¿Qué tratamientos hay para la hiperplasia prostática?

Andrea Flores · 26 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 27 octubre, 2018
La hiperplasia prostática es una patología muy común en varones de mediana edad. Hay que diferenciar si es benigna o maligna en su diagnóstico para poder establecer un tratamiento adecuado.

La hiperplasia prostática es el término médico que hace referencia al aumento de tamaño de la próstata en el varón por encima de los valores normales.

Es muy importante diferenciar si se trata de una hiperplasia benigna, es decir, cuando la glándula solo ha crecido y no hay ninguna alteración en su función, salvo la posible compresión que este órgano pueda ejercer sobre otras estructuras. Por el contrario, la hiperplasia maligna de próstata hace referencia a un carcinoma in situ.

Además, la edad del paciente es un factor clave a tener en cuenta. Esto se explica porque el tamaño de la próstata no siempre es el mismo. Se dice que a partir de los 40 años es cuando la glándula aumenta de tamaño.

Por este motivo, cualquier varón por encima de esta edad que presente síntomas de compresión prostática debe acudir al médico para confirmar que se trata de una hiperplasia y estudiarla en profundidad.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la hiperplasia prostática?

Hombre con las manos en la entrepierna.
La hiperplasia prostática produce una molesta compresión de los órganos adyacentes.

Existe una serie de signos y síntomas comunes a toda hiperplasia de próstata. Sin embargo, cuando se trata de una patología maligna como es el cáncer de próstata, hay unas peculiaridades que permiten agilizar su diagnóstico, y por este motivo las veremos en el apartado siguiente.

En la clínica, no podemos saber si es una enfermedad benigna o maligna basándonos en la historia del paciente y en el examen físico. Siempre hay que llevar a cabo pruebas complementarias para confirmar la naturaleza de la hiperplasia. No obstante, la sintomatología más habitual es la siguiente:

  • Dolor al orinar.
  • Incapacidad para orinar.
  • Presencia de sangre en orina: este signo se conoce como hematuria.
  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia y en pequeñas cantidades (más habitual por la noche).
  • Sensación de vaciado incompleto de vejiga después de orinar.
  • Flujo de orina irregular durante la micción con interrupciones o goteos.
  • Sensación de urgencia de orinar.

Estos signos y síntomas pueden confundirse con los de la infección de orina. Por ello es tan importante acudir al centro médico para consultarlo, sea cual sea la patología.

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¿Cómo se diagnostica la hiperplasia prostática?

En primer lugar, hay que tener en cuenta la sintomatología del paciente y su historia clínica. Como hemos dicho antes, si se trata de un varón de edad mediana se debe hacer un despistaje de cáncer de próstata.

Esto es especialmente relevante si existen antecedentes personales o familiares de cáncer de próstata o cualquier otro tipo de cáncer. A continuación, se debe realizar un examen físico completo en el que se incluye un tacto rectal. Durante el tacto pueden apreciarse las distintas anormalidades en el tamaño de la próstata.

Existe una prueba sencilla a la hora de establecer el diagnóstico: el antígeno prostático específico (también conocido bajo las siglas PSA). Esta sustancia es un marcador que puede obtenerse en un análisis de sangre. De este modo evitamos someter al paciente a pruebas más incómodas o caras si no es necesario.

También puede acompañarse de una prueba de imagen. Siempre se tiene como primera opción el uso de ultrasonidos durante la ecografía. Otras pruebas de imagen pueden ofrecer una resolución mejor. Pero, al tratarse de la región genital, puede emitirse radiación que afecte a la fertilidad del hombre. Por eso se prefiere la ecografía.

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¿Cuál es el tratamiento de la hiperplasia prostática?

Hombre con hiperplasia prostática en consulta
El tratamiento a aplicar depende de la naturaleza de la hiperplasia: ¿benigna o maligna?

El tratamiento para esta patología depende de la naturaleza de la hiperplasia. Cuando se trata de un proceso benigno simplemente hay que corregir la compresión que la próstata ejerce sobre otras estructuras, dado que los síntomas repercuten en el estado psicológico del paciente con mucha frecuencia.

La incontinencia urinaria en varones de mediana edad es uno de los motivos de consulta más frecuentes dentro del ámbito de la urología. Esto puede corregirse mediante fármacos en los estadios más precoces.

Por otro lado, si el tamaño de la glándula es considerable puede plantearse una cirugía de resección para eliminar el tejido sobrante. Otra opción es ensanchar la uretra para facilitar la micción o la cirugía láser. No obstante, la cirugía de resección es la opción más frecuente por ser fácil de realizar y ofrecer buenos resultados.

Si se trata de una hiperplasia maligna hay que estudiar con mayor detalle al paciente para tomar biopsias, ver qué tipo de cáncer es, en qué estadio se encuentra, buscar metástasis en otras zonas(suele debutar con afectación de huesos), etc. A menudo hay que remitir al paciente para un estudio coadyuvante en oncología.

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