Cómo hacer tus propias compresas flexibles de hielo y por qué es bueno tenerlas

Rayma Moreno · 4 diciembre, 2018
Las compresas de gel son más manejables que el hielo porque se adaptan mejor a las distintas zonas del cuerpo en las que pueda ser necesario su uso.

Las compresas y famosas bolsitas de gel tenemos en el congelador de nuestras casas son muy útiles tanto para niños como para adultos, nunca pueden faltar. Son cómodas, prácticas e ideales para golpes o como terapia de frío para lesiones e incluso cuando se tiene fiebre.

Estas bolsas rellenas con un gel azul se pueden conseguir en cualquier farmacia. No obstante, en ocasiones llegan a ser sumamente costosas.

En esta entrada queremos hacer que ahorres el máximo dinero que puedas. Por eso, hoy te traemos dos excelentes ideas para hacer tus propias compresas flexibles de hielo. ¡Toma nota!

Cómo hacer compresas flexibles de hielo

Existen muchas maneras de realizar compresas de hielo. Sin embargo, conseguir que sean “flexibles” no es del todo común. Esto se logra gracias al alcohol, que ayuda a evitar que el agua dentro del plástico se congele del todo.

La combinación de agua y alcohol alcanza temperaturas tan bajas como el hielo, pero sin cristalizarse como tal. De esta forma, conseguimos una bolsa reutilizable las veces que quieras, a diferencia del cubo de hielo que se derrite.

En caso de “derretirse” o calentarse la bolsa, basta con introducirla de nuevo en el congelador para poder volver a utilizarla.

1. Con alcohol isopropílico

Con alcohol isopropílico

¿Qué necesitas?

  • 1 taza de alcohol isopropílico (250 ml) (ten en cuenta que, a mayor grado del alcohol, más suave será la bolsa).
  • 2 tazas de agua (500 ml).
  • 2 bolsas de cierre hermético.
  • Colorante (opcional).

¿Qué debes hacer?

  • En una de las bolsas, vierte el agua y el alcohol y mezcla muy bien ambos líquidos.
  • Si quieres agregarle colorante, este es el momento. Puedes hacerlo del color que quieras, aunque si deseas que se parezca a una compresa comercial, con dos gotitas de colorante azul bastará.
  • Cierra la bolsa intentando quitarle el mayor aire posible e introdúcela dentro de la otra bolsa.
  • Introduce la bolsa 12 horas antes de su primer uso.

Como podrás ver es muy sencillo y económico. No obstante, si no encuentras el alcohol, hay otra opción muy accesible que seguro podrás realizar.

Visita este artículo: Agua fría con hielo para los pies

2. Con detergente líquido para lavar los platos

Detergente para lavar platos

¿Qué necesitas?

  • Detergente para lavar platos.
  • Dos bolsas de cierre hermético.

¿Qué debes hacer?

  • Simplemente vierte una buena cantidad de detergente (más o menos un bote de los pequeños) dentro de una de las bolsas.
  • Cierra muy bien todo, debes sacar todo el aire que pueda encontrarse dentro.
  • Introduce esta bolsa dentro de la otra y cierra ambas para evitar cualquier fuga.
  • Luego llévala al congelador unas 6 horas antes de su uso.

¿Por qué es necesaria una compresa de gel fría?

Hielo-deshaciendose

El frío es ampliamente usado para tratar muchos tipos de lesiones, ya que proporciona un efecto analgésico para las lesiones y moretones.

Las compresas de gel son muy útiles en casos de espasmos musculares y golpes, ya que que aceleran el proceso de recuperación de cualquier lesión.

  • Evita la formación de moretones en las áreas lastimadas, debido a que relaja y descomprime los vasos sanguíneos.
  • Previene la presencia de hemorragias.
  • El frío proveniente del hielo puede causar quemaduras y es muy engorroso por el agua que escurre debido al descongelamiento. Este problema se resuelve con la compresa de gel frío.
  • Estas compresas son reutilizables, por lo que puedes congelarla y descongelarla cada vez que quieras.
  • Son muy cómodas porque se pueden adaptar prácticamente a cualquier parte del cuerpo. Si tienes una lesión en la rodilla, en el cuello, en la muñeca, esta se amoldará.

Te recomendamos usarlas con mucho cuidado. Aunque no es habitual, emplea una gasa o paño ligero que proteja tu piel del contacto directo para evitar alguna quemadura por frío.

  • Kendall, F. P., McCreary, E. K., Provance, P. G., & Rod, M. M. (2007). Músculos: Provas e Funções – com postura e dor. Manole. https://doi.org/10.1016/j.ijlp.2004.08.011.

  • González, Á. (2010). El movimiento. Universidad de Salamanca. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004.

  • Damiano, J. (2017). Diagnóstico de dolor en el pie en el adulto. EMC – Aparato Locomotor. https://doi.org/10.1016/S1286-935X(16)82823-3.