Tratamientos para la lumbalgia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Karla Henríquez el 10 enero, 2019
No es recomendable el reposo absoluto por lo que, tras los primeros dos días, empezaremos a practicar actividad física moderada, sin realizar movimientos bruscos ni levantar peso

La lumbalgia hace referencia al dolor localizado en la parte baja de la espalda. De acuerdo con la Asociación Quiropráctica Americana, alrededor del 80% de los estadounidenses lo tendrán al menos una vez en sus vidas. ¿En qué consisten los tratamientos para la lumbalgia?

Aunque las terapias para reducir el dolor varían de acuerdo a los antecedentes del paciente y la posible causa, en general hay algunas estrategias para controlarlo. En esta oportunidad queremos repasar los aspectos más relevantes de esta dolencia y cómo manejarlo.

¿Qué es la lumbalgia?

La lumbalgia o lumbago es un término que se emplea para definir el dolor de la parte inferior de la espalda. Este, a su vez, está ligado a ciertas condiciones que comprometen las vértebras lumbares y las estructuras de los tejidos blandos que se encuentran a su alrededor.

Puede afectar tanto a personas jóvenes, como a adultos y ancianos; asimismo, es frecuente tanto en personas sedentarias, como en aquellos cuyos trabajos implican cierto esfuerzo físico. Los síntomas pueden ser leves, pero a veces se prolongan durante varias semanas.

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Causas de la lumbalgia

Para elegir los tratamientos de la lumbalgia se debe determinar con antelación cuál es su origen. Por eso, antes de saber las medidas terapéuticas, es primordial conocer los factores asociados. El dolor de la lumbalgia aparece por un mecanismo neurológico en el cual se activan los nervios que transmiten el dolor.

Debido a este proceso, se desencadena la contractura muscular y la inflamación. Asimismo, en ocasiones puede conducir a la compresión de la raíz nerviosa. En la mayoría de los casos, esto se relaciona con la sobreutilización de un músculo o lesión. Sin embargo, también tiene su origen en:

  • Degeneración de la articulación intervertebral o enfermedades artríticas
  • Traumatismos o fracturas
  • Hernia discal
  • Infecciones que comprometen la columna
  • Estenosis raquídea
  • Escoliosis o cifosis
  • Distensión o desgarros de músculos y ligamentos
  • Embarazo
  • Sobrepeso
  • Enfermedades crónicas como el cáncer

Síntomas de la lumbalgia

tratamientos para la lumbalgia

El síntoma más común de la lumbalgia es un dolor local en la zona inferior de la espalda. Este, a su vez, se puede irradiar hacia partes cercanas. Asimismo, se pueden experimentar contracturas musculares, inflamación y espasmos. Si la condición empeora, otras manifestaciones pueden ser:

  • Alteraciones de la sensibilidad (hipoanestesia, hormigueo, entre otros)
  • Dificultades del movimiento, como parálisis
  • Debilitamiento de las piernas
  • Incontinencia intestinal o vesical repentina
  • Dolores abdominales

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Tratamientos para la lumbalgia

Para determinar cuáles son los tratamientos para la lumbalgia más pertinentes, el médico realiza un diagnóstico previo. En primer lugar se basa en la exploración física y la historia clínica del paciente. Luego, de ser necesario, puede sugerir pruebas radiológicas, analíticas o funcionales.

Dado que la mayoría de los casos corresponden a una causa leve, el tratamiento suele basarse en cambios en el estilo de vida. Sin embargo, cuando los síntomas son intensos o persistentes, el profesional sugiere algunos medicamentos e intervenciones.

Tratamientos para la lumbalgia: consejos generales

Dentro de los tratamientos para la lumbalgia se incluyen una serie de recomendaciones generales cuyo fin es minimizar la dolencia y evitar complicaciones. Es primordial su aplicación, ya que de estas depende en gran medida la recuperación. A continuación las repasamos:

  • Descansar inicialmente, pero no por mucho tiempo. Permanecer en reposo puede retrasar la recuperación. Por eso, aunque sea calmante, es importante estar activos.
  • La actividad física moderada y de bajo impacto puede favorecer el alivio del dolor. Así pues, los pacientes deben tener el mayor grado de actividad posible (sin excederse, claro).
  • Cuidar la higiene postural y no sobrecargar la espalda.
  • Hacer ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda. Estos deben ser suaves y su práctica debe hacerse de manera gradual.
  • Controlar el sobrepeso y obesidad con hábitos saludables.
  • Aplicar una terapia de calor y frío para disminuir el dolor y la inflamación.

Tratamiento farmacológico

En un principio, si el dolor es moderado y solo compromete la zona lumbar, se aconseja el consumo de medicamentos analgésico. Si estos no resultan eficaces y el dolor persiste, el profesional puede recetar antiinflamatorios no esteroideos.

Cuando lo anterior no es suficiente para reducir el dolor, se valora la posibilidad de incluir una tanda corta de relajantes musculares, durante una semana aproximadamente.

Otros tratamientos para la lumbalgia

Médico con paciente con dolor de lumbares

En función de su causa, los tratamientos para la lumbalgia pueden incluir intervenciones de mayor cuidado. Estas incluyen:

  • Intervención neurorreflejoterápica (NRT)
  • Sesiones de fisioterapia y ejercicios
  • Cirugía (por ejemplo en caso de hernia discal o estenosis espinal)

Hay algunos remedios de origen natural que también complementan los tratamientos para la lumbalgia. Estos incluyen la aplicación de masajes con aceites esenciales y algunas infusiones. Sin embargo, se recomienda consultar al médico antes de utilizarlos.

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