Tratamiento de la bronquitis

Es bastante común que se inflamen nuestros bronquios, especialmente si vivimos en ambientes muy contaminados o rodeados de fumadores. Si es así, debemos prestar atención a nuestro aparato respiratorio.

La bronquitis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación de los bronquios del individuo.

Durante los movimientos respiratorios, nuestros pulmones se encogen y expanden gracias a los músculos intercostales y al diafragma. Asimismo, se produce un cambio significativo en la presión interna en comparación con la del medio externo, creando corrientes de aire.

Por otra parte, nuestro organismo posee una serie de conductos o canales a través de los cuales pasa el aire. De esta manera, no se conectan nuestros pulmones directamente con el exterior. En la inspiración el aire pasa de la cavidad nasal (o la bucal) a la faringe y hasta la laringe.

A continuación la tráquea se bifurca en dos grandes bronquios (uno a cada pulmón) y en bronquiolos. Así, una cantidad mínima de aire entra en contacto con los alvéolos, donde viaja hasta incorporarse el torrente sanguíneo. Este último proceso ocurre en el caso del oxígeno, que se acopla a los glóbulos rojos.

Durante la espiración, se expulsan los gases no absorbidos y dióxido de carbono, una sustancia de desecho.

Sin embargo, existen patógenos que pueden acumularse en los bronquios, irritándolos y produciendo una infección. Normalmente presentan un origen vírico o bacteriano. También puede deberse a sustancias tóxicas, como el humo del tabaco.

En ellas los pacientes experimentan una serie de alteraciones o molestias. Por ejemplo tos persistente con moco, presión en el tórax, dificultad para respirar, rinitis, etc.

Tratamiento de la bronquitis

Inhaladores broncodilatadores de acción prolongada

Actualmente se han desarrollado una serie de tratamientos que tienen como objetivo final aliviar los síntomas del paciente y neutralizar la infección. Sin embargo, sólo se completa en el caso de la bronquitis aguda (corta duración) mientras que durante la bronquitis crónica no se elimina por completo (presenta una larga duración).

Si la infección presenta un origen bacteriano se administrarán los antibióticos adecuados. Estos serán siempre recomendados por el equipo médico correspondiente, es decir, debemos evitar la automedicación. Asimismo, se deben seguir todas las pautas que cite el doctor (como la hora de la ingesta etc.).

En cambio, si la enfermedad está originada por un virus, no se pueden recetar fármacos para neutralizarlos directamente. Actualmente no existen compuestos químicos que ataquen a este tipo de patógenos.

En cambio, nuestro organismo es capaz de adaptarse y crear nuevos anticuerpos específicos que destruyen a los virus. Por norma general el paciente experimenta una gran mejoría tras una semana de infección, el tiempo de respuesta de nuestro sistema inmunológico.

Por otro lado, cabe mencionar los broncodilatadores. Este tipo de medicamentos aumentan el diámetro de los bronquios obstruidos, permitiendo al paciente respirar con más facilidad. Asimismo, su administración debe ser controlada por los especialistas en cuestión.

Ver también: 5 remedios naturales para reducir los síntomas de la bronquitis

Toser

También podemos utilizar una serie de fármacos para bajar la fiebre si se presentara. Estos compuestos incluyen el paracetamol, el ibuprofeno y el ácido acetilsalicílico o aspirina. Sin embargo, en niños no está recomendado el uso de la aspirina.

Asimismo se utilizarán corticoides para controlar y tratar de reducir la inflamación de los bronquios. Este tipo de compuestos se inhalan según las pautas que aconsejen el equipo médico.

Otro grupo de medicamentos, los antitusígenos, reducen el reflejo de la tos en los casos más graves. Sin embargo, se debe administrar bajo un estricto control puesto que si no se expulsa el moco de los conductos se puede agravar la patología.

Una dieta saludable y equilibrada junto con una ingesta abundante de líquidos. Así, el moco pierde su concentración y su eliminación es más fácil. Por otra parte, con una alimentación controlada evitamos los déficits nutricionales que podrían desarrollar otras alteraciones.

También puede ser conveniente el uso de oxígeno. Es utilizado en los casos clínicos más graves, donde el paciente apenas puede respirar y siente una sensación de ahogo constante.

Otras recomendaciones usuales es evitar el consumo de tabaco o los entornos que presenten una gran cantidad de contaminación puesto que irrita las vías respiratorias.

Asimismo, se pueden llevar a cabo otras pruebas médicas a fin de detectar otra patología subyacente. En tal caso, el tratamiento dependerá del problema que haya derivado en una bronquitis.

Normalmente son pruebas destinadas a estudiar el árbol bronquial y la cavidad torácica, a veces se realizan mediciones de esfuerzo para medir la expansión de los pulmones durante el ejercicio.

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