Tratamientos de las heridas torácicas abiertas

Las heridas torácicas abiertas se deben a traumatismos perforantes que atraviesan la cavidad torácica y exponen su contenido.

Las heridas torácicas abiertas también se conocen bajo el nombre de traumatismos perforantes de tórax. Se trata de un tipo de traumatismos que dejan expuesto el contenido de la cavidad torácica. Como es el caso de los pulmones y bronquios, los grandes vasos sanguíneos, el corazón, etc.

Además, puede dañarse el diafragma (que supone la separación anatómica entre abdomen y tórax) por lo que algunos órganos abdominales también pueden verse afectados. Cuando se produce una herida torácica abierta es necesario tener en cuenta varias complicaciones que pueden ser potencialmente mortales:

  • Infección: al estar expuesto el contenido de la cavidad torácica existe riesgo de infección por microorganismos presentes en el ambiente, o en el objeto que ocasionó la herida penetrante. En el peor de los casos, el paciente puede llegar a una situación de shock séptico si no se trata la infección inicial correctamente.
  • Insuficiencia respiratoria: cuando el tórax se perfora, habitualmente se produce un neumotórax a tensión. Es decir, aparece una situación en la que el aire del exterior es succionado. De este modo, el paciente no puede respirar correctamente y puede llegar incluso a morir.
  • Hemorragia: en el tórax se localizan los grandes vasos sanguíneos, como es el caso de la aorta y la arteria pulmonar. Si cualquiera de ellos es seccionado a lo largo de su recorrido, se producen hemorragias. Hay que revisar que no haya ningún punto sangrante en la exploración. Las hemorragias pueden llegar a ser masivas y terminar con la vida del paciente.

¿Cuál es el tratamiento inicial de las heridas torácicas abiertas?

Lo ideal sería realizar una primera evaluación mientras otra persona se asegura de que el entorno es seguro. Por ejemplo, cortando el tráfico provisionalmente, pidiendo ayuda y llamando al teléfono de emergencias. El algoritmo a seguir es ABCD, donde se evalúan los siguientes parámetros:

  • Airway: comprobar que no existe obstrucción en las vías respiratorias.
  • Breathing: descartar insuficiencia respiratoria.
  • Circulation: buscar signos de hemorragia y shock circulatorio.
  • Disability: valoración del nivel de conciencia.

A continuación, se realiza un diagnóstico inicial basado en los siguientes signos:

Hemorragia externa

Se observa a simple vista un punto de sangrado externo. En este caso, hay que aplicar presión sobre la herida (a poder ser con un apósito limpio). Se pueden retirar los cuerpos extraños que estén alojados de manera superficial.

Por ejemplo, fragmentos de vidrio, arena, etc. Por el contrario, nunca se debe mover un objeto que esté penetrando la cavidad torácica. Es recomendable inmovilizarlo y dejar que el equipo médico se haga cargo de él.

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Neumotórax

El primer síntoma que llama la atención es la dificultad para respirar. El paciente puede presentar alteraciones en el estado de conciencia por la falta de oxigenación. Es importante diferenciar dos tipos de neumotórax puesto que su tratamiento es distinto.

El neumotórax a tensión debuta con shock e ingurgitación de las venas yugulares. El cuello del paciente presenta vasos hinchados y se observa abolición de los ruidos respiratorios. Esto permite diferenciarlo del neumotórax abierto, donde lo que más destaca es la presencia de burbujas en el tórax por una herida que succiona el aire.

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Insuficiencia cardíaca

Se presenta en forma de shock o taponamiento cardíaco. En este tipo de situaciones el paciente presenta un pulso débil, palidez y frialdad por la falta de riego sanguíneo. Además, puede aparecer alteración del estado de conciencia si se afecta el aporte de sangre al cerebro.

Si el paciente deja de respirar, se debe iniciar inmediatamente el masaje cardíaco y las técnicas de reanimación cardiopulmonar.

¿Cuál es el soporte avanzado de una herida torácica abierta?

En primer lugar hay que asegurar la función cardíaca para que los órganos vitales estén bien perfundidos. Acto seguido se debe descomprimir el neumotórax y el taponamiento cardíaco. Para ello puede utilizarse una válvula unidireccional que recoja el aire e impida que regrese hacia la cavidad torácica.

Cuando se estabilice hay que trasladar al paciente a un hospital en una ambulancia de soporte vital avanzado. Por último, hay que remitir al paciente a cirugía para que se cierre la herida y asegurar la integridad de la cavidad torácica.