamina.
  • Trastorno del estado de ánimo inducido por anfetamina.

Las anfetaminas dan lugar a alteraciones persistentes a nivel neuroquímico y neuronal. También generan daños a diferentes órganos del cuerpo, algunos de los cuales pueden llegar a ser permanentes. Entre los principales efectos adversos están:

  • Daños a nivel cardiovascular. Pueden causar hipertensión, arritmia grave, angina de pecho e infarto agudo del miocardio.
  • Daños neurológicos. Se han referenciado casos de vértigo, convulsiones y coma. También hemorragias cerebrales, infartos cerebrales y trombosis.
  • Sistema digestivo. Las anfetaminas pueden provocar hepatitis tóxica grave y alterar las funciones digestivas. La disminución o eliminación de la sensación de hambre pueden llevar a la anorexia, con baja de peso continuada.
  • Conductas violentas. Es usual que las anfetaminas den lugar a sensaciones agresivas que pueden traducirse en conductas violentas o peligrosas. Son relativamente habituales las ideas delirantes, alucinaciones y crisis de angustia.