Tres señales que indican que eres una persona ninfómana

¿Conoces la diferencia entre la adicción al sexo y una libido sana? En este artículo aprenderás varias claves que te permitirán identificar a cuál de los dos grupos perteneces

Hoy en día, parece que existe una tendencia a clasificar todos los comportamientos que se desvían ligeramente de la norma como trastornos mentales. Esto también puede observarse en el campo del sexo, especialmente en Estados Unidos, donde cualquiera con un deseo sexual más alto de lo normal es considerado una persona ninfómana.

Y sin embargo, a pesar de que la mayoría de la gente diagnosticada con adicción al sexo no sufre de ningún problema real, existe una pequeña parte de la población que realmente podría ser considerada como persona ninfómana. En este artículo vamos a aprender varias claves que nos ayudarán a diferenciar entre los dos tipos de comportamiento.

Definición de una persona ninfómana

El término ninfomanía se utilizaba antiguamente para referirse a mujeres con un problema de adicción al sexo. En el caso de los hombres, el término empleado de manera clásica era ‘satiriasis’; sin embargo, ambos nombres han sido sustituidos por el de ‘hipersexualidad’, mucho más neutro y de carácter científico.

Sin embargo, comúnmente el trastorno mental asociado con las personas ninfómanas y la hipersexualidad se conoce como adicción al sexo. Aunque todavía no existe un consenso dentro de la comunidad científica sobre la existencia de este trastorno, en las últimas décadas se ha empezado a tratar este problema como se haría con cualquier otro tipo de adicción.

Por otra parte, el término ‘persona ninfómana’ se utiliza a menudo para describir comportamientos sexuales diferentes a lo habitual, como los fetiches, el sadomasoquismo o las relaciones BDSM. Los expertos están de acuerdo en que este tipo de comportamientos solo podrían considerarse una adicción si traen problemas a la vida de la persona.

Pero sin duda, la mejor manera de comprender cómo es una persona ninfómana es estudiar sus características más destacables. A continuación veremos las más importantes de ellas.

1- La persona utiliza el sexo para sentirse mejor frente a sus problemas

El primer síntoma de cualquier tipo de adicción es la repetición compulsiva de un comportamiento para mejorar el estado de ánimo. Frente a sus problemas, un adicto al alcohol comenzará a beber, mientras que un adicto a las drogas irá en busca de su próxima dosis.

En el caso de una persona ninfómana, buscará obtener placer sexual cuando esté teniendo problemas en su día a día. Dependiendo de sus características individuales, podrá hacerlo mediante el uso de la masturbación y la pornografía, o persiguiendo encuentros sexuales con otras personas.

Posiciones sexuales para cuando hace calor.

Aunque a primera vista esto puede parecer no demasiado dañino, el problema de este tipo de comportamiento es que la persona evita solucionar sus problemas. Por el contrario, tan solo se centra en obtener placer inmediato, mientras lo que está mal en su vida sigue empeorando.

2- Si tiene pareja, la engaña a pesar de sentirse fatal por ello

Otro de los síntomas más claros de la adicción al sexo es que la persona ninfómana es incapaz de resistirse a un encuentro sexual, incluso si éste le perjudica. Por ello, incluso en el contexto de una relación monógama, tendrá sexo fuera de su pareja si se le presenta la ocasión.

Esto no quiere decir, sin embargo, que todas las personas que le pongan los cuernos a sus parejas tengan una adicción al sexo. La principal diferencia es que mientras que la persona con la libido alta solo se siente mal si le pillan, la persona ninfómana será incapaz de disfrutar del encuentro pero no podrá dejarlo pasar.

Cuándo hay que visitar un psicólogo de parejas.

Por ello, si le estás siendo infiel a tu pareja pero ni siquiera lo disfrutas, pregúntate si no deberías comenzar a luchar contra tu adicción para evitar que este tipo de problemas se repitan en el futuro.

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3- Busca nuevas sensaciones por encima de todo

Uno de los componentes de una libido sana es la búsqueda de variedad y nuevas emociones durante el sexo. Sin embargo, la persona ninfómana lleva este deseo un paso más allá. La necesidad de experimentar nuevas sensaciones se convierte en uno de los componentes principales del sexo, sin importar si estos nuevos comportamientos son placenteros o no.

Así, el adicto al sexo podría caer en todo tipo de fetiches cada vez más extremos, siendo incapaz de obtener placer de sus encuentros sexuales sin ellos; pero a la vez, consiguiendo cada vez menos estimulación incluso con las parafilias más extremas.