Cómo hacerte tu propio spa de relax y belleza en casa

Aunque nos cueste, es conveniente terminar la sesión de spa con agua fría para mejorar la circulación y prevenir las posibles bajadas de tensión por el cambio de temperatura

Los centros que ofrecen servicios de spa para relajarnos y potenciar nuestra belleza natural están de moda.

No obstante, su precio elevado nos dificulta la posibilidad de acceder a ellos de manera habitual.

En este artículo compartimos los secretos para crear tu propio spa de relax y belleza en casa, de manera económica, sencilla y natural.

¿Qué necesitamos en nuestro spa?

Qué necesitamos en nuestro spa

Para preparar nuestro spa casero debemos tener un cuarto de baño con bañera.

Necesitaremos los siguientes ingredientes para nuestra rutina de relax y belleza:

  • Toallas de textura agradable.
  • Aceites esenciales.
  • Jabón líquido espumoso.
  • Colorantes alimentarios.
  • Sulfato de magnesio.
  • Sal marina.
  • Aceite de coco.
  • Velas.
  • Música relajante.

A continuación detallamos cómo preparar nuestra sesión de spa con estos ingredientes naturales.

Ver también: 8 sorprendentes beneficios de la sal marina

Preparación del baño

El cuarto de baño debe dejar de parecer la estancia de uso habitual para convertirse en una estancia íntima, agradable y relajante.

Para ello seguiremos los siguientes consejos:

  • Apagaremos la luz y utilizaremos velas o lámparas pequeñas, como por ejemplo las de sal del Himalaya, que tienen una luz anaranjada cálida y acogedora.
  • Pondremos música relajante a un volumen bajo.
  • Si hace frío pondremos una estufa. Es fundamental que la temperatura sea agradable.

Es imprescindible que el rato que vayamos a pasar en nuestro spa podamos desconectar de cualquier asunto que nos preocupe y que no tengamos interrupciones.

Bañera relajante

Bañera relajante

Una vez la estancia esté lista será el momento de preparar nuestra bañera:

  • Llenaremos la bañera con agua a una temperatura similar a la de nuestro cuerpo. Si está fría no estaremos a gusto, mientras que si está demasiado caliente nos puede bajar la tensión y causarnos algún mareo.
  • Mientras se llena añadiremos un poco de jabón espumoso y unas gotas de aceites esenciales.

También podemos añadir, si lo deseamos, algún colorante alimentario para dar al agua el color que más nos guste. Estos colorantes no tienen ningún riesgo para la salud.

  • Por último, añadiremos nuestro ingrediente clave: media taza de sulfato de magnesio (100 g).

Este baño de magnesio nos ayudará a relajarnos y, a la vez, conseguir vitalidad. Si no tenemos sulfato de magnesio podemos usar sal marina.

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¿Qué aceites esenciales elijo?

Es importante conocer un poco las propiedades de los aceites esenciales para elegir los que sean más adecuados para nosotros.

  • Relajantes: Lavanda, albahaca, manzanilla.
  • Estimulantes y afrodisíacos: Canela, ylang-ylang, bergamota.
  • Antidepresivos: Limón, naranja, bergamota, mandarina, pomelo.
  • Rejuvenecedores: Lavanda, geranio, rosa.
  • Sensuales: Rosa, jazmín, ylang-ylang.

Deben ser aceites esenciales puros y certificados, ya que hoy en día se comercializan también esencias químicas sin propiedades terapéuticas.

Exfoliante natural

Exfoliante natural

Mientras estemos en la bañera, el agua caliente abrirá los poros de nuestra piel y nos permitirá limpiarla y aportarle nutrientes con mayor facilidad. Por lo tanto, es el momento ideal para exfoliarla e hidratarla.

Podemos conseguir estos dos objetivos a la vez con un exfoliante natural a base de sal marina y aceite de coco.

Para el cuerpo usaremos sal marina gruesa, mientras que para el rostro elegiremos la fina.

Nos masajearemos bien con esta mezcla y nos iremos aclarando. Al terminar, tendremos la piel suave y muy hidratada.

Ducha fría

Para terminar este spa casero de manera más beneficiosa, recomendamos hacer un pequeño esfuerzo y ducharnos con agua fría durante unos 30 segundos justo antes de secarnos.

Con este sencillo paso conseguiremos los siguientes resultados:

  • Evitar bajadas de tensión.
  • Mejorar la circulación.
  • Dar firmeza a la piel y prevenir la flacidez.
  • Mejorar la temperatura corporal.
  • Conseguir vitalidad.

La ducha fría debemos empezarla siempre por los pies y terminarla en el cuello. No debemos lavar la cabeza con agua fría.

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Relax final

Después de hacer esta sesión de spa, que puede durar entre 30 y 45 minutos, recomendamos evitar cualquier situación de estrés.

Uno de los mejores momentos para hacerla es antes de acostarnos, para alargar la sensación de placer y bienestar durante toda la noche. De hecho, es muy recomendable para prevenir el insomnio.

Si lo hacemos por la mañana, nos secaremos y abrigaremos bien después de la sesión y nos quedaremos un rato descansando, leyendo o escuchando música, siempre que sea posible.

Una sesión semanal de spa casero nos ayudará a reducir los niveles de estrés y ansiedad, combatir el agotamiento y aumentar la energía, así como a mejorar el aspecto y la salud de nuestra piel.