Tratamiento de la artrosis

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
8 enero, 2018
El tratamiento de la artrosis puede basarse en medidas no farmacológicas, farmacológicas o quirúrgicas.

El tratamiento de la artrosis tiene como principal objetivo disminuir los síntomas propios de la enfermedad. 

Actualmente, no existe tratamiento capaz de frenar su desarrollo. Por ello es que, los tratamientos disponibles, se enfocan en mejorar la sintomatología del  paciente para que pueda llevar su vida de la mejor manera posible.

Por lo tanto, el proceso estará enfocado en el alivio del dolor y malestares afines, además de retardar el proceso de deterioro de la movilidad del afectado. Procurando provocar la menor cantidad de efectos secundarios posibles. 

Para cumplir su objetivo, el tratamiento de la artrosis se plantea tres líneas de acción, según la gravedad del caso:

  • Tratamiento no farmacológico.
  • Tratamiento farmacológico.
  • Procedimiento quirúrgico.

Tratamiento de la artrosis no farmacológico

El tratamiento de la artrosis incluye sesiones de fisioterapia en casos agudos y/o moderados.

Tal y como lo indica su nombre, en este caso no se utiliza ningún tipo de fármaco.

  • Este tratamiento consiste en la recomendación de una serie de medidas que el paciente puede adoptar para proteger sus articulaciones.
  • Estas medidas ayudarán a disminuir el dolor y a mejorar considerablemente la movilidad del paciente.

En función de: cuál articulación esté afectada y el grado de artrosis que se padezca, será necesario o no, combinar este tipo de tratamiento con uno farmacológico.

Dentro de las medidas que se recomiendan, encontramos las siguientes:

Pérdida de peso

Si el paciente logra mantener un peso saludable de acuerdo a su estatura y  su índice de masa corporal, podrá sentirse mucho mejor.

  • Los huesos presentan un deterioro y, por tanto, el tener que soportar cargas muy altas atraerá problemas notables.

Realizar ejercicio físico moderado

  • El ejercicio físico es muy necesario para fortalecer las articulaciones.
  • El ejercicio de bajo o moderado impacto, que siga siempre las indicaciones del médico, brindará un mayor bienestar físico y emocional al paciente.
  • Asimismo se recomienda evitar los excesos.

Llevar una dieta saludable

Este consejo es primordial ante cualquier enfermedad. Una alimentación saludable nos ayuda evitar muchas complicaciones.

Siempre es necesaria la asesoría médica. Será un especialista quien te indique los mejores alimentos para fortalecer los huesos o para tratar cualquier alteración que llegue a presentarse.

Acudir a sesiones de fisioterapia

Son muy útiles para el paciente con artrosis. Los fisioterapeutas pueden aliviar en gran parte las molestias cotidianas e incluso, prevenir algunas.

Evita la automedicación y también las terapias no asistidas, a no ser de que el fisioterapeuta te las halla indicado.

Visita este artículo: 7 alimentos saludables para los pacientes con artrosis

Tratamiento fármacológico para la artrosis

Este tipo de tratamiento sí incluye la administración de fármacos al paciente.

Los medicamentos utilizados para el tratamiento de la artrosis son aquellos que cuentan con la capacidad de reducir la inflamación, el dolor y, también, retrasar el proceso degenerativo de las articulaciones.

Hoy en día disponemos de los siguientes fármacos para el tratamiento de la artrosis:

  • Fármacos antiinflamatorios o analgésicos.
  • Medicamentos condroprotectores.

Fármacos anti inflamatorios o analgésicos

Este grupo de medicamentos se usan cuando la artrosis se encuentra en fase aguda. 

  • En este caso, el paciente presenta un dolor muy intenso en la zona afectada debido a la inflamación que se produce.

Cuando esto ocurre, se aconseja el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES) tales como:

  • El ibuprofeno.
  • Dexketoprofeno.
  • El matimazol.
  • También se suele utilizar el paracetamol, que a pesar de carecer de efectos antiinflamatorios, es un buen analgésico.

Los fármacos antiinflamatorios o analgésicos pueden tomarse diariamente, pero en el caso de que la situación sea más grave, se asocian con otros fármacos o se aumenta la dosis.

Fármacos anti inflamatorios yo analgésicos

Si el dolor tiene una intensidad mayor, se recomienda el uso de analgésicos más potentes, como lo son los opiáceos menores:

  • Codeína.
  • Tramadol. Este se utiliza combinado con el paracetamol y se recomienda tanto para dolores agudos o crónicos como para aquellos de moderada a elevada intensidad. Sin embargo, este fármaco posee un inconveniente y es que puede causar dependencia, además de: náuseas, somnolencia y vértigo.

Como estos fármacos al tomarlos diariamente o en dosis altas, pueden generar efectos adversos, se recomienda usarlos bajo control médico. Los efectos secundarios más comunes son:

  • Úlceras gastrointestinales.
  • Intolerancia.
  • Problemas renales.

Por otra parte, los efectos sobre el sistema nervioso central son: cefaleas, acúfenos o confusión.

Solo cuando los tratamientos anteriores no surten efecto, se recurre a las administración de opioides mayores al paciente.

Ver también: Hierbas que ayudan a calmar el dolor provocado por la artrosis

Medicamentos condroprotectores

Se trata de los únicos medicamentos utilizados específicamente para el tratamiento de la artrosis a largo plazo. Esto es debido a que su diana farmacológica (lugar del cuerpo específico donde actúa el fármaco) es únicamente la articulación.

A parte de su capacidad de aliviar el dolor y disminuir la inflamación, los condroprotectores, como su nombre indica, ejercen una acción protectora sobre el cartílago.

Aunque son fármacos de acción lenta (es decir, tardan semanas de hacer efecto en el paciente) tienen una gran ventaja, y es que no producen efectos secundarios. Por lo anterior, son la alternativa más segura.

Entre los condroprotectores más utilizados en el tratamiento de la artrosis distinguimos:

  • Condroitín sulfato.
  • Glucosamina.
  • Ácido hialurónico.

Según estudio, en los pacientes con artrosis se observa una reducción en calidad y cantidad del ácido hialurónico. En otras palabras, el líquido sinovial es escaso y de baja calidad, porque se reduce el tamaño de las moléculas que lo forman.

Tratamiento quirúrgico

Tratamiento quirúrgico

En situaciones de gravedad, en las que el paciente se encuentra en fase final de la enfermedad, se recurre a la sustitución de la articulación dañada por medio de una intervención quirúrgica.

Estas sustituciones se suelen realizar, casi siempre, en articulaciones mayores, tales como la rodilla y la cadera.

Por otra parte, existen casos en los que se puede necesita operar al paciente para corregir luxaciones que puedan estar provocando un dolor incontrolable a través de los tratamientos mencionados anteriormente.

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