Tratando el reflujo gástrico con rabeprazol

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 23 noviembre, 2018
El rabeprazol es un fármaco inhibidor de la bomba de protones de las células parietales del estómago muy eficaz para tratar enfermedades como el reflujo gastroesofágico.

El rabeprazol es un fármaco del grupo de fármacos inhibidores de la bomba de protones (IBP). Impide la secreción de ácido gástrico por lo que se utiliza principalmente para tratar la enfermedad por reflujo gastroesfágico, entre otras molestias estomacales.

Antes de profundizar en aspectos importantes de este medicamento, explicaremos brevemente en qué consiste esta enfermedad. Con ello conseguiremos entender con más facilidad el mecanismo por el cual el rabeprazol realiza su función.

¿Qué es el reflujo gástrico?

Esta enfermedad se produce cuando el esfínter esofágico inferior está alterado o se relaja de forma inadecuada.

El esfínter es la válvula que controla el paso de contenido del esófago hacia el estómago. Cuando existe un malfuncionamiento, permite que el contenido estomacal vuelva a pasar al esófago, como cuando uno vomita, sin llegar a echar el contenido por la boca.

Al ocurrir esto, se irrita la mucosa provocando la sintomatología típica del reflujo gástrico:

  • Acidez y regurgitación ácida: la acidez es una sensación de ardor que también se conoce como pirosis. Se siente detrás del esternón y aparece cuando el contenido del estómago pasa al esófago.
  • Dolor en el pecho
  • Jadeos
  • Afonía
  • Dolor de garganta
  • Dificultad al respirar
  • Etc.

Ver también: Bypass gástrico: qué es y en qué consiste

Mecanismo de acción del Rabeprazol

Cómo tratar el reflujo gástrico

El rabeprazol, como bien se ha mencionado antes, impide que se secrete el ácido gástrico en el estómago. Para ello, inhibe la bomba de protones en la superficie de las células del estómago. Estas células se llaman células parietales.

El estómago es un órgano que posee un pH ácido debido al ácido clorhídrico que produce.

Este ácido es necesario para poder desnaturalizar las proteínas que ingerimos y activar el pepsinógeno para que se produzca la proteolisis, es decir, es la ruptura de los enlaces que unen a las proteínas, los enlaces peptídicos.

Esta sustancia también es necesaria para prevenir las infecciones bacterianas, ya que las bacterias no suelen ser capaces de sobrevivir en medios ácidos.

Sin embargo, un exceso de ácido puede desencadenar problemas para la salud dañando la mucosa del tracto gastrointestinal y produciendo úlceras. Para controlar este exceso de producción utilizamos los fármacos inhibidores de la bomba de protones como el rabeprazol.

Este fármaco va a bloquear el paso final de la secreción de ácido gástrico. Se acumula en las células parietales gástricas en forma protonada y se transforma en una sulfamida, que es la forma activa.

Por lo tanto, el rabeprazol es un profármaco ya que, hasta que no se active en el lugar donde va a realizar su función, no es efectivo.

Farmacocinética

El rabeprazol se administra en comprimidos de liberación retardada con una cubierta entérica. Esta cubierta protege al fármaco hasta que llegue a su diana, las células parietales, donde se protonará y llevará a cabo su función: la inhibición irreversible de la bomba de protones.

Se suele administrar por vía oral, alcanzando las concentraciones máximas entre las 2 y las 5 horas. Tiene una biodisponibilidad de 52% y hay que tener en cuenta que se une mucho a proteínas plasmáticas, en un 96,3%.

Cuando se administra el rabeprazol con otro fármaco que también se une a proteínas se puede desplazar gran parte del rabeprazol que estaba unido a las proteínas encontrándose ahora en forma libre, que es como es eficaz.

Con ello, aumentaría mucho la concentración de rabeprazol en forma libre pudiendo llegar a producir efectos indeseables para la salud. No olvidemos que este medicamento se metaboliza ampliamente.

Sin embargo, se diferencia del resto de medicamentos del grupo de inhibores de la bomba de protones en que este no sufre casi metabolismo hepático.

Por este motivo, es una buena opción en aquellos pacientes que tiene problemas hepáticos o cuando se está administrando con otro fármaco que afecta al metabolismo, como los inhibidores o lo inductores.

Reacciones adversas

Vómitos

El rabeprazol puede producir una serie de efectos adversos. Son ejemplos de reacciones adversas frecuentes pero poco importantes las náuseas, vómitos, dolor de cabeza, dolor abdominal, erupciones, etc.

Un uso continuado de rabeprazol puede llegar a desencadenar hipergastrinemia e hiperpasia de poblaciones celulares.

Por otro lado también reduce la absorción de vitamina B12, por lo que aumenta el riesgo de padecer anemia megaloblástica. También aumenta el riesgo de padecer lupus eritematoso cutáneo subagudo y la predisposición a ciertos tipos de cáncer.

Te recomendamos leer: ¿Qué son los vómitos en escopeta?

¿Para qué se utiliza el rabeprazol?

El tratamiento de la gastritis.

Como ya sabemos, la indicación principal del rabeprazol es el tratamiento de la enfermedad de reflujo gastroesofágico.

Sin embargo también está indicado para otro tipo de síntomas. Por ejemplo, se utiliza para tratar diferentes afecciones en donde el estómago produce demasiado ácido, como puede ser en el síndrome de Zollinger-Ellison.

Por otro lado, es indicado para tratar úlceras (que son lesiones en la pared interna del estómago o del intestino) y para eliminar el Helicobacter pylori combinado con otros fármacos. El H.pylori es una bacteria que es capaz de producir úlceras.

Antes de iniciar la ingesta de rabeprazol, consulta con tu médico.

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