5 trucos psicológicos para atraer la atracción de los demás hacia ti

Para potenciar la atracción es fundamental que, además de ser empáticos, seamos nosotros mismos y que tengamos nuestra propia identidad, sin querer aparentar ni parecer algo que no somos

La auténtica atracción, la que se instala en nuestra mente, la que nos intriga, emociona y nos llena de curiosidad va mucho más allá del simple envoltorio físico, de un rostro, de unos ojos, de un cuerpo.

Culturalmente existe un sesgo alrededor de la belleza por el cual llegamos a creer que todo lo que es bonito es bueno, que quien goza de un intenso atractivo físico esconde, a su vez, fabulosas cualidades personales.

Sin embargo, a medida que calzamos más años y almacenamos más experiencia en nuestro baúl vital, nos damos cuenta de que esta correlación no siempre se cumple, y de que en realidad, es mucho más intenso y significativo el poder vivir ese otro tipo de atracción donde dos mentes armonizan en placeres, valores y proyectos.

Sin embargo, hoy en nuestro espacio queremos quedarnos en esa área contenida en el mero “poder de atracción”, ese que puede entrenarse cada día y que está focalizado en una serie de interesantes estrategias que todos podemos desarrollar.

A continuación, te ofrecemos 5 trucos psicológicos que te ayudarán a lograrlo.

1. La auténtica atracción reside en la seguridad personal. ¡Sé auténtico!

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Las personas seguras de sí mismas cautivan y atraen. No obstante, cuidado, porque esa seguridad y autoconfianza jamás debe caer en el orgullo o en las fronteras del narcisismo.

  • La seguridad personal más saludable es aquella donde uno mismo conoce sus virtudes y las potencia, pero a su vez, es consciente de sus limitaciones y tiene la capacidad de reconocerlas y de intentar mejorarlas cada día.
  • Por otro lado, la seguridad personal se nutre, a su vez, de otras dimensiones básicas y esenciales.

Entre estas podemos encontrar la buena autoestima, un buen autoconcepto y esa combinación donde se incluye cierta humildad con la cual mostrarnos mucho más accesibles y cercanos a los demás.

En el equilibrio de estas dimensiones se halla la auténtica magia.

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2. Sé tu propia marca, ser diferente a los demás es una ventaja que descubrir

En un mundo de personas iguales, lo diferente atrae. Sin embargo, en ocasiones, muchos de nosotros llegamos a pensar que ser diferente nos ocasiona ser apartados, criticados e incluso relegados de la propia sociedad.

  • Tener una nariz aguileña, unos kilos de más, tener un rostro poco armónico, ser demasiado alto, ser demasiado bajo… Todo ello pueden resultar en un primer momento auténticas trabas para que uno mismo pueda confiar en atraer a los demás.
  • Ahora bien, todos esos matices deben acompañarse por la seguridad personal.
  • También debemos hacer derroche de esa cercanía con la cual demostrar al mundo que somos únicos, que disponemos de nuestra propia marca y que somos felices por como somos…

Aprendamos, por tanto, a sacar partido de nuestras particularidades.

3. El poder del lenguaje no verbal

tu color de ojos

La atracción empieza por la mirada y por saber conectar con los demás a través de ella.

A su vez, es necesario que aprendamos a cuidar la postura: unas piernas cruzadas y unos brazos cruzados son como muros a la hora de generar confianza.

Debemos abrir el rango de nuestra gestualidad para mostrar tranquilidad. Usa las manos para gesticular, la sonrisa para cautivar, la cabeza para asentir y mostrar interés y el cuerpo para mostrar confianza y cercanía…

4. La comunicación empática

La persona que es capaz de mostrar cercanía, que sabe escuchar y es capaz de establecer una empatía emocional y cognitiva genera poco a poco un alto poder de atracción.

Por el contrario, aquellos que tienen por costumbre hablar siempre de ellos mismos con la idea de “venderse”  de cara a la galería, exaltando unas supuestas virtudes, capacidades y fabulosas habilidades, lo que generan en realidad es incomodidad y distancia.

Debemos, por tanto, aprender a ser cercanos. Porque aquellos perfiles que saben serlo al mostrar autenticidad, sincero interés por quien tienen en frente, pero sin dejar nunca de ser humildes, son quienes generan una alta y profunda atracción.

5. Algo inusual, un matiz extraño y singular

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Tal y como hemos señalado en nuestro artículo, si nos obsesionamos con “encajar”, con compartir rasgos semejantes al resto de personas lo único que conseguimos será disolvernos en el océano de lo ordinario, sin destacar jamás.

  • Si deseamos atraer, llamar la atención, que las miradas vayan hacia nosotros en medio de una sala llena de gente semejante, debemos integrar un matiz singular que nos defina, algo por lo que los demás nos recordarán o nos identificarán.
  • Podemos ser esa persona que a la que le gusta el estilo “pin-up”, esa de pelo original, de zapatos clásicos, ese hombre de bigote elegante, que lleva pajarita o que viste siempre de forma casual…

Ser originales debe armonizar a su vez con nuestro físico y con nuestra forma de ser. Jamás intentaremos mostrar algo que no encaja con nuestras esencias, algo que nos aleja de nuestra identidad.

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Para concluir, debemos tener muy claro que estas dimensiones pueden y deben entrenarse.

La mayoría de ellas surgen del autoconocimiento. Es decir, solo cuando nos conozcamos a nosotros mismos entenderemos qué podemos potenciar.

También seremos conscientes de dónde se hallan nuestras fortalezas y dónde esa magia que cautiva y que es capaz de conseguir que los demás dirijan sus miradas hacia nosotros.

Por último, no te olvides de algo esencial: una vez se establece la atracción, hay que mantenerla.

Si confías en todo momento en ti mismo lograrás, sin duda, relaciones de amistad, de pareja o de trabajo duraderas y fructíferas.