Tratamiento de los distintos estados de shock

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 23 noviembre, 2018
El estado de shock es un estado patológico en el que el organismo no recibe el suficiente aporte de oxígeno y nutrientes debido a una deficiencia circulatoria. Sus consecuencias pueden ser fatales, jugando un papel muy importante la rapidez con la que se detecta y trata.

Los estados de shock se producen cuando existe una irrigación insuficiente en los tejidos del organismo, que hace que las células de dichos tejidos no reciban el aporte de oxígeno y nutrientes necesario.

Tratamiento y tipos de estados de shock

Los estados de shock se caracterizan por una deficiencia circulatoria general, que provoca que los tejidos y órganos del cuerpo no reciban suficiente aporte sanguíneo. Como consecuencia, las células de estos órganos y tejidos comienzan a morir, lo que entraña graves riesgos para la persona afectada.

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Tipos de shock

Síntomas de shock hipovolémico

Los tipos de shock se clasifican en función de las causas que lo desencadenan y son:

  • Shock hipovolémico: debido a una disminución del volumen sanguíneo, normalmente causado por una hemorragia (interna o externa).
  • Shock cardiogénico: debido a anomalías cardíacas, como el infarto de miocardio, que provocan que el corazón no sea capaz de bombear suficiente cantidad de sangre al organismo.
  • Shock anafiláctico: debido a una reacción alérgica excesiva que provoca una gran vasodilatación y una insuficiencia circulatoria.
  • Shock séptico: debido a una infección generalizada que provoca vasodilatación, caída de la presión arterial y finalmente falta de irrigación hacia los tejidos.
  • Shock neurogénico: causado por una disfunción en el sistema nervioso autónomo que provoca que este no regule correctamente a cantidad de sangre que llega a los tejidos.

Etapas del shock

Mujer asustada

Una vez se desencadena el shock, el cuerpo pasa por distintas etapas:

  • Shock compensatorio: es la primera etapa que acontece tras entrar en los estados de shock. En ella, el cuerpo trata de contrarrestar las alteraciones y restablecer el correcto funcionamiento circulatorio.
  • Shock progresivo: ocurre cuando los mecanismos compensatorios puestos en marcha fallan y el cuerpo no es capaz de restablecer su funcionamiento normal, tras esta etapa, la persona afectada comienza a empeorar rápidamente.
  • Shock irreversible: en este punto, los daños en el organismo, debidos a la falta de oxígeno, se vuelven irreversibles. Las células de los tejidos y órganos carentes de irrigación suficiente comienzan a morir, provocando daños irreparables en los órganos vitales y causando la muerte.

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Tratamiento

Tratamiento shock

En primer lugar, se debe tener en cuenta que el shock es una afección muy grave que puede entrañar serios riesgos para la persona afectada o incluso la muerte si no se trata rápidamente. Por lo tanto, ante cualquier situación en la que se sospeche que una persona puede estar en uno de los estados de shock, lo primero que ha de hacerse es llamar a los servicios médicos.

En cuanto a los primeros auxilios que se pueden practicar mientras llegan los servicios de emergencia, el primer punto a tener en cuenta es si existe una causa visible que está provocando el shock. El caso más representativo es el de un traumatismo que esté provocando una hemorragia externa en la persona afectada.

En esta situación, lo primero que se debe hacer es controlar la hemorragia, si es posible. En el caso de que la  persona afectada tenga objetos clavados, no se recomienda extraerlos, es mejor esperar a un profesional sanitario.

Es muy importante evaluar y controlar los signos vitales de la persona afectada, ya que en caso de parada cardiorrespiratoria se deben realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Si la persona no está en parada, está consciente y responde a los estímulos, lo primero que se debe hacer es tratar de tranquilizarla.

Si es posible, se debe colocar a la persona completamente estirada y acostada boca arriba, intentando que los pies queden elevados con respecto a la cabeza. Es importante tapar al paciente para evitar que pierda calor corporal y aflojar todo lo que pueda comprimirle o apretarle.

Por último, no se debe dar nada de comer ni de beber a la persona afectada y se debe evitar que se levante o camine sola.

En cuanto al tratamiento posterior varía en función del tipo de shock que ha tenido lugar.

  • Así, en el shock hipovolémico, por ejemplo, se suelen llevar a cabo transfusiones sanguíneas a fin de aumentar el volumen sanguíneo del paciente.
  • En el shock cardiogénico se suelen administrar sustancias vasoconstrictoras que estrechen los vasos sanguíneos y permitan una mejor irrigación.
  • En el shock séptico será necesario tratar la infección que esta provocando el shock mediante antibióticos.
  • Por último, en el caso de shock anafiláctico suelen administrarse fármacos antihistamínicos, corticoesteroides o adrenalina.
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