Tratamiento de la miocarditis de Abramov-Fiedler

La miocarditis de Abramov-Fiedler es una enfermedad degenerativa, por lo que tarde o temprano el único tratamiento posible es un trasplante de corazón.

La miocarditis de Abramov-Fiedler es una afección idiopática del corazón, es decir, no se conoce la causa o hay tantos posibles desencadenantes que no se puede determinar cuál es. En el mundo de la cardiología esta enfermedad se considera una forma extrema de miocarditis reumática. Se caracteriza por una profunda inflamación del miocardio y entre las manifestaciones clínicas de la enfermedad encontramos taquicardia, cianosis, fatiga, etc.

Al no conocer qué desencadena la enfermedad el tratamiento está orientado a eliminar o disminuir los síntomas, llegando a optarse por un trasplante de corazón en los casos más graves. La miocarditis de Abramov-Fiedler es uno de los tipos más graves de miocarditis que se conocen hasta el momento. Esta enfermedad tiene una progresión degenerativa que conduce a la muerte, siendo esta la razón que justifica el trasplante de corazón.

Por otro lado, como todos sabemos, un trasplante de corazón conlleva muchos riesgos e implica el tratamiento con fármacos inmunosupresores durante toda la vida del individuo. Sin duda, en este caso es el tratamiento más eficaz, sin embargo, disponemos de otras herramientas para hacer más llevadera la enfermedad, como el tratamiento sintomático o la inmunoterapia.

Tratamiento sintomático de la miocarditis de Abramov-Fiedler

Tratamiento sintomático de la miocarditis de Abramov-Fiedler

Normalmente se opta por este tratamiento cuando la enfermedad no está muy avanzada y aún no se requiere la intervención quirúrgica. Con él se ayuda al corazón a realizar sus funciones, ya sea aumentando su contractilidad o el espesor de la sangre para disminuir el gasto cardíaco, es decir, el volumen de sangre que bombea cada ventrículo por minuto. El médico puede optar por los siguientes fármacos en función de las necesidades del paciente:

  • Nitratos
  • Diuréticos
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA)

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Nitratos

El tratamiento con nitratos está orientado a prevenir o combatir la angina de pecho, es decir, la sensación de ahogamiento y presión en la región torácica, que a veces se confunde con malestar de estómago y cuyo dolor puede irradiar al hombro izquierdo.

La angina de pecho aparece como consecuencia de un aumento de la demanda de oxígeno del miocardio o una disminución del flujo coronario (conjunto de vasos que aportan sangre al corazón), por lo tanto, el corazón no recibe la sangre necesaria para desarrollar su función.

Los nitratos producen una vasodilatación, que conlleva a una disminución del retorno venoso, es decir, la sangre que llega al corazón. Con ello, disminuye la presión a la que están sometidos los vasos coronarios subendocardíacos aumentando el flujo sanguíneo en esta zona.

Diuréticos

diureticos

Este tratamiento está orientado a controlar la hipertensión arterial que desencadena esta enfermedad. Disminuyen el volumen plasmático, lo que implica un aumento del espesor sanguíneo. Al aumentar el espesor de la sanguíneo se reduce el volumen de sangre bombeado por el corazón y en consecuencia disminuye la presión arterial.

A medio plazo el gasto cardíaco vuelve a la normalidad, sin embargo, las pulsaciones por minuto disminuyen, desencadenando nuevamente el descenso de la presión arterial.

Hay que tener en cuenta que estos fármacos pueden disminuir demasiado la concentración de potasio en sangre originando hipopotasemia. También reducen la tolerancia a la glucosa, y es por ello por lo que no se deben recetar fármacos diuréticos a personas diabéticas.

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Inhibidores de la ECA

La ECA es una enzima cuya función consiste en convertir la angiotensina I  en angiotensina II. Esta molécula conduce a un aumento en los niveles de aldosterona. Dicha hormona tiene la propiedad de producir vasoconstricción y retener sodio, lo que implica el aumento de la presión arterial.

Por ello, el captopril o el enalapril, fármacos capaces de inhibir la ECA impidiendo que desarrolle sus funciones vasopresoras, son muy utilizados en el tratamiento sintomático de este tipo de miocarditis.

Terapia inmunosupresora

Terapia inmunosupresora

Las terapias inmunosupresoras están orientadas a aplazar la necesidad de un trasplante de corazón que implica el progreso de la miocarditis de Abramod-Fiedler.

Estos fármacos se suelen utilizar combinados, entre los que destacamos la utilización de ciclosporina asociada a otro inmunosupresor. La ciclosporina es una molécula que se asocia a los linfocitos T disminuyendo su efectividad. Por otro lado, a parte del tratamiento con fármacos inmunosupresores combinados, también es común emplearse inmunosupresores junto con esteroides.

Trasplante de corazón

El tratamiento de la miocarditis de Abramov-Fiedler debe concluir necesariamente con un trasplante de corazón debido a que es una enfermedad degenerativa que acaba con la muerte del paciente.

La tasa de superviviencia en los pacientes que han sufrido una operación de este calibre es de aproximadamente un 71%. Sin embargo, a pesar de ser el único tratamiento capaz de curar al paciente, este tipo de miocarditis reaparece en un 25% de los pacientes que han sido trasplantados. No obstante, en estos casos la miocarditis no es tan agresiva como antes del trasplante de corazón.

María Vijande

Estudiante de Farmacia y curiosa a tiempo completo. Lectora, música y deportista a tiempo parcial. Y ya, que definir es limitar!

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