Tratamiento del Parkinson

El tratamiento del Parkinson está orientado a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El tratamiento del Parkinson se suele iniciar tan pronto como se diagnostica la enfermedad. Dependiendo de las limitaciones que padezca el paciente, enfermedades concomitantes y los medicamentos utilizados hasta la fecha, se optará por una serie de medidas u otras.

Por tanto, el conjunto de estas medidas tiene como finalidad, ayudar a mantener la calidad de vida del paciente y prolongar, por la mayor cantidad de tiempo posible, su funcionabilidad. Lo ideal, es que con el tratamiento se evite la intervención quirúrgica; sin embargo, esto no está 100% garantizado.

¿En qué consiste la enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) que se caracteriza por el deterioro progresivo de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra.

La prevalencia de la patología está claramente relacionada con la edad, siendo una enfermedad rara antes de los 40 años de edad. La incidencia global anual es de unos 5 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, con un pico de incidencia entre los 60 y 70 años.

La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más común después del Alzheimer. Afecta a 1 de cada 250 personas de más de 40 años pero el ratio se ve muy alterado en edades más avanzadas hasta afectar a 1 de cada 10 personas de más de 80 años.

Es característica la presencia de cuerpos de Lewy en el encéfalo y la reducción de dopamina, hecho responsable de la aparición de los síntomas más representativos:

  • Supresión de los movimientos voluntarios (bradicinesia).
  • Temblor de reposo.
  • Rigidez muscular.
  • Cierto deterioro cognitivo.

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Tratamiento del Parkinson

Tratamiento del Parkinson

Actualmente, el tratamiento farmacológico de la enfermedad de Parkinson busca reducir el deterioro muscular mediante la fisioterapia y frenar los síntomas motores cuando estos comienzan a afectar a la calidad de vida del sujeto. Por esta razón, la mayoría de los tratamientos disponibles están orientados a alguna de las siguientes metas:

  • Restablecer el contenido de dopamina en la sustancia negra estriada.
  • Imitar los efectos de la dopamina en el sistema nervioso central.
  • Restablecer el equilibrio entre los sistemas de dopamina y acetilcolina.

En ocasiones, debido a las dificultades digestivas que presentan estos pacientes es preciso recurrir a sistemas de administración parenteral de alguno de los fármacos. Generalmente, la levodopa constituye el medicamento base en el tratamiento del Parkinson.

Levodopa

La levodopa es un precursor de la dopamina y asociada con la carbidopa o cualquier otro inhibidor de la dopa descarboxilasa periférica, es el fármaco más eficaz para controlar los síntomas motores de la enfermedad.

Se usa levodopa y no dopamina ya que esta última no atraviesa la barrera hematoencefálica y no llega a los ganglios basales donde se encuentra en concentraciones deficitarias.

La asociación de levodopa con un inhibidor de la dopa descarboxilasa periférica impide la transformación de levodopa en dopamina antes de que llegue al sistema nervioso central.

Los dos inhibidores de la dopa descarboxilasa disponibles en combinación con levodopa son benserazida y carbidopa. Esta asociación resulta eficaz en cualquier estadio de la enfermedad de Parkinson. Permite mejorar algunos síntomas como la rigidez o la bradicinesia aunque no todos los pacientes tienen una respuesta estable.

Tras 2 – 5 años de tratamiento un 80% de los pacientes desarrolla complicaciones motoras, fluctuaciones de respuesta (fenómenos on- off) y movimientos involuntarios que disminuyen su calidad de vida.

La utilización de domperidona conjuntamente con la levodopa controla las manifestaciones gastrointestinales. Por otra parte, es importante destacar que los efectos secundarios de la levodopa más comunes son:

  • Náuseas.
  • Vómito.
  • Hipotensión.
  • Somnolencia.
  • Alucinaciones.

Agonistas dopaminérgicos

Agonistas dopaminérgicos s

Los llamados agonistas dopaminérgicos estimulan directamente los receptores de dopamina que se encuentran en las neuronas del cuerpo estriado.

Los agonistas dopaminérgicos son la primera opción de tratamiento en menores de 70 años, debiendo utilizarse las dosis más bajas posibles que proporcionen una eficacia terapéutica.

Los agonistas de estructura ergótica comercializados son la bromocriptina y la cabergolina. Los no ergóticos son más utilizados que los anteriores, destacando el ropirinol, el pramipexol, y la rotigotina. Estos fármacos nunca deben retirarse de forma brusca ya que pueden aparecer síntomas de apatía y ansiedad.

Los agonistas dopaminérgicos producen más efectos secundarios que la levodopa. Destacan náuseas, vómitos, hipotensión y trastornos del control de los impulsos. Estos últimos obligan a disminuir o interrumpir el tratamiento con estos fármacos en numerosas ocasiones.

¿No lo sabías? Dopamina

Inhibidores de la monoaminooxidasa B (IMAO-B)

Su acción en el tratamiento del Parkinson está asociada al bloqueo de una enzima, la monoaminooxidasa B (MAO-B). Su inhibición se traduce en un aumento de los niveles de dopamina, alterando el progreso de la enfermedad.

Las dosis altas pueden producir cefaleas y crisis hipertensivas si se consumen con alimentos ricos en tiramina como el queso. Tampoco es recomendable combinarlos con algunos antidepresivos (ISRS).

Los dos primeros fármacos del grupo fueron la selegilina y la rasagilina. La rasagilina es un fármaco muy utilizado en casos de Parkinson leve aunque su acción también lo es. El último fármaco comercializado dentro de esta categoría es la safinamida, que es un inhibidor 1000 veces más selectivo que los anteriores.

Inhibidores de la catecol-O-metil transferasa (COMT)

Inhibidores de la catecol-O-metil transferasa

El medicamento de referencia de este grupo es la entacapona. Ha demostrado ser eficaz en pacientes con fluctuación de respuesta con un índice de eficacia similar al de la rasagilina.

La tolcapona fue el primer fármaco comercializado pero en el presente sólo está disponible como medicamento de diagnóstico hospitalario (DH). No es considerada dentro de los fármacos de primera línea. 

Anticolinérgicos

Los fármacos anticolinérgicos fueron los primeros utilizados para el tratamiento del Parkinson. Éstos restablecen el equilibrio que existe en el cerebro entre la dopamina y la acetilcolina en pacientes sanos. Una vez introducidos en la terapéutica es difícil retirarlos por la reaparición e incluso el agravamiento de los síntomas.

El trihexifenidilo, el biperideno y la prociclidina son poco utilizados por la incidencia de efectos secundarios, entre ellos están:

  • Estreñimiento.
  • Visión borrosa.
  • Retención urinaria.
  • Resequedad en la boca o sensación de sed.

Otros abordajes en el tratamiento del Parkinson

Cuando las terapias farmacológicas no son suficientes puede optarse por otro tipo de abordajes. Entre ellos encontramos la cirugía y la estimulación electromagnética. La terapia génica todavía se encuentra en una fase experimental aunque se perfila como una opción prometedora en el tratamiento del Parkinson.