Tratamiento de la insuficiencia renal crónica

Las medidas dietéticas, claves en el tratamiento de la insuficiencia renal crónica

La disminución de la función renal afecta sobretodo a personas de edad avanzada. El tratamiento de la insuficiencia renal crónica consiste en la restricción de líquidos, sodio y potasio en la dieta. Además, la terapia suele requerir el uso de medicamentos para corregir sus complicaciones  y, cuando es necesario, diálisis.

En los países occidentales, las causas más frecuentes de insuficiencia renal crónica son la diabetes mellitus y la hipertensión.

Muchos de los trastornos que desembocan en una disminución de la función renal pueden ser tratados, recuperándose así la efectividad renal.

Un paso muy importante en el tratamiento de la insuficiencia renal crónica dio con la aparición de la diálisis, la cual ha convertido lo que anteriormente era una enfermedad mortal en una patología tratable.

¿Qué es la insuficiencia renal crónica?

Qué es la insuficiencia renal crónica

Una insuficiencia renal se produce cuando los riñones no son capaces de filtrar correctamente los residuos del organismo que se encuentran en la sangre.

Se trata de una patología con múltiples causas, las cuales pueden producir bien un deterioro rápido de la funcionalidad renal (insuficiencia renal aguda), bien un deterioro más gradual en el tiempo (meses o años), lo que se conoce como insuficiencia renal crónica

Los riñones no son únicamente inútiles para filtrar la sangre sino que dejan de aportar el equilibrio en el organismo, específicamente en lo que respecta al agua y la concentración de sales y electrolitos, lo que resulta perjudicial. También es frecuente que aparezcan hipertensión y anemia, pudiendo estas incluso afectar al desarrollo óseo.

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Tratamiento de la insuficiencia renal crónica

El tratamiento de la insuficiencia renal crónica debe abordar todas aquellas situaciones que puedan agravar la enfermedad de base. Ejemplo de ello son las infecciones, las cuales deben resolverse con el uso de antibióticos lo más rápidamente posible.

En el abordaje terapéutico seleccionado habrán de evitarse (o ser prescritos en dosis bajas) los fármacos que se excretan por los riñones para no someter al órgano a un esfuerzo innecesario.

Diuréticos y antihipertensivos

Diuréticos y antihipertensivos

El control de la hipertensión se puede llevar a cabo con la administración de antihipertensivos. Entre ellos, se  destacan los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y los antagonistas de los receptores de angiotensina II, fundamentalmente. No obstante, las personas con insuficiencia renal terminal no deben tomar estos fármacos pues podrían agravar la patología.

El tratamiento de la insuficiencia renal crónica también comprende el uso de diuréticos  (espironolactona, amilorida y triamtereno), que también pueden aliviar los síntomas de la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, en muchas ocasiones acaba siendo necesario recurrir a la diálisis para eliminar el exceso de agua del organismo.

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Fármacos hipolipemiantes

Las concentraciones de colesterol se controlan reduciendo el consumo de grasas en la dieta. También puede recurrirse a medicamentos como son las estatinas o la ezetimiba, antilipemiantes ampliamente utilizados.

Medidas higiénico-dietéticas

Medidas higiénico-dietéticas

Algunas de las medidas dietéticas que pueden tomarse, dictan que debe reducirse el contenido de: proteínas, sal, potasio y fósforo. En la insuficiencia renal crónica, termina modificándose el pH de la sangre, el cual se vuelve más ácido (esto se denomina acidosis). Esto puede resolverse disminuyendo el consumo proteico o con la administración de bicarbonato sódico.

Altas concentraciones de fósforo en sangre provocan la formación de acúmulos de calcio y fósforo en los tejidos. La restricción en el consumo de alimentos ricos en fósforo disminuye la concentración de fosfato en la sangre.

De esta manera, deben evitarse los alimentos lácteos, hígado, legumbres, nueces, dátiles, higos y algunas otras frutas. Una concentración alta de potasio en sangre aumenta además el riesgo de ritmo cardíaco anómalo y paro cardíaco.

Para reducir las elevaciones de fosfatos que aparecen en la sangre de los pacientes con insuficiencia renal crónica se opta a menudo por utilizar hidróxido de aluminio o resinas de intercambio aniónico como el sevelámero.

Antianémicos

El tratamiento de la insuficiencia renal crónica tiene que hacer frente también a la posible aparición de anemia. Esto se consigue con el uso de eritropoyetina y darbepoetina. Estas dos sustancias son análogas a las que produce de manera endógena el riñón normal. Ambas se deben utilizar solo cuando sea necesario, ya que pueden aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular o ictus.

Por otra parte, cabe destacar que las transfusiones de sangre se llevan a cabo cuando la anemia es grave y no responde a los fármacos anteriores.

Diálisis

Cuando los tratamientos para la nefropatía crónica han dejado de ser efectivos, las únicas opciones son la diálisis a largo plazo  y el trasplante de riñón.

Marcos Pedrosa

Farmacéutico. Leer, escribir e imaginar son mis tres pilares. Buscando constantemente aquello que me llene, promoviendo la salud y tratando siempre de mejorar.

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