Tratamiento de la peste porcina

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Maricela Jiménez López el 11 diciembre, 2018
La peste porcina es un padecimiento infectocontagioso viral que afecta a los cerdos, tanto domésticos como salvajes. Una de sus principales características es la presencia de hemorragias con alta morbilidad y mortalidad en los rebaños.

La peste porcina se desarrolla por la infección del virus ARN, el cual está formado por el virus de la diarrea viral bovina (DVB) y el de la enfermedad de la frontera (EF), que son parte de la categoría Pestivirus, de la familia Flaviviridae. Este virus ataca a través de diversas vías, bien sea por la ingesta, la inhalación, por vía cutánea o por el semen.

Al momento de la infección, el virus se multiplica en las amígdalas y provoca una infección oral o nasal, o bien, se aloja en los ganglios linfáticos regionales. Posteriormente, pasa al torrente sanguíneo y causa una infección en los tejidos. Esto ocurre en un período que inicia a las 12 horas y puede continuar durante varias semanas.

Finalmente, la peste se sitúa en los órganos diana y forma nuevas réplicas y lesiones que provocan hemorragias. En este sentido, los que se ven afectados con mayor frecuencia son los siguientes:

“Los movimientos de los cerdos, a menudo con motivo de los mercados, y por conducto de los tratantes, probablemente constituyen el más importante factor de difusión de la PPC. Esto quedó probado indirectamente en varios países en los que severas restricciones de los movimientos de los animales, con motivo, por ejemplo, de un foco de fiebre aftosa, permitió observar una brusca disminución del número de focos de peste porcina”
—Szent Iványi—

Control de la peste porcina

como se desarrolla

De acuerdo a lo que informa el Centro Nacional de Seguridad Alimentaria de Cuba, para un control efectivo de la peste porcina deben aplicarse una serie de medidas de orden sanitario. Por ejemplo, algunas de ellas son la eliminación de todos los cerdos en las granjas afectadas, la desinfección de las mismas, la prohibición del movimiento de animales, la vigilancia epizootiológica y las normas de repoblación.

Afortunadamente, existe una amplia variedad de métodos para controlar y tratar la peste porcina. Sin embargo, cada país tiene sus propias reglas sanitarias, profilácticas y médicas según el contexto en el que se encuentra. Lo que sí es importante es establecer una estrategia en la que se tomen en cuenta los siguientes factores:

  • La vacunación y medidas de prevención.
  • El tiempo que perdura la infección pestosa.
  • Análisis de la dimensión, estructura y los tipos de crías.
  • El grado de desarrollo en el que se encuentran los Servicios de Sanidad Animal.
  • La posibilidad de aprovechar fondos estatales o en instituciones privadas para combatir la peste.
  • El valor económico del ganado porcino afectado a nivel nacional en relación a las exportaciones.

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Tratamiento de la peste porcina

Cómo se desarrolla

En realidad, no existe un tratamiento específico para combatir la peste porcina una vez que el cerdo está infectado. Por lo tanto, el objetivo del tratamiento de la peste porcina es disminuir la propagación del virus hacia el resto de los animales.

Lo recomendable es un programa de vacunación durante un período de 2 a 3 años, combinado con medidas de control sanitario. Esto se aconseja con el fin de eliminar los animales portadores y repoblar con animales vacunados que no son alimentados con desperdicios.

En un artículo de su autoría, el doctor veterinario Pérez Rodríguez afirma que”las vacunas que se vienen utilizando en las dos últimas décadas sin problemas son cuatro vacunas vivas modificadas: la cepa “C” lapinizada, la japonesa adaptada a cultivo celular de cobayo, la cepa francesa Thiverval adaptada a la linea celular PK-15 y la PAV-250 en PK-15″.

Asimismo, en esa publicación también indica que “estas cuatro vacunas no presentan virulencia residual y están consideradas como inocuas, tanto para las cerdas preñadas como para los lechones de más de dos semanas. Estas vacunas confieren una inmunidad rápida y duradera”.

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Medidas de prevención

Medidas de prevención

Con la finalidad de evitar el contagio de la peste porcina, se recomienda seguir estas medidas de prevención:

  • Evitar el contacto directo con jabalíes.
  • No adquirir cerdos en mercados ambulantes.
  • No alimentar a los cerdos con desperdicios de cocina.
  • Cambiar de ropa y calzado después de haber visitado la granja.
  • Realizar un baño desinfectante por lo menos 3 veces a la semana.
  • No usar instrumentos que hayan sido utilizados en otras granjas.

En definitiva, como hemos señalado, la prevención es un trabajo fundamental en cuanto al tratamiento de la peste porcina, dado que no es posible curarla una vez que la infección se produce. Las áreas de salubridad de diferentes países suelen tener normativas muy estrictas para evitar propagaciones mayores de esta afección.

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  • Pérez Rodríguez. Peste Porcina Clásica: diagnóstico y control. México: Veterinaria Organización, 2008.
  • Catharinus Terpstra. Diagnóstico, control y erradicación de la fiebre porcina. Holanda: Central Veterinary Institute, 1996.
  • T. Szent - Iványi. La peste porcina clásica: nuevos métodos de control y erradicación. Universidad de Medicina Veterinaria, 1984.