Tratamiento para la gripe en adultos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 23 noviembre, 2018
Andrea Flores · 21 marzo, 2018 · Última actualización: 6 febrero, 2019 6 febrero, 2019
Los virus que dan lugar a la gripe mutan continuamente generando nuevas cepas para las que no estamos vacunados.

La gripe es una enfermedad muy común de origen vírico. Los virus responsables de esta patología son los Influenzavirus A y B, y ambos pertenecen a la familia Orthomyxoviridae. Se contagia fácilmente, tanto de forma directa (a través del contacto) como indirecta (por la vía aérea mediante las gotas de Fluggë).

Por norma general, se desarrollan más casos clínicos en determinadas épocas del año. Por este motivo, la incidencia de gripe aumenta en invierno. Es en los primeros meses de otoño cuando se inician las campañas de vacunación.

Tras padecer la enfermedad, los pacientes son capaces de desarrollar inmunidad ante esta patología. Sin embargo, estos microorganismos son capaces de mutar, creando una nueva variedad de virus cada año. Es decir, la inmunidad se desarrolla frente al virus de la gripe de esa temporada. Pero si este cambia, al año siguiente se puede volver a contraer la enfermedad.

Por otra parte, los síntomas más comunes que suelen presentar los pacientes son la tos persistente con estornudos y fiebre. Otras señales son la congestión nasal, debilidad general y el enrojecimiento.

Tratamiento de la gripe en adultos

Pareja con gripe

Normalmente, cuando empezamos a presentar los primeros síntomas del trastorno, el virus ya se ha extendido a varias regiones de nuestro cuerpo.

Nuestro sistema inmunológico empieza a sintetizar anticuerpos específicos contra este cuerpo extraño. Finalmente, se destruyen todos los virus que hayan invadido nuestras células y se crea inmunidad contra este trastorno. Todo este proceso suele durar una semana, pasado este periodo de tiempo el individuo empieza a mejorar.

El objetivo final del tratamiento será mitigar todos los síntomas que pueda desarrollar el sujeto en esta evolución. Las pautas más recomendadas por el equipo médico son las siguientes:

Fármacos analgésicos

El médico receta estos compuestos químicos que reducen y alivian las molestias generales y la posible fiebre. Por ejemplo, el ibuprofeno o el paracetamol son los analgésicos más frecuentes.

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Antivirales

Asimismo, existen ciertos compuestos que funcionan como antivirales. Estas sustancias son capaces de evitar la reproducción del virus, y facilitan que nuestras defensas naturales lo eliminen.

Medicamentos antitusivos

Se utilizan para reducir y neutralizar la tos persistente y para disolver la congestión nasal que se pueda haber desarrollado.

Compuestos antihistamínicos

También se aconsejan para tratar la congestión nasal, los estornudos e incluso la mucosidad.

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Mujer enferma de gripe

Recomendaciones

  • Deberemos evitar la utilización de antibióticos, puesto que son productos que atacan exclusivamente a las bacterias. Sin embargo, el médico puede llegar a recomendarlos en caso de una neumonía de origen bacteriano.
  • La utilización de aspirinas no es recomendable en ciertas personas, ya que pueden empeorar los síntomas citados. En tal caso, se puede producir una enfermedad poco frecuente denominada el Síndrome de Reye. Esta patología provoca una encefalopatía súbita muy peligrosa.
  • Mantener una dieta saludable y equilibrada, más una ingesta de líquidos adecuada. Durante la congestión nasal y la fiebre, los individuos suelen producir mocos y presentar sudoración. Con esta sencilla medida, aseguramos la obtención de los nutrientes necesarios y evitamos la deshidratación por la pérdida de líquidos.
  • Evitar el consumo de sustancias tóxicas como el tabaco, el alcohol o las drogas.
  • Guardar reposo durante el tiempo que dure la enfermedad.

Por otra parte, este trastorno puede provocar ciertas complicaciones que agraven la condición médica del paciente.

En algunas ocasiones, se suelen desarrollar neumonías que pueden presentar tanto un origen bacteriano (frecuente) como uno vírico (menos común) y bronquitis. Así, observamos que la gripe afecta sobre todo a las estructuras del aparato respiratorio de los pacientes.

Si se llegaran a desarrollar estas complicaciones, el equipo médico correspondiente puede recomendar nuevos tratamientos frente a estos problemas.

En el caso de la neumonía bacteriana se aplicarían antibióticos al paciente, vía intravenosa u oral. Mientras que en la neumonía de origen vírico las pautas son similares a las de la gripe y el tratamiento será fundamentalmente sintomático.

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