Tratamiento de la hepatitis B

El virus de la hepatitis B afecta a más de 400 millones de personas alrededor del mundo, las cuales corren el riesgo de desarrollar cirrosis o carcinoma hepatocelular.

El tratamiento de la hepatitis B va dirigido a atacar el agente causal y procurar el bienestar del paciente en la menor cantidad de tiempo posible, para así garantizarle una buena calidad de vida. En vista de que se considera que la hepatitis B es una enfermedad de categoría grave, puesto que se trata de una infección a corto plazo, el tratamiento persigue ser lo más eficaz posible.

La enfermedad se desarrolla en un tiempo aproximado de 6 meses después de la infección y los síntomas varían de leves a graves según el paciente. Esto se debe a que hay personas que pueden eliminar el virus de forma natural, lo que significa que se vuelven inmunes y no se van infectar de hepatitis en el futuro. Cuando pasa a la etapa crónica se convierte en un padecimiento de por vida.

El hígado se encarga de cerca de 500 funciones orgánicas. Procesa casi todo lo que comemos, respiramos y absorbemos a través de la piel. Las células hepáticas producen la bilis, la cual permite al cuerpo digerir la comida y absorber los nutrientes. El hígado desempeña un importante papel en el metabolismo, lo que incluye el almacenamiento de vitaminas, minerales y azúcares. Sintetiza varias proteínas esenciales, entre ellas hormonas, proteínas de la sangre y factores de coagulación

–Alan Franciscus–

Transmisión

El contagio sucede por vía directa, de sangre a sangre. Por ello, se trata de una enfermedad muy común en las personas adictas a sustancias psicotrópicas que comparten material como: jeringas, torniquetes o agujas terminen infectadas. Pero también compartir cuchillas de afeitar, cepillos de dientes e incluso el cortauñas implica un riesgo.

Es suficiente con una pequeña cantidad de sangre infectada para el contagio. De ahí que muchas personas en décadas anteriores resultaron afectadas por las transfusiones de sangre. Afortunadamente hoy en día este procedimiento es seguro. Una de las formas en las que un trabajador de la salud puede infectarse es pincharse con jeringas con hepatits B.

Por otro lado el virus también puede transmitirse al tener relaciones sexuales (a través del semen o secreciones vaginales). De igual manera, las madres infectadas pueden transmitir hepatitis B durante el embarazo o en el parto. Sin embargo, si el bebé se vacuna puede recibir la lactancia y no contagiarse.

Ver también: Hepatitis B

Síntomas

Hepatitis

En algunos casos, los síntomas no se presentan de forma inmediata. En caso de tratarse de una infección aguda, los síntomas aparecen entre 3 y 6 meses después. En ocasiones pasan años antes de que se desarrollen lo síntomas. En función de esto, se determina si se trata de una enfermedad crónica o avanzada.

  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Icteria.
  • Vómito.
  • Inapetencia
  • Haces grisáceas.
  • Malestar estomacal.
  • Tono oscuro en la orina.
  • Dolor en las articulaciones.

Diagnóstico

La única vía por la que se puede determinar que el paciente está infectado es por medio de un análisis de sangre. Se recomienda especialmente este examen a las siguientes personas:

  • Mujeres embarazadas. El examen es parte de la rutina para poder prevenir la transmisión al bebé.
  • Las personas que viven o tienen relaciones sexuales con una persona infectada, especialmente si pertenece al mismo género y no utilizan protección.
  • Adictos a sustancias psicotrópicas (como la heroína) y se inyecten.
  • Personas con VIH, que reciben quimioterapia o hemodiálisis.

Tratamiento de la hepatitis B

Sensación de cansancio

Para las personas con hepatitis B aguda, los médicos por lo general recomiendan reposo, una nutrición adecuada, líquido y supervisión médica estricta. Algunas personas podrían tener que ser hospitalizadas. Quienes conviven con la hepatitis B crónica deberían someterse a evaluaciones para detectar problemas hepáticos y controlarse con regularidad. Existen tratamientos que pueden retardar o prevenir los efectos de la enfermedad hepática

–Centers for disease control and prevention–

El tratamiento de la hepatitis B consta principalmente del uso de un par de fármacos: el interferón y los antivirales. Sin embargo, según el médico y las condiciones del paciente se podría indicar terapias combinadas; es decir, se podría recurrir tanto a un tratamiento farmacológico como a otras medidas complementarias, como por ejemplo, cierto tipo de dieta.

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Interferón

Es un producto formado por proteínas naturales del sistema inmunitario. Se lleva a cabo un proceso en el que el polietilenglicol se une al interferón para ampliar la actividad del organismo. Esto para que el virus de hepatitis B tenga menos oportunidad de escaparse. Se inyecta 1 vez por semana durante 4 semanas.

Antivirales

Antivirales

  • Lamivudina. Un antiviral que inhibe la multiplicación del virus. Se toma cada día durante 48 semanas como mínimo.
  • Adefovir y entecavir. Estos disminuyen la carga viral de la hepatitis.
  • Telbivudina. Este vuelve indetectable el ADN del virus de hepatitis.

Prevención

Lo principal es vacunarse contra la hepatitis B. Cabe destacar que aquellos bebés de madres infectadas deben recibir la vacuna inmediatamente al nacer.

Al igual que para otras enfermedades, la mejor forma de prevenir la hepatitis B es mantener una higiene adecuada (tanto personal como en el hogar y demás aspectos). Esto quiere decir que no se deben compartir artículos de limpieza personal ni jeringas.

De igual manera, al hacerse la manicura, el especialista debe desinfectar los utensilios correctamente (en caso de que no sean desechables) y utilizar guantes de látex para manejar desechos y material médico. Y resulta de vital importancia que, en caso de tener heridas o cortes, estos se desinfecten y se curen rápidamente.

Asimismo, se recomienda practicar relaciones sexuales con protección y desechar agujas, vendas y toallas femeninas de forma correcta. Al tratarse de un virus adquirido es necesario aplicar un tratamiento de la hepatitis B a tiempo y monitorear el proceso del paciente para atender a tiempo cualquier posible complicación.

Referencias

Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. “hepatitis B ” Centers for disease control and prevention (CDC). 2017.

Alan Franciscus, Liz Highleyman. Guía para comprender la hepatitis B. San Francisco: Support project, 2008.