Cómo hacer tus propias compresas flexibles de hielo y por qué es bueno tenerlas

Las compresas de gel son más maleables que el hielo solo, por lo que se adaptan mejor a las distintas zonas del cuerpo en las que pueda ser necesario su uso

Las compresas y tan famosas bolsitas de gel que se tienen en el congelador son más que necesarias en un hogar.

Si se tienen niños o hasta adultos, nunca puede faltar una de estas en el freezer. Son cómodas, practicas e ideales para golpes, moretones, como terapia de frío para lesiones e incluso cuando se tiene fiebre.

Estas bolsas rellenas con un gel azul se pueden conseguir en cualquier farmacia. No obstante, en ocasiones llegan a ser sumamente costosas.

En Mejor con Salud queremos hacer que ahorres al máximo. Por esto, hoy te traemos dos excelentes ideas para hacer tus propias compresas flexibles de hielo.

Cómo hacer compresas flexibles de hielo

Existen muchas maneras de realizar compresas de hielo, sin embargo, darle la propiedad “flexible” no es del todo común. Esto se logra gracias al alcohol, que ayuda a evitar que el agua dentro del plástico se congele del todo.

La combinación de agua y alcohol alcanza temperaturas tan bajas como el hielo, pero sin cristalizarse como tal.

De esta forma conseguimos una bolsa reutilizable las veces que quieras, a diferencia del cubo de hielo que solo se derrite.

En caso de “derretirse” o calentarse la bolsa, basta con introducirla de nuevo en el congelador para poder volver a utilizarla.

Te damos dos formas diferentes de elaborar tus compresas de hielo.

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1. Con alcohol isopropílico

Con alcohol isopropílico

¿Qué necesitas?

  • 1 taza de alcohol isopropílico (250 ml) (ten en cuenta que, a mayor grado del alcohol, más suave será la bolsa)
  • 2 tazas de agua (500 ml)
  • 2 bolsas de cierre hermético
  • Colorante (opcional)

¿Qué debes hacer?

  • En una de las bolsas, vierte el agua y el alcohol y mezcla muy bien ambos líquidos.
  • Si quieres agregarle colorante, este es el momento. Puedes hacerlo del color que quieras, sin embargo, si deseas que se parezca a una compresa comercial, con dos gotitas de colorante azul bastará.
  • Cierra la bolsa intentando quitarle el mayor aire posible e introdúcela dentro de la otra bolsa.
  • Congela durante, al menos, 12 horas antes de su primer uso.

Como podrás notar es muy sencillo y económico. No obstante, si no encuentras el alcohol, hay otra opción muy accesible que seguro podrás realizar.

2. Con detergente líquido para lavar los platos

Detergente para lavar platos

¿Qué necesitas?

  • Detergente para lavar platos
  •  dos bolsas de cierre hermético.

¿Qué debes hacer?

  • Simplemente vierte una buena cantidad de detergente (más o menos un bote de los pequeños) dentro de una de las bolsas.
  • Cierra muy bien, tratando de sacarle todo el aire.
  • Introduce esta bolsa dentro de la otra y cierra ambas para evitar cualquier fuga.
  • Luego llévala al congelador por unas 6 horas antes de su uso.

¿Por qué es necesaria una compresa de gel fría?

Hielo-deshaciendose

El frío es ampliamente usado para tratar muchos tipos de lesiones ya que proporciona un efecto analgésico para las lesiones y moretones.

Las compresas de gel son muy útiles en casos de espasmos musculares y golpes donde se hayan presentado hemorragias, ya que que aceleran el proceso de recuperación de cualquier lesión.

  • Evita la formación de moretones en las áreas lastimadas, debido a que relaja y descomprime los vasos sanguíneos.
  • Previene la presencia de hemorragias.
  • El frío proveniente del hielo puede causar quemaduras y es muy engorroso por el agua que escurre debido al descongelamiento. Este problema se resuelve con la compresa de gel frío.
  • Estas compresas son reutilizables, por lo que puedes congelarla y descongelarla cada vez que quieras.
  • Siempre están listas ya que se encuentran en el congelador o freezer.
  • Son muy cómodas ya que se pueden adaptar prácticamente a cualquier parte del cuerpo. Si tienes una lesión en la rodilla, en el cuello, en la muñeca, esta se amoldará.

Te recomendamos usarlas con mucho cuidado. Aunque no es habitual, emplea una gasa o paño ligero que proteja tu piel del contacto directo para evitar alguna quemadura por frío.

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