Tratamiento de la congelación

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Existen distintas formas de actuar frente a heridas por congelación en función de si disponemos de atención médica especializada o no.

La congelación es el daño a la piel y tejidos subyacentes causados por la exposición al frío extremo. Esta acompañada con la formación de cristales intracelulares y consiguiente destrucción celular. La piel afectada se entumece y adquiere un color blanquecino o gris amarillento, adquiriendo un aspecto de cera.

Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero las zonas más frecuentemente afectadas son las manos, los pies, la nariz, las mejillas y las orejas. Además, una persona con las extremidades congeladas es probable que sufra de hipotermia (disminución de la temperatura corporal).

Causas de la congelación

La congelación ocurre cuando la piel y los tejidos corporales se ven expuestos a temperaturas extremas (muy bajas) durante un periodo prolongado de tiempo. Cualquier persona expuesta durante un periodo prolongado a un frío congelante puede padecerla. Sin embargo, una persona es más propensa a sufrir congelación si:

  • Fuma.
  • Padece diabetes.
  • Sufre de mala circulación.
  • Padece una enfermedad vascular periférica: trastorno de las arterias que provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos de las piernas.
  • Padece la enfermedad de Raynaud, que hace que se sufran espasmos vasculares debido a las bajas temperaturas o por las emociones fuertes. Estos espasmos bloquean el flujo sanguíneo en la nariz, las orejas y los dedos de manos y pies.
  • Consume medicamentos beta-bloqueadores: una medicación que provoca la disminución de los latidos del corazón.

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Signos y síntomas de la congelación

congelación

Los síntomas de la congelación pueden incluir:

  • Piel pálida, fría y dura al tacto.
  • Palpitación, dolor o insensibilidad en la zona afectada.
  • Sensación de hormigueo seguida de entumecimiento de la zona afectada.
  • Cuando se descongela la zona, la piel se torna de color roja y la persona siente dolor.

La congelación severa puede incluir ampollas y aparición de gangrena (tejido ennegrecido y muerto) y daño a estructuras profundas como los músculos, los tendones los nervios y los huesos.

Si no afecta a los vasos sanguíneos es posible la total recuperación. En cambio, si los vasos sanguíneos se ven afectados el daño será permanente y puede producirse la gangrena, por lo que sería necesaria la amputación de la zona afectada.

Tratamiento de la congelación

Debido a que una persona que sufre congelación también puede sufrir hipotermia, es necesario comprobar si hay hipotermia y tratar sus síntomas primero.

Por otra parte, en caso de sospechar que una persona tiene una quemadura por congelación, será necesario:

  • Proteger a la persona del frío cuanto antes y trasladarla a un lugar más cálido.
  • Una vez alejados del frío, hay que quitarle la ropa húmeda y cualquier tipo de prenda o joyería que apriete.
  • Si se dispone de atención médica, lo mejor es envolver las zonas afectadas con compresas estériles (sin olvidar separar los dedos de las manos y pies afectados).
  • Una vez hecho el paso anterior, llevar a la persona a que reciba atención médica.
  • Si no se dispone de atención médica, comenzar a aplicar los primeros auxilios para calentar a la persona. Sin embargo, es importante no iniciar el proceso de recalentamiento si existe la posibilidad de una nueva congelación, ya que tendría consecuencias nefastas.

Primeros auxilios

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Para calentar la zona afectada es necesario sumergirla en agua tibia hasta que se recupere la sensibilidad (una media hora). La temperatura de este agua debe estar entre los 37º C y los 38º C, y para mantenerla se debe ir añadiendo más cantidad cada cierto tiempo.

Durante el calentamiento, es probable que se sufra dolor urente intenso (dolor percibido como ardor o escozor), cambios de color e hinchazón. Por ello, será necesario aplicar compresas estériles y secas en las zonas congeladas, manteniendo separados los dedos.

Es recomendable no mover en exceso las zonas afectadas. Si la congelación es extensa, lo mejor es ofrecer bebidas calientes para que la persona afectada pueda recuperar los líquidos que haya podido perder.

Hay que tener en cuenta que el pronóstico no es bueno y podría dar lugar a amputaciones si después del proceso de recalentamiento:

  • No se ha recuperado la sensibilidad.
  • La temperatura no es la adecuada.
  • Hay lesiones ampollosas (serosas o hemorrágicas).
  • Persiste la cianosis (coloración azulada) y el color grisáceo.

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Prevención

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A la hora de prevenir la congelación es necesario tener en cuenta los factores que pueden favorecen a su aparición, como el uso de prendas de ropa húmedas o apretadas por periodos de tiempo prolongados (ya que dificultan tanto la circulación como la transpiración).

En resumen, para prevenirla es recomendable: 

  • Proteger las zonas más expuestas.
  • Usar ropa que proteja bien del frío: mitones, ropa impermeable (para evitar mojarse), bufanda y gorro.
  • En caso de que la ropa se moje, cambiarla lo más pronto posible por una muda seca y limpia. 
  • No fumar, beber alcohol o tomar drogas, ya que estos malos hábitos favorecen la congelación y otros problemas.
  • En caso de quedar atrapado en una tormenta de nieve, buscar un refugio y aumentar la actividad física para mantener el calor corporal.
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