Tratamiento de la blastomicosis

El tratamiento de la blastomicosis consiste en la administración por vía oral de antifúngicos de moderada agresividad como el itraconazole.

El tratamiento de la blastomicosis se constituye principalmente por fármacos. No obstante, siempre deben tomarse algunas medidas complementarias, de acuerdo a lo que indique el médico. Entre dichas medidas se encuentran las de orden alimenticio, reposo, mantenimiento de los horarios de medicación y dosificación respectivamente.

La blastomicosis se trata de una infección que afecta principalmente a los pulmones desencadenada por el hongo Blastomyces dermatitidis, el cual accede a las vías respiratorias del individuo afectado por inhalación de sus esporas. Es bastante frecuente encontrar esporas de este y de otros hongos en el aire, especialmente en espacios menos contaminados por la actividad humana.

Blastomyces dermatitidis es un patógeno dimórfico localizado principalmente en el oeste medio y el norte de los Estados Unidos, así como en algunas regiones canadienses

La infección se produce por inhalación de sus esporas, sin embargo, esta solo se desarrollará en caso de que el sistema inmunológico del individuo no funcione correctamente. Esto puede ocurrir en individuos inmunodeprimidos como consecuencia de una enfermedad o un tratamiento farmacológico.

De no ser así, los neutrófilos y macrófagos presentes en los alveolos se encargarán de eliminar las esporas que se hayan colado en el sistema respiratorio.

La blastomicosis es una de las infecciones fúngicas menos frecuentes. Afecta principalmente a aquellas personas que trabajan al aire libre en zonas poco habitadas. Fue especialmente relevante en la segunda mitad del siglo XX debido a que hubo bastantes casos de leñadores americanos infectados. Por ello y por la localización de este hongo pasó a llamarse blastomicosis americana.

Tratamiento de la blastomicosis

Descanso

El tratamiento de la blastomicosis consiste principalmente en el suministro de antifúngicos de moderada agresividad en función de la gravedad de la infección

La lucha contra las infecciones producidas por hongos sigue siendo una tarea complicada debido a la elevada similitud entre nuestras células y las células fúngicas, considerablemente mayor que el parecido que existe entre una bacteria y una célula humana.

Precisamente por ello, la ciencia está centrando sus esfuerzos en encontrar moléculas presentes en las células fúngicas y ausentes en las células humanas, para utilizarlas como dianas moleculares de nuevos fármacos antifúngicos. Es el caso del ergosterol, una molécula que se encuentra presente en las células vegetales y que cumple el mismo papel que el colesterol en las células animales.

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Tratamiento de infecciones leves

Fármacos orales

En pacientes con infecciones leves o moderadas se suelen recetar azoles por vía oral, como el itraconazole, un triazol. Los azoles son moléculas carbonadas cíclicas que presentan en su estructura al menos un átomo de nitrógeno.

El mecanismo de acción de estos fármacos consiste en la inhibición de una enzima esencial para la síntesis del ergosterol, molécula que forma parte de la membrana de las células fúngicas. Habiendo inhabilitado la enzima que media la síntesis del ergosterol, comenzarán a acumularse en la célula esteroles intermediarios tóxicos.

La acumulación de estos esteroles forzará a la célula a entrar en un estado de apoptosis o muerte celular programada. En resumen, los azoles son fármacos que acaban con las células fúngicas sin causar graves perjuicios a las células humanas, por lo que son muy eficientes para el tratamiento de la blastomicosis y otras infecciones afines.

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Tratamiento de infecciones moderadas o graves

Fármacos para el tratamiento de la aterosclerosis

En pacientes con infecciones más graves se suministra en primer lugar anfotericina B, uno de los antibióticos más utilizados en el tratamiento de infecciones fúngicas. Este fármaco pertenece al grupo de los polienos, un grupo de antibióticos macrólidos (conjunto de moléculas que presentan en su estructura un mismo motivo estructural).

Los antibióticos macrólidos son sintetizados por varias especies bacterianas del género Streptomyces. Además, el aspecto estructural y el mecanismo de acción de los polienos varía muy poco entre unos y otros. Pero, ¿en qué consiste su mecanismo de acción?

Nuevamente tiene que ver con el ergosterol. En este caso lo que ocurre es que los polienos se asocian al ergosterol presente en la membrana de las células del hongo. En consecuencia, comenzarán a formarse poros que alterarán la permeabilidad de la membrana.

Este aumento de la permeabilidad desencadenará una pérdida de nutrientes esenciales para la vida de la célula fúngica, como proteínas, glúcidos o cationes.

Para el tratamiento de blastomicosis de superficie el médico puede optar por recetarle polienos más agresivos como la nistatina. Estos fármacos son más eficaces, sin embargo, sólo se pueden emplear de forma tópica debido, precisamente, a su agresividad, en contraposición con la anfotericina B, que se suministra por vía oral o intravenosa.