Un abuelo es una persona con plata en el pelo y oro en el corazón

Los abuelos ya han ejercido el papel de padres, por lo que ahora les toca disfrutar enseñando, sin necesidad de imponer su autoridad, y compartir así momentos inolvidables con sus nietos.

Un abuelo es un punto cardinal en la vida de quien ha tenido o tiene el placer de disfrutar de su compañía. Un héroe de nuestro pasado que estará siempre a nuestro lado, estemos en el presente o en el futuro.

Los buenos abuelos son esas personas bonitas que nos dejan un legado emocional lleno de maravillosas historias, de ratos de magia, de suspiros increíbles que saben a tiempos pasados y huelen a hogar.

Esos son ellos, los abuelos, reyes de los sentimientos de nuestra infancia y de la intensidad de gran parte de los recuerdos más entrañables y adorables que poseemos de nuestro recorrido vital.

Un abuelo es una deliciosa mezcla de risas, historias y amor

¿De qué están hechos los buenos abuelos? De risas, historias, chocolatinas, pagas a escondidas y amor. Sobre todo de eso, de cariño en cantidades industriales.

Ellos son sinónimo de una unión generacional a través de la envoltura de unos caramelos, de un juego permisivo, de un consentimiento desmedido que siempre amenazará con acabar con la paciencia de los padres.

Historias vacías de miedos y repletas de alegría, de risas, de giros inesperados, de ternura, de amor… Cabellos de plata que ondean al viento, miradas cómplices y un quintal de oro en el corazón.

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Nuestras raíces, su huella emocional

Los secretos compartidos que construyeron nuestras raíces, el amor incondicional que las hizo crecer y la dedicación y el respeto que iluminaron la copa de nuestro árbol. Todo esto lo consigue un abuelo a través de su cariño y de su educación.

Qué gran verdad aquella de que los abuelos que cuidan de sus nietos dejan huellas en el alma y se sacan el doctorado en amor. Es maravilloso sentir que te quieren y que te protegen más allá del bien y del mal, pase lo que pase.

Lo cierto es que las pautas de crianza que un abuelo puede desarrollar con sus nietos tienen muchas ventajas. La primera de ellas, que no está sometida a la presión de la educación paterna que requiere una causa y efecto y, a veces, una “pelea” de intereses constante.

La figura de los abuelos se gana su autoridad casi por decreto de amor y, habitualmente, la templanza de un abuelo consigue abrir los oídos de los nietos de par en par. ¿Por qué?

  • Porque un abuelo puede permitirse enseñar mientras camina, cocina o cuida de las plantas de manera sosegada.
  • Porque un abuelo conoce mejor que nadie cómo sus padres fueron pequeños y armaron mil trastadas. Eso a los niños les encanta y les asombra pues, en cierta etapa vital, no conciben cómo es que sus padres también fueron pequeños.
  • Porque usan canciones, juegos, cuentos y juguetes de antes que ya no se llevan y que a los niños les encantan.
Un abuelo es un tesoro con cabellos de plata.

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Su posición privilegiada, la senda de su experiencia

Gracias a su experiencia un abuelo puede transmitir a un nieto un tipo de crianza bastante más flexible y diferentes que otra figura clave en la vida del niño como los padres. En otras cuestiones, un abuelo:

  • Tiene menos estrés en su vida y otro tipo de preocupaciones, lo que le permite mostrar un interés afectivo mayor a través de la escucha paciente y empática.
  • Tiene interés en corregir los errores que cometió con sus hijos, por lo que fomenta, además, una renovación de la visión de los padres sobre la crianza.
  • Entiende que la comunicación emocional es primordial en la relación con sus nietos, lo cual los sitúa en un lugar privilegiado en su corazón.
  • Es menos crítico con el niño y se centra más en apreciar aquellas cosas que resultan asombrosas antes que las que no lo son.
  • Ayuda al niño a socializarse lejos de su entorno cotidiano con personas de distintas edades y condiciones.
  • Actúa muchas veces como abogado defensor del niño ante los padres, a la vez que fomenta la validación y comprensión de sentimientos que pueden dificultar la relación paterno-filial.
  • Constituye un punto de apoyo emocional para los nietos cuando las circunstancias de la vida se recrudecen.

En este sentido, los abuelos dejan preciosas huellas en el corazón de los niños, aportando a su vida una figura de valor incalculable a todos los niveles.

Un abuelo, un tesoro para sus nietos.

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Para un abuelo, sus nietos son la puerta a la alegría

Los nietos son para los abuelos un regalo divino, pues les aportan la vitalidad, la alegría y el sostén emocional más principal en esa etapa de la vida.

Así, de su mano vuelven a asombrarse con el mundo y a disfrutar de la inocencia de quien aún mira la realidad como si fuesen destellos de magia.

Abuelos y nietos se retroalimentan de amor, golosinas, regalos, aperitivos especiales, regalos sorpresa, juguetes fantásticos y guiños de complicidad.

Lejos del rígido guión de las normas de su familia nuclear, un nieto disfruta con entusiasmo de los cuidados y el cariño que sus abuelos le brindan con cada detalle, con cada joya de amor y con cada corona de su reinado.

Sus muestras de amor

Cada uno en su lugar, padres, abuelos y tíos lideran la liga emocional de nuestra vida. Personas que sienten un amor tan inmenso por sus familiares que no pueden evitar mostrarlo de todas las maneras posibles.

Así, los dulces, los besos y los bolsillos llenos de sorpresas son la muestra de la más enriquecedora y bonita generosidad, bondad y muestra de cariño y sabiduría que nos encontraremos a lo largo de la vida.

Seguidores incondicionales de los nietos, manifiestos aficionados de sus talentos, su perseverancia, su determinación y sus triunfos, los abuelos son el más acertado y perfecto reflejo de la pasión, la ternura y la protección.

Un legado vital que corre por nuestras venas con la fuerza del amor y que nos sirve de sostén gracias a esos recuerdos a su lado, los cuales permanecerán con nosotros toda la vida.