Tratamiento de la gripe

Entre las consecuencias más graves de una gripe mal tratada está la bronquitis y la neumonía que lamentablemente en algunos casos llevan a la muerte

La gripe se define como una infección viral que se transmite con facilidad de una persona a otra por medio de gotículas y partículas diminutas que salen al toser o estornudar. Por ello se considera una de las epidemias estacionales más frecuentes a nivel mundial. La infección cursa con con repercusiones en la nariz, garganta, bronquios y, en algunos casos, los pulmones.

La gripe dura alrededor de una semana (siempre y cuando se siga un tratamiento para no agravar los síntomas) y en la mayoría de los casos basta con seguir algunos cuidados que no necesariamente implican el uso de fármacos. La gripe puede conllevar, en algunos casos, a un cuadro de neumonía. No obstante, esto depende de la severidad del caso y la reacción del paciente.

¿Cuáles son los síntomas?

Independientemente del tipo de gripe, la mayoría presenta los siguientes síntomas:

  • Tos.
  • Estornudos.
  • Lagrimeos.
  • Cansancio.
  • Dolor muscular.
  • Dolor de cabeza.
  • Secreción nasal.
  • Fiebre mayor de 38ºC.
  • Inflamación en la garganta.

Hay personas que son más vulnerables a los síntomas como las que padecen enfermedades crónicas, tienen bajas defensas, mujeres embarazadas o presentan problemas de obesidad. Por lo general, quienes suelen presentar gripe con mayor frecuencia son los niños y los adultos mayores.

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¿Cómo se transmite la gripe?

Qué es el virus Coxsackie

En realidad, cualquier persona está expuesta a contraer gripe, puesto que se propaga fácilmente y su transmisión sucede desde el momento que alguien con el virus tose o estornuda las partículas infecciosas. Estas se dispersan en el aire y las personas las inspiran sin darse cuenta.

Existen casos en los que el virus se transmite por medio de manos infectadas. Por ello, se hace hincapié en el lavado regular, protección en la boca y el uso de pañuelos al estornudar.

Tratamiento de la gripe

El tratamiento médico varía según el país, pero en general se indican antivíricos que se encargan de reducir las complicaciones fatales. Estos fármacos se toman durante las primeras 48 horas después de que se presentan los síntomas. Se dividen de la siguiente forma:

  • Inhibidores. Estos provocan disminución de la proteína del virus de la gripe (neuraminidasa). Tal es el caso de el osertamivir y el zanamivir.
  • Adamantanos. Se encargan de bloquear el canal de protones. Por ejemplo la rimantadina y amantadina.
  • Análgesicos. Los más utilizados son el ácido acetisalicílico, paracetamol, ibuprofeno, salicilamida y clonixinato de lisina. Particularmente ayudan a combatir el dolor.
  • Descongestionantes. Provocan una vasocontricción en la mucosa nasal. Se pueden administrar en gotas, gel o nebulizador.
  • Antihistamínicos. Estos están indicados para la congestión nasal, lagrimeo y estornudos. Los más frecuentes son la clorfenamina, difenhidramina, clorpromazina y doxilamina.
  • Expectorantes. Estos contienen sustancias llamadas mucolíticos que son capaces de destruir estructuras químicas y facilitan la expulsión.

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Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de los inhibidores, pues la mayoría de los adamantanos son resistentes a los virus de la gripe.

Por otro lado es fundamental tener en cuenta que los antibióticos no combaten los virus. Por lo tanto, no están indicados para éstas ni otras enfermedades cuyos agentes patógenos sean virus. Su prescripción depende del juicio clínico, y constituye por lo tanto una responsabilidad exclusiva e irremplazable del médico, cuando la condición del paciente lo requiera

–Ministerio de Salud, Anmat–

Prevención

vacuna

La forma más efectiva para combatir el contagio y los efectos de la gripe es por medio de la vacunación. La cual se ha utilizado desde hace más 6 décadas con excelentes resultados. Inclusive para personas aparentemente sanas se recomienda la vacunación antigripal.

Por su parte la Organización Mundial de la Salud recomienda la vacuna a:

  • Mujeres embarazadas.
  • Trabajadores de la salud.
  • Niños de 6 meses a 5 años.
  • Personas mayores de 65 años.
  • Personas con padecimientos crónicos.

Como toda enfermedad viral, la gripe cambia constantemente. Por ello el Sistema Mundial OMS de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS), atiende de manera periódica los efectos de la vacuna y, cambia su composición si es necesario.

Recomendaciones

Mujer enferma de gripe

En caso de que la persona no tenga un problema crónico puede seguir las siguientes indicaciones. Cabe destacar que más del 50 % de los afectados se recuperan siguiendo dichas indicaciones. Estas incluyen:

  • Descansar lo suficiente.
  • Evita compartir utensilios.
  • Aumentar la ingesta de líquidos.
  • Sonarse la nariz varias veces al día.
  • No entrar en contacto con otras personas.
  • Cubrirse la nariz y boca al estornudar o toser.
  • Lavarse muy bien las manos de manera frecuente.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y el cigarrillo.
  • Es posible consumir medicamentos de venta libre pero no se recomienda en menores de edad.

De acuerdo a la Dra. María Rafaela Rosas, la mayoría de los tratamientos se dispensan sin receta y es responsabilidad del farmacéutico recomendar uno u otro, según la sintomatología del paciente y, sobretodo, informar sobre las instrucciones y advertencias del fármaco: posología, duración del tratamiento, contraindicaciones, efectos secundarios e interacciones.

Referencias

Administración Nacional de Medicamentos y tecnológico médico. ACERCA DE LA GRIPE Y EL RESFRÍO COMÚN. Ministerio de Salud: Anmat.