Una crisis o final de relación: cómo distinguirlos

Es realmente angustiante no saber si es una crisis o final de relación. Las discusiones están a la orden del día y te planteas sobre el futuro de la pareja. ¿Cómo se distingue una etapa de la otra?

En teoría, deberíamos saber identificar cuando una relación se termina. Pero en la práctica, no siempre es tan sencillo y a veces necesitamos analizar muy bien la situación.

¿Es una crisis o final de relación? ¿Qué características tiene cada una de las opciones? ¿Cómo distingo entre una y otra? En este artículo te ayudamos a develar el misterio.

¿Qué es una crisis en la relación?

Una buena manera de determinar si se trata de algo pasajero o del final de la relación es saber cuáles son las características de una crisis de pareja. Esta puede aparecer en diferentes niveles y por diversos motivos. Por ello es fundamental prestar mucha atención y analizar cuidadosamente nuestro presente.

 

Una relación es un sistema dinámico, el cual está compuesto por dos personas. Cada una de ellas evoluciona de diferente manera y tiene diferentes experiencias (pasadas o presentes).

En determinadas circunstancias que pueden afectar a ambos o a uno solo de los integrantes del equipo es cuando suceden las crisis. Quizás se deba a la falta de empleo, a la llegada de un hijo, a una enfermedad o a un ascenso en el trabajo. Todo ello tiene sus efectos en una relación.

La crisis llega cuando esas diferencias o desencuentros entre ambas partes son difíciles de superar o salvar; cuando alejan en lugar de unir o en el caso de que ocasione problemas en uno de los dos que el otro no pueda ayudar.

Los principales motivos de crisis entonces son la incompatibilidad en cuanto a presente y futuro, las diferencias sexuales, el estrés, los problemas económicos e incluso los celos. Pero sin dudas, la falta de comunicación y de actividades en conjunto son los desencadenantes de este tipo de situación.

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¿Cuánto se puede considerar final de una relación?

Se suele creer que cuando una relación se termina uno puede saberlo de antemano, intuirlo o sentirlo. Pero en ocasiones estamos muy ocupados en otras cuestiones y no nos damos cuenta de que la situación es insalvable. Existen ciertas señales inequívocas y bastante puntuales para determinar que una relación está a punto de terminar:

1. Aburrimiento

Si nos resulta tedioso, aburrido o desagradable pasar tiempo en pareja. O también si se prefiere cualquier otro tipo de compañía. Incluso cuando se tienen planes para salir, las ganas no aparecen. Otra cosa que desaparece es el deseo sexual.

2. Indiferencia

No nos interesa en lo absoluto qué sucede con el otro más allá de las necesidades básicas o de salud (que no esté enfermo por ejemplo). La indiferencia también se manifiesta cuando no nos molestamos siquiera en enfadarnos o en discutir. Es como si hubiésemos plantado bandera blanca y nos hemos dado por vencidos.

3. Irritabilidad

Te molesta todo lo que haga la otra persona, incluso aquello que en algún momento te gustaba o te parecía divertido. Se experimenta la sensación de que la pareja hace todo para fastidiar o sacar de las casillas.

4. Falta de amor

Seguro habrás oído muchas veces la frase ‘se acabó el amor’. Y quizás sea un poco difícil de comprender, ya que creemos que podemos amar por toda la eternidad.

Sin embargo, para llegar a este punto, muchas veces es porque no hemos hecho nada para salir adelante. No se trata ahora de buscar culpables ni de sentirse responsables; pero cuando el amor se termina, es muy difícil continuar, aún habiendo hijos o planes a futuro.

Entonces, ¿es crisis o final de relación?

Todas las parejas atraviesan no una, sino decenas de crisis a lo largo de su vida. Esto se debe a que cambiamos continuamente y debemos amoldarnos a las nuevas circunstancias.

Cuando estamos en crisis nos sentimos angustiados, frustrados, dolidos o enojados… pero en el fondo tenemos la esperanza de que las cosas mejores. Esa es la primera diferencia con el final de relación.

Claro, porque si queremos que las cosas terminen ni siquiera pensamos en una posible solución al problema (o a los problemas). Pero si estamos dispuestos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para continuar, entonces se trata de una crisis momentánea.

También es verdad que cuando estamos en plena crisis nos es un poco difícil vislumbrar una luz al final del camino, una llama de esperanza que nos ayude a seguir adelante.

Para poder determinar si se trata de crisis o final de relación, una de las principales actitudes que podemos tomar es hablar con el otro. Nadie mejor que esa persona para evacuar todas las dudas que tengamos o al menos, para saber su punto de vista.

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¿Qué hacemos una vez que hemos determinado a qué se está enfrentando la relación? Buscar ayuda y encontrar la mejor manera de salir adelante, sin importar la decisión que hayamos tomado.

Si se trata de una crisis, podemos hacer terapia de pareja, irnos de vacaciones solos, encontrar el momento de hablar sin tapujos, organizar ‘citas románticas’ o hacer un retiro espiritual de a dos.

En el caso de que el destino de la relación sea romper, entonces lo que deberíamos tratar de lograr es una salida lo más diplomática posible. Esto quiere decir, tratar de llegar a un acuerdo en cuánto a los hijos, los ahorros, el coche, los muebles y hasta las mascotas.