Tumores de córnea: pingüécula y pterigion

La visión es un sentido del cual debemos cuidar mucho. Es fundamental tomar medidas preventivas para evitar tumoraciones en los ojos como la pingüécula y el pterigion. Aprende más sobre estos en este post.

Una zona que no podemos descuidar del cuerpo son los ojos. De hecho, entender cómo se dan las enfermedades que atacan la vista es una tarea importante, ello con la finalidad de prevenirlas. Entre estas afecciones se encuentra la pingüécula.

La pingüécula es una prominencia ubicada en el párpado que, relacionada con otros inconvenientes visuales, se solventa únicamente con intervención quirúrgica. Pese a todo, es benigna. Crece en las áreas cercanas a la córnea, con un tono amarillo y en forma triangular.

El tamaño de la pingüécula es tan insignificante que puede pasar desapercibida, aunque podría aumentar con el tiempo. En la mayoría de los casos su volumen no afecta directamente la visión. De hecho, algunas personas pueden tener varias sin problemas.

¿Cuáles son las causas de la pingüécula?

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De acuerdo con los especialistas de la Academia Americana de Oftalmología, entre las causas de la pingüéculase se encuentran:

  • Exposición al polvo y al viento.
  • Sobreexposición a la luz ultravioleta.
  • Grasa corporal.
  • Síndrome del ojo seco.
  • Cambios hormonales.
  • Cirugías.
  • Consumo de algunos medicamentos.

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Síntomas de la pingüécula

  • Picazón en el ojo o enrojecimiento del glóbulo ocular, sobre todo cerca de la córnea, la pupila y el iris.
  • Resequedad en el ojo.
  • Irritación del área afectada.
  • Inflamación constante.
  • Sensación constante de suciedad, como si se tratara de polvo o arena.

¿Cómo se trata la pingüécula?

Cómo se trata la pingüécula

En la mayoría de los casos no hace falta un tratamiento de emergencia. No obstante, se debe estar muy pendiente de esta afección cuando aparece con otra enfermedad relacionada con la vista. Es importante destacar que la pingüécula tiende a aparecer de nuevo una vez tratada con cirugía.

Debido a esta posibilidad, que viene siendo del 30% y 40%, algunos pacientes optan por someterse a otro tipo de tratamientos. Sin embargo, ante casos muy extremos lo mejor es la cirugía.

Dos de estos casos son: el primero, ante una inflamación muy severa con respecto a la cual no se logra ningún tipo de reacción. El segundo, cuando el brote ocurre sobre la córnea, ya que la visión estaría afectada directamente. En ambos casos hay enrojecimiento alrededor de la zona y mucha picazón.

El procedimiento quirúrgico para cada caso no dura más de treinta minutos. Tras la intervención, el paciente debe usar un parche de máxima protección durante dos días, a menos que el especialista recomiende lo contrario. Por otro lado, si se trata de un caso más sencillo, los médicos suelen recomendar algún tipo de ungüento o gotas para los ojos.

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Diferencias entre la pingüécula y el pterigio

Pese a que son afecciones que pudieran tener cierta similitud, se trata de dos condiciones distintas. El pterigio consiste en una anomalía visual que se manifiesta a través de la formación de una carnosidad en los ojos de un color parecido al de la piel, lo cual es muy distinto al amarillo de la pingüécula.

También, puede brotar con formas diferentes a la triangular, tales como circulares o alargadas. Tampoco se ubican en el mismo lugar. El pterigio se forma, por lo general, por encima de la córnea. Cabe destacar que, con frecuencia, los pterigos se forman como consecuencia de una pingüécula.

Si los pterigos alcanzan un tamaño considerable, pueden alterar la superficie del ojo, lo que ocasiona otra afección: el astigmatismo. Este hace que la persona vea los objetos, las imágenes y el contorno de las cosas deformadas, debido a una curva irregular en la córnea.

Semejanzas entre la pingüécula y el pterigio

Semejanzas entre la pingüécula y el pterigio

Como referimos anteriormente, pueden parecer condiciones similares, con la salvedad de que el pterigio aparece tras constantes momentos de estrés. Si bien se trata de afecciones benignas, no deben tomarse a la ligera. En sus primeras fases, los síntomas son los mismos, lo cual facilita que se les confunda.

Ante estas condiciones, los especialistas recomiendan tomar medidas de prevención. La luz del sol incide en la formación de ambas condiciones, así como la grasa corporal y las partículas que se encuentran en el aire. Por ello, recomiendan el uso de lentes que resguarden la visión.

También, la edad puede ser un factor interviniente en la aparición de ambas afecciones. Por esto, se aconseja a las personas mayores realizar controles frecuentes de la vista.

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