Síndrome de Guillain-Barré, síntomas, diagnóstico y tratamiento

El síndrome de Guillain-Barré es una afección autoinmune, ataca a los propios nervios. Conoce los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento médico que hoy permite mejorar la calidad de vida ante esta afección sin cura

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco frecuente que comienza generalmente con debilidad muscular y hormigueo en las extremidades.

Se denomina, justamente, síndrome más que enfermedad porque no está claro que esté involucrado algún agente patógeno concreto. Un síndrome es una condición médica caracterizada por un cúmulo de síntomas que siente el paciente, y signos que observa el médico.

Este síndrome en particular, se produce por un daño en los nervios producido por el propio sistema inmune. Es decir que es un trastorno autoinmune que afecta a los nervios responsables de mandar señales a todo el cuerpo.

Aunque su causa original se desconoce, se cree que es precedido por una enfermedad infecciosa, como una infección respiratoria o una gastroenteritis vírica.

El síndrome de Guillain-Barré puede afectar a personas de todas las edades. Sin embargo, es más frecuente en hombres y adultos jóvenes.

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Síntomas de síndrome de Guillain-Barré

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El síndrome de Guillain-Barré suele empezar con un hormigueo y debilidad en los pies y las piernas. Posteriormente se extiende a la parte superior del cuerpo y los brazos. A medida que el síndrome de Guillain-Barré avanza, la debilidad muscular puede evolucionar a una parálisis.

Los signos y síntomas pueden ser:

  • Sensación de hormigueo o pinchazos en las muñecas, tobillos, dedos de las manos o de los pies
  • Debilidad en las piernas que se extiende a la parte superior del cuerpo
  • Marcha inestable o dificultad para caminar
  • Dificultad para mover los ojos o los músculos faciales
  • Dolor intenso y continuo como un calambre que empeora por la noche
  • Dificultad para controlar la vejiga y la función intestinal
  • Dificultad para respirar
  • Frecuencia cardíaca acelerada
  • Presión arterial baja o alta

El momento de debilidad máxima, en las personas con síndrome de Guillain-Barré, suele ser a las dos o cuatro semanas después de que comenzaron los síntomas.

Alrededor de unas 8 semanas después de la aparición del síndrome, los síntomas comienzan a remitir. El 30% de las personas suelen sufrir alguna recaída, años después.

Diagnóstico del síndrome de Guillain-Barré

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Los signos y síntomas del síndrome pueden ser variados. Por este motivo, en raras ocasiones, puede ser difícil diagnosticar el Síndrome de Guillain-Barré en sus primeras etapas.

El diagnóstico se lleva a cabo a través de la comprobación de los síntomas. Esto se realiza a través de un examen físico del paciente, una entrevista, revisión de su historial clínico y otros procedimientos de rutina.

Posteriormente, el médico solicita una serie de pruebas o estudios más exhaustivos para evaluar mejor el estado de salud de la persona. En estos casos, resulta de gran utilidad el examen neurológico, a través del cual se busca la posible pérdida de reflejos.

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Tratamiento del síndrome de Guillain-Barré

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El síndrome de Guillain-Barré no tiene cura. Sin embargo, hay tratamientos que pueden acelerar la recuperación y reducir la gravedad de la enfermedad.

La primera medida que se lleva a cabo es la hospitalización inmediata, ya que la rápida evolución de los síntomas pueden llegar a afectar a los músculos respiratorios y causar la muerte.

Por eso, el soporte vital debe incluir un monitoreo de los siguientes aspectos:

  • Respiración.
  • Actividad cardiaca: vigilar si se presentan arritmias u otras posibles complicaciones.
  • Tensión arterial: para controlar si se presentan cuadros de hipertensión o hipotensión.

Además, el tratamiento del síndrome de Guillain-Barré se fundamenta también en la administración de inmunoglobulinas (anticuerpos). Es decir, se le inyectan al paciente anticuerpos sanos de donantes, para que bloqueen a los anticuerpos perjudiciales que podrían contribuir al síndrome de Guillain-Barré.

Es probable que al paciente con este síndrome le den medicamentos para aliviar el dolor, y para prevenir los coágulos sanguíneos.

Además, necesitan ayuda física y fisioterapia antes y durante la recuperación para ayudar a mantener los músculos flexibles y fuertes, y para fortalecerlos. Además, se brinda entrenamiento con dispositivos de adaptación para estimular la movilidad y habilidades de cuidado personal.