Tratamiento efectivo y natural para eliminar el acné en la barbilla

Para acabar el acné debemos abordarlo desde diferentes frentes, como son la alimentación, los tratamientos tópicos y las técnicas de relajación, por si fuera producto del estrés

Cuando realizamos un tratamiento para el acné debemos abordarlo de manera interna, con la alimentación, y de manera externa, con tratamientos limpiadores y regeneradores.

No obstante, el acné en la barbilla también está relacionado con cuestiones hormonales que debemos regular.

Descubre en este artículo cómo debemos tratar el acné en la barbilla para eliminarlo por completo.

Diferentes tipos de acné

El acné es una enfermedad que afecta a las glándulas sebáceas de la piel de la cara, el cuello, el pecho, la espalda o los hombros.

No es un trastorno grave para la salud, pero sí una cuestión estética importante que puede dejar cicatrices y afectar al ánimo y la autoestima de quien lo sufre.

A pesar de que siempre hablamos de acné en general, hay diferentes tipos según la parte del cuerpo donde aparecen y sus características, así como también varía su causa.

En el caso del acné en la barbilla, según el mapa reflexológico de la cara podemos ver que está relacionado con la parte hormonal, por lo cual deberemos tenerla en cuenta a la hora de abordar el tratamiento.

La alimentación

Leche y sus derivados

El primer paso consiste en revisar todos aquellos alimentos dañinos para la piel que nos puedan estar provocando o agravando el acné y eliminarlos de nuestra dieta:

  • Leche y derivados lácteos, incluidos los quesos grasos.
  • Carne roja y embutido, en especial de cerdo.
  • Alimentos fritos y refinados.
  • Bollería industrial.
  • Sal común o sal de mesa.
  • Azúcar blanco.

Por otro lado, sí que deberíamos consumir los siguientes alimentos:

  • Frutas y verduras.
  • Legumbres.
  • Pescado.
  • Huevo.
  • Cereales integrales.
  • Frutos secos y semillas.

También deberemos aumentar la ingesta de agua a dos litros diarios para mejorar la función depurativa del organismo y facilitar la digestión de la fibra de estos alimentos.

La limpieza facial

Lavar el rostro con agua tibia es una buena opción

A nivel externo deberemos limpiar la piel en profundidad pero siempre con productos naturales, así como hidratarla sin aportarle demasiada grasa:

  • Cada mañana nos lavaremos la cara y, dos veces a la semana, nos haremos una limpieza con cáscara de piña, que contiene un compuesto antiinflamatorio llamado bromelina.

Para ello, deberemos frotarnos la parte interna de la cáscara por la zona afectada, esperar a que se seque durante uno o dos minutos y lavarnos la cara de nuevo.

  • Como producto hidratante y tratante prepararemos una mezcla casera de 100 ml de aceite de jojoba o de coco con 15 gotas de aceite esencial de árbol de té y 15 gotas de aceite esencial de manzanilla.
  • Este preparado tiene virtudes hidratantes, calmantes, reguladoras, antisépticas y antiinflamatorias.
  • Por la noche también nos lavaremos la cara e hidrataremos la piel antes de acostarnos.

El equilibrio hormonal

Como el acné en la barbilla tiene una estrecha relación con el sistema hormonal, podemos tomar alimentos y suplementos que nos ayuden a regularlo de manera natural:

  • Ñame silvestre.
  • Maca.
  • Levadura nutricional.
  • Aceite de onagra.
  • Hinojo.
  • Salvia.
  • Aguacate.

Lo más recomendable es que sea un profesional de la salud quien determine qué remedios pueden ser los más adecuados para nuestro caso, en función de las hormonas que haya que reforzar.

La salud nerviosa

Los nervios, el estrés y las emociones negativas también pueden influir en la aparición del acné en la barbilla e incluso dificultar su curación aunque estemos siguiendo las pautas de alimentación.

El sistema nervioso puede alterar cualquier función u órgano y no permitir que se recupere. Por ello deberemos equilibrarlo de las siguientes maneras:

  • Realizar ejercicio de intensidad media dos o tres veces por semana. Notaremos sus efectos relajantes el mismo día que lo practiquemos.
  • Descansar bien por la noche, las horas necesarias y en un entorno adecuado, oscuro y silencioso.
  • Hacer unos minutos de meditación cada día en el momento que más lo necesitemos.
  • Evitar todo aquello que nos cause nerviosismo o estrés.
  • Cuando sintamos los nervios, respirar de manera tranquila y profunda.
  • Tomar suplementos o infusiones medicinales con efectos relajantes, como la pasiflora, la melisa, la tila o la lavanda.
  • Incluir en nuestra dieta alimentos como la avena, el arroz integral, la levadura nutricional, el germen de trigo, las semillas de girasol, las nueces, las almendras, la banana y los cítricos.
  • Evitar sustancias estimulantes como el café, el azúcar blanco, la bebida de cola, el alcohol o el té.
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