Tratamiento del embarazo de alto riesgo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio Alonso Castrillejo el 5 diciembre, 2018
Andrea Flores · 23 diciembre, 2018
Un embarazo de alto riesgo requiere que se tomen una serie de medidas preventivas a fin de evitar que haya repercusiones sobre la madre o el feto.

Un embarazo de alto riesgo se define como la gestación en la que hay una serie de factores que suponen una situación de peligro potencial sobre la madre y el feto.

En este caso, además de los controles rutinarios, es necesario prestar atención adicional.

En definitiva, el objetivo es evitar las posibles complicaciones y conseguir que el embarazo de alto riesgo se normalice en la medida de lo posible.

¿Cuáles son las causas de un embarazo de alto riesgo?

Tripa de embarazada mostrando dos bebés en su interior.
Los embarazos múltiples son considerados embarazos de riesgo por sus posibles complicaciones.

Por definición, cualquier gestación que se desarrolle en los extremos de la edad fértil de la mujer. Es decir, embarazos en adolescentes porque continúan su crecimiento y requieren un aporte de nutrientes distinto. Y, en el otro extremo, los embarazos en mujeres mayores de 40 años.

Todos los embarazos múltiples son embarazos de alto riesgo también puesto que el peso de los fetos suele ser inferior al de los niños nacidos en embarazos únicos.

Y además, una gestación de gemelos es de menor riesgo que unos trillizos, dado que a mayor número de fetos, mayor es la probabilidad de sufrir complicaciones.

Es imprescindible añadir a esta lista de factores predisponentes el estado de salud previo de la madre. Por ejemplo, una madre con problemas de tiroides, diabética o hipertensa va a tener mayor dificultad para satisfacer las necesidades del feto.

  • El hipotiroidismo severo se asocia con retraso mental, por este motivo hay que asegurar que los niveles de hormonas tiroideas sean normales.
  • La diabetes y la hipertensión influyen sobre el paso de nutrientes de la placenta al feto. Por este motivo, la diabetes se asocia a fetos macrosómicos (con un peso por encima de lo esperado) y la hipertensión condiciona toxemia (toxinas de microorganismos en sangre) o preeclampsia.

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¿Cuál es el tratamiento de un embarazo de alto riesgo?

Como hemos visto en el apartado anterior, existen varias causas de embarazo de alto riesgo. En consecuencia, el tratamiento siempre se debe centrar en el origen de la situación de riesgo.

Por ejemplo, en los casos de hipotiroidismo materno es necesario llevar un control periódico. Puede hacerse a través de analíticas que recojan los niveles de hormonas tiroideas..

Por otro lado, si la madre es diabética o sufre diabetes gestacional es importante cuidar la alimentación y controlar la glucemia.

Lo mismo ocurre en los casos de hipertensión, donde se monitorizará con regularidad las presiones sanguíneas para evitar que el feto sufra repercusiones.

Además de estas medidas específicas existen una serie de pautas que son comunes en cualquier embarazo de alto riesgo. Las más destacadas son las siguientes:

  • Acudir a todas y cada una de las revisiones con su equipo médico.
  • Hacer reposo y evitar las situaciones de estrés o sobrecarga emocional.
  • En el caso de antecedentes familiares de alguna enfermedad, comunicárselo de manera inmediata al médico.
  • No tomar medicación que no sea la habitual sin consultarlo con el especialista: no todos los fármacos son aceptados en el embarazo. Algunos producen malformaciones y otras alteraciones sobre el feto.
  • Evitar comer carne y pescado crudo. En este grupo también se incluyen los embutidos.
  • No fumar ni tomar bebidas alcohólicas.
  • Evitar comer dulces y asegurar un buen aporte de líquidos.

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¿Cómo prevenir un embarazo de alto riesgo?

Mujer embaraza siendo auscultada en la tripa.
Previamente debemos consultar a un especialista para evitar un embarazo de alto riesgo.

En primer lugar, si usted o su pareja padecen alguna enfermedad transmisible (como las infecciones de transmisión sexual) se recomienda que no se quede embarazada. Si desea tener hijos, tendrá que hacerlo cuando esté diagnosticada y tratada por el equipo médico.

Si usted es fumadora activa, un buen momento para dejarlo es antes de quedarse embarazada. También se aplica en el caso de fumadores pasivos.

Si usted ha tenido otros embarazos de alto riesgo o en su familia hay antecedentes de embarazo múltiple, el control por ecografías es más habitual que en un embarazo normal. Esto se debe a que un seguimiento estrecho reduce el riesgo de complicaciones.

Por último, se recomienda que acuda a planificación familiar si tiene intención de quedarse embarazada. O a la consulta de ginecología en el caso de que haya abortos previos.

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