Tratamiento de la poliomielitis

El tratamiento de la poliomielitis más eficaz es su prevención mediante la vacuna frente al virus, ya que no hay tratamiento que sea capaz de erradicarlo.

Actualmente no existe ningún tratamiento de la poliomielitis específico, por lo que es de suma importancia que se lleve a cabo una vacunación profiláctica en la infancia.

Así pues, como no se dispone de ningún medicamento capaz de erradicar el virus, el tratamiento de la poliomielitis está dirigido a controlar los síntomas de la enfermedad, que serán diferentes en el caso de que la enfermedad se desarrolle de forma leve o grave.

La recuperación completa es muy probable siempre que la médula espinal y el cerebro no estén implicados, que solamente ocurre en el 10% de los casos.

Tratamiento de la poliomielitis con síntomas leves

El tratamiento para la poliomielitis leve consiste en reposo y medicamentos del grupo AINES (antiinflamatorios no esteroideos), especialmente si padecen fiebre o dolores musculares.

Los AINES más utilizados para tratar estos síntomas suelen ser ibuprofeno o aspirina (ácido acetil salicílico), pues controlan la fiebre y los dolores musculares. Sin embargo, es importante no administrar aspirina en niños con infecciones, pues hay riesgo de que desarrollen el síndrome de Reye, que puede cursar con problemas hepáticos muy graves.

Otro de los síntomas comunes en la poliomielitis leve es la gastroenteritis, que se trata mediante la instauración de una dieta blanda y adecuada y, en algunos casos, con suero fisiológico.

Es posible que en algunas circunstancias se desarrolle meningitis. En este caso, se deberá comprobar si el origen de la infección es vírico o bacteriano, realizándose un tratamiento sintomático en el primer caso

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Tratamiento de la poliomielitis con síntomas graves

Estos pacientes han desarrollado síntomas más graves, como parálisis o infecciones de las vías urinarias, los cuales se tratarán de diversas formas.

Fisioterapia o terapia física

El tratamiento de la artrosis incluye sesiones de fisioterapia en casos agudos y/o moderados.

La fisioterapia, o terapia física, está indicada en aquellos pacientes que presenten parálisis muscular debida al virus. La rehabilitación ayudará a estos pacientes a minimizar el daño muscular y a recuperar la movilidad a medida que la enfermedad se resuelva.

Según los músculos que se vean afectados por la parálisis, la terapia física se enfocará de una manera u otra, ya que no todos los músculos se tratan por igual. Además, se tendrá que tener en cuenta otras complicaciones derivadas de la parálisis, como por ejemplo:

Medidas de prevención de infecciones de las vías urinarias

La falta de contracción de los músculos de la vejiga, producida por la infección vírica, aumenta el riesgo de padecer infecciones urinarias, pues la vejiga no se vacía por completo. Para mejorar este panorama se utilizan catéteres y antibióticos, los cuales ayudan a drenar el contenido de la vejiga y a evitar que la infección se propague.

Soporte de respiración mecánica

Soporte de respiración mecánica

En ocasiones, la parálisis producida por el virus es tan severa que llega a afectar a los músculos respiratorios, provocando dificultades respiratorias a los pacientes. En estos casos, el tratamiento está enfocado a mantener la vía aérea abierta en el paciente, para lo que se realiza una traqueotomía.

La traqueotomía es un procedimiento mediante el cual se introduce un tubo en la tráquea a través de una apertura quirúrgica en el cuello. Así pues, se mantiene la respiración del paciente mediante un mecanismo que se conecta al tubo que permite la entrada y salida de aire.

También se suele conectar un catéter a un motor de succión, cuya función es eliminar el exceso de moco a través del tubo de la traqueotomía.

Los pacientes que requieran de una respiración asistida a largo plazo, deberán vivir en una instalación que cuente con profesionales especializados en los cuidados neumológicos

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¿Qué es la vacuna de la poliomielitis?

Una vacuna inactivada es aquella que contiene el microorganismo inactivado por una técnica térmica o química. Es posible que otras vacunas, en lugar de contener el virus inactivo, presenten fracciones o subunidades del mismo. Estas partes son incapaces de reproducirse, por lo que no pueden dar lugar a la enfermedad.

Hay que tener en cuenta que las pautas de vacunación son diferentes si se trata de niños o adultos. La mayoría de las personas recibirán la vacuna de la polio durante la infancia, la cual se administrará en varias dosis.

Vacunación en niños

Vacunación en niños

La pauta de administración generalmente es a los 2, 4, 6 y 18 meses, y a los 4 y 6 años de vida se administra una dosis de recuerdo

La pauta puede ser diferente para aquellos niños que vayan a viajar a países extranjeros o en aquellos niños que vayan a recibir una vacuna combinada, es decir, un preparado que contiene una vacuna para varios microorganismos.

Vacunación en adultos

En algunos casos es necesario una vacunación en la edad adulta, incluso aunque el individuo haya sido vacunado en la infancia. Los casos más habituales son:

  • Trabajadores de laboratorios que mantengan contacto con el virus de la polio.
  • Personas que vayan a viajar a ciertos países donde la polio no haya sido erradicada.
  • Trabajadores de la salud que estén en contacto con pacientes infectados con el virus.

La pauta de vacunación para las personas adultas es de 1 a 3 dosis, según la cantidad de dosis que hayan recibido en su niñez.

María Vijande

Estudiante de Farmacia y curiosa a tiempo completo. Lectora, música y deportista a tiempo parcial. Y ya, que definir es limitar!

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