Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad altamente contagiosa y potencialmente mortal. Está presente en todo el mundo, aunque con mayor prevalencia en Asia y África

La tuberculosis es una infección causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. En la antigüedad se le conocía con el nombre de “tisis” y se estima que existe desde hace más de 20.000 años, aunque inicialmente era transmitida por otros microorganismos.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de un tercio de la humanidad ha estado expuesta a la bacteria. Se estima que actualmente un 30% de los habitantes del planeta tienen la enfermedad en estado latente. De ese porcentaje, al menos un 10% desarrollará tuberculosis activa.

Cada año enferman de tuberculosis alrededor de 8 millones de personas. Dentro de ese grupo, cerca de 2 millones mueren a causa de la enfermedad. África y Asia son las regiones del mundo con mayor incidencia de tuberculosis en el mundo.

Causas y características de la tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad altamente contagiosa. Por lo general, ataca los pulmones, pero también puede extenderse a otras partes del cuerpo. Si no se trata adecuadamente, esta infección podría conducir a la muerte. Entre un 10% y un 20% de los pacientes mueren.

Ejemplo de rayos X para localizar la tuberculosis

La bacteria responsable de la tuberculosis se propaga por el aire y se contagia de una persona a otra. Tales microorganismos se liberan cuando alguien enfermo tose, estornuda, canta o habla. Quienes están cerca pueden absorber el patógeno.

Hay dos modalidades de afección: infección de tuberculosis latente y enfermedad de tuberculosis. En la modalidad latente, la bacteria está dentro del cuerpo, pero no se manifiesta. En ese caso no hay síntomas, ni se puede contagiar a los demás. Si la bacteria se activa, sus manifestaciones se hacen evidentes y la enfermedad toma su curso.

En algunos pocos casos, el contagio de la tuberculosis se produce a través de la alimentación. En particular, la leche no pasteurizada tiene el riesgo de transmitir la bacteria. Eso no es frecuente, pero sí tiene cierta recurrencia en los países con recursos limitados.

Tipos de tuberculosis

Existen básicamente dos tipos de tuberculosis:

  • Pulmonar: afecta fundamentalmente a los pulmones y se le denomina “infección primaria”. Suele aparecer inmediatamente después del contagio
  • Extrapulmonar.

Si los síntomas se manifiestan hasta dos años después de haber sido contagiado, se habla de “tuberculosis del adulto” o “enfermedad postprimaria”. En este caso la infección es más agresiva y se disemina con mayor facilidad por el resto del cuerpo.

Las formas de tuberculosis extrapulmonar más comunes son:

  • Miliar, o diseminada por la corriente sanguínea.
  • Genitourinaria.
  • Meningitis tuberculosa.
  • Peritonitis tuberculosa.
  • Pericarditis tuberculosa.
  • Linfadenitis tuberculosa, ósea y articular, gastrointestinal, hepática y, en raras ocasiones, en la piel.

Síntomas y diagnóstico

Los principales síntomas de la enfermedad son: tos intensa, con una duración mayor a tres semanas, en la que hay presencia de sangre o esputo; también se presenta dolor en el pecho. Es posible que se manifiesten algunos síntomas adicionales como:

  • Fatiga o debilidad.
  • Falta de apetito.
  • Fiebre y escalofríos.
  • Pérdida de peso.
  • Sudoración durante la noche.

El medio que se emplea para realizar el diagnóstico es la “prueba de la tuberculina”, también llamada “prueba de Mantoux”. Esta consiste en administrar una sustancia por vía intradérmica y observar la reacción local después de 72 horas. En el caso de las mujeres embarazadas, el diagnóstico se corrobora con una radiografía de tórax.

Tratamientos para la tuberculosis

Cuando el diagnóstico es positivo, el paciente debe comenzar un tratamiento que solo es eficaz si lo sigue al pie de la letra. El personal de la salud le solicitará a los allegados al paciente que también se practiquen la prueba de tuberculina, ya que existe la probabilidad de que tengan la enfermedad, bien sea de forma latente o activa.

Factores de riesgo y prevención

El principal factor de riesgo es la exposición a una persona contagiada, o a una zona en donde la enfermedad se ha manifestado. Hay mayor posibilidad de desarrollar la enfermedad como tal, cuando se cumplen uno o varios de los siguientes criterios:

  • Ser niño menor de 5 años.
  • Estar infectado de VIH.
  • Tener problemas de salud que afecten el sistema inmunitario.
  • Fumar, beber alcohol o usar drogas.
  • Haber padecido tuberculosis anteriormente o tener la bacteria en estado latente.

Existe vacuna contra la tuberculosis, pero su efectividad es relativa. Por lo tanto, la mejor forma de prevenir la enfermedad es tomando máximas precauciones frente al contagio. Así mismo, consultar al médico cuanto antes, en caso de sospecha. La detección precoz de la enfermedad es fundamental para un tratamiento adecuado y para evitar el contagio.