Tratamiento de la leucemia: presente y futuro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 23 noviembre, 2018
La leucemia es uno de los cánceres más agresivos que se conocen. Tratar la enfermedad desde distintos enfoques ayuda a aumentar la tasa de supervivencia ligada a esta enfermedad.

La leucemia es un subtipo de cáncer que afecta a las células productoras de sangre. Por norma general suele afectar a los glóbulos blancos más que a otras células sanguíneas.

Así, comienzan a reproducirse de manera descontrolada y estas células cancerosas pueden extender el cáncer a otras regiones corporales. Este proceso recibe el nombre de metástasis.

Actualmente se desconocen las causas exactas que desencadenan la presencia de esta patología. Sin embargo, podemos señalar una serie de factores de riesgo que aumentan el riesgo a desarrollarla.

Por ejemplo, la exposición a radiación, el consumo de sustancias tóxicas, herencia genética o ciertas alteraciones. Incluimos el Síndrome de Down y el Síndrome de Fanconi, entre otras.

Asimismo, podemos diferenciar una serie de de subtipos dentro de la leucemia:

  • Según la historia clínica del paciente:
    • De novo. El sujeto no ha presentado ningún trastorno subyacente a esta enfermedad.
    • Secundarias. En este caso, el sujeto ha padecido algún problema que ha desencadenado la presencia de esta alteración.
  • Según la velocidad de su desarrollo:
    • Agudas. La evolución de la enfermedad es muy rápida.
    • Crónicas. Por otra parte, el trastorno puede desarrollarse de manera lenta o progresiva.
  • Según a las células sanguíneas que afecten en un principio:
    • Linfoblásticas o linfáticas. Así, esta clase de cáncer afecta a los linfocitos, un subtipo de leucocitos (célula sintetizada en la médula ósea).
    • Mieloblásticas o mielocíticas. Afecta a las células precursoras de las plaquetas y de los glóbulos rojos.

Tratamientos de la leucemia

Prevalencia y tipos de leucemia mieloide aguda

Por norma general la finalidad de este conjunto de pautas médicas es neutralizar a las células cancerosas. También se calmarán todos los síntomas posibles para facilitar la calidad de vida al paciente.

En cada caso, el equipo médico correspondiente elegirá el tratamiento más adecuado para cada sujeto. Actualmente, estos son los procedimientos más utilizados:

Visita este artículo: Técnicas de diagnóstico de leucemia linfocítica aguda

Quimioterapia

En ella, se le administran a la persona una serie de medicamentos indicados para destruir células alteradas una vez alcancen el torrente sanguíneo. Asimismo, pueden administrarse tanto por vía oral como intravenosa.

Efectos secundarios generales (a corto plazo):

  • Pérdida de pelo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Formación de úlceras en la cavidad bucal.
  • Pérdida de apetito. Por tanto, el paciente suele perder peso en un periodo limitado de tiempo (sin proponérselo).
  • Problemas intestinales (sobre todo diarrea).
  • Cansancio y debilidad en las extremidades.
  • Aumento del riesgo a desarrollar infecciones y moratones.

Radioterapia

Radioterapia

En ella, se aplican cantidades controladas de radiación sobre determinadas zonas afectadas por el cáncer. Sin embargo, se trata de una pauta que no se lleva a cabo de forma tan frecuente para esta enfermedad. Por ejemplo, para reducir el tamaño de tumores que se hayan podido formar o antes del trasplante de la médula ósea.

Efectos secundarios (a corto plazo):

  • Caída de pelo en la parte tratada.
  • Náuseas y vómitos.
  • Alteraciones dermatológicas en el área donde se aplica el tratamiento.
  • Diarrea.
  • Cansancio o debilidad generalizada.
  • Mayor riesgo a padecer infecciones.
  • Dificultad para respirar de manera normal.

Ver también: La radioterapia en el cáncer de mama

Trasplante de células madre

Diferenciación de células madre

Se utiliza junto a otros tratamientos (en especial la quimioterapia). Esto se debe a que los efectos secundarios de otras pautas son demasiado agresivos para aumentar la dosis del paciente. Así, se destruyen más células cancerosas, superando las posibilidades de supervivencia. El trasplante puede ser tanto de sangre como de médula ósea.

Efectos secundarios (a corto plazo):

  • Pérdida de pelo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Llagas en el interior de la cavidad bucal.
  • Aumento considerablemente de contraer una infección.
  • Rechazo del trasplante (alotrasplante).

Terapia dirigida

Pronóstico de la leucemia mieloide aguda

También utiliza un conjunto de fármacos especializados, pero son diferentes a los de la quimioterapia. Estos compuestos químicos son capaces de atacar una proteína que fomenta el crecimiento de las células cancerosas. Asimismo, sólo las células que provocan esta dolencia poseen una modificación genética, el cromosoma Filadelfia, que les permite sintetizar dicha proteína.

Efectos secundarios (a corto plazo):

  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea.
  • Cansancio o debilidad general (sobre todo en los músculos).
  • Erupciones en la piel. Por norma general, pueden presentar una molestia variable.
  • Inflamación alrededor de los ojos. También puede ocurrir en los pies y en las manos.

Con todo ello, se concluye que el tratamiento de la leucemia es personalizado para cada paciente. Además, la supervivencia de la enfermedad ha aumentado.

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