¿Cuál es el tratamiento correcto para un lunar sospechoso?

Para identificar un lunar sospechoso se analiza su color, los bordes, la asimetría y su diámetro. Solo un médico puede determinar si se trata de un proceso maligno.

Un lunar sospechoso arroja señales a las cuales se debe estar atento. Cuando se presentan cambios en el aspecto de una mancha normal, esto no debe pasar por alto. Cualquier lunar puede transformarse en un melanoma o cáncer de piel.

Un lunar es una agrupación de células pigmentadas. La mayoría de las veces se trata de una formación benigna que no reviste ningún riesgo. Es normal que un adolescente tenga entre 15 y 20 lunares. En el caso de las personas adultas, el número varía entre 20 y 40.

La mayoría de los cánceres de piel aparecen después de los 40 años. Por lo tanto, si aparece un lunar sospechoso no se puede dejar de consultar al especialista. Puede ser cuestión de vida o muerte.

Identificar un lunar sospechoso

Identificar un lunar sospechoso

Para poder identificar un lunar sospechoso y distinguirlo de uno normal, se deben tomar en cuenta principalmente cuatro aspectos. Son los siguientes:

  • Asimetría. Un lunar sospechoso muestra asimetría. Una mitad del lunar es muy diferente a la otra mitad. Esto podría ser señal de una mancha maligna.
  • Irregularidad en los bordes. Un lunar normal tiene forma circular y bordes bien definidos. Cuando esto no es así y los bordes tienen grandes irregularidades, hay que sospechar.
  • El color. Los lunares que tengan un color demasiado oscuro, o que presenten una coloración rojiza, deben ser examinados.
  • El diámetro. Se puede afirmar que hay un lunar sospechoso cuando mide más de 6 mm de diámetro. Sin embargo, también hay lunares pequeños que pueden ser cancerosos

Además de lo anterior, también es muy importante vigilar la evolución que tiene un lunar sospechoso. Lo aconsejable es revisar mensualmente para detectar si ha sufrido algún cambio. También resulta recomendable inspeccionar la espalda, pues con frecuencia los melanomas aparecen en la parte trasera del cuerpo.

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Otras señales de un lunar sospechoso

Aunque las anteriores son las señales más características de un lunar sospechoso, no son las únicas. En algunos casos, los síntomas pueden diferir. Por lo tanto, es importante estar atentos a las siguientes señales:

  • Propagación. Cuando hay un lunar o una mancha y comienza a extenderse hacia la piel circundante, es una señal de alarma.
  • Enrojecimiento e inflamación. Cuando la zona circundante se pone roja y/o se inflama, se debe consultar a un profesional.
  • Sensaciones adicionales. Un lunar normal no genera ningún tipo de sensación. Si se experimenta picor, comezón o dolor, es posible que haya problemas.
  • Modificación de la superficie. Si hay sangrado, exudación o descamación hay que estar alerta. Igualmente, cuando se forman pequeños nódulos o protuberancias dentro del mismo lunar.

En todos estos casos, el paso a seguir es la consulta con un dermatólogo. Solo un profesional del área puede determinar si se trata de un proceso maligno. Lo recomendable es hacer la consulta tan pronto como sea posible.

Los lunares y el melanoma

Los lunares y el melanoma

El melanoma es un tumor maligno. Su apariencia inicial es muy similar a la de un lunar. Este tipo de cáncer puede aparecer a cualquier edad. Si se detecta a tiempo es completamente tratable y curable, aunque en muchos casos vuelve a aparecer.

Las personas con mayor riesgo de sufrir melanoma son quienes tienen la piel clara. También es un factor de riesgo el pasar mucho tiempo expuesto al sol o a lámparas de rayos UV sin protección. Finalmente, un 10% de los casos tienen origen genético. Las personas con antecedentes familiares de melanoma tienen un riesgo mayor de contraerlo.

La medida de prevención más adecuada es la de utilizar protección contra el sol y los rayos UV de las lámparas. Utilizar cachucha o sombrero al salir a la calle si el sol es muy agresivo. También aplicarse protector diariamente.

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El diagnóstico

El diagnóstico

Lo primero que el dermatólogo hace es una inspección detallada de la piel. Observará los lunares y las zonas aledañas. También examinará otras zonas del cuerpo en busca de señales de melanoma.

Lo usual es que se ordene una biopsia de piel si hay un lunar sospechoso. Cuando es posible, en la misma biopsia se extirpa el lunar por completo. La zona extirpada se somete a análisis bajo microscopio en un laboratorio. Allí se determina si hay presencia de células cancerosas o no.

Los resultados de la biopsia deben incluir el grado de profundidad de la lesión tumoral. Este grado o nivel se expresa en milímetros. El dato es decisivo para orientar el tratamiento y establecer un pronóstico.

Algunos tipos de melanoma se propagan con mucha rapidez. En esos casos, también es necesario realizar biopsias de los ganglios linfáticos que están cerca de la lesión. Así mismo, es posible que se ordenen exámenes radiológicos de cerebro, cuello, tórax, abdomen y pelvis y huesos.