Una dosis de soledad es necesaria en nuestras vidas

Gema · 9 agosto, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 10 enero, 2019
La soledad no tiene por qué ser perjudicial. Al contrario, puede beneficiarnos y ayudarnos a crecer como personas, siempre y cuando no la confundamos con el aislamiento y sigamos manteniendo nuestros contactos

La soledad es un estado a menudo etiquetado como negativo. Incluso constituye uno de nuestros primeros y últimos miedos a lo largo de nuestras vidas. Pero, más allá de esta connotación negativa que se le ha dado, existe esa pequeña dosis de soledad necesaria para nuestro propio crecimiento y desarrollo.

Los seres humanos somos seres sociales, necesitamos encontrar nuestro sitio dentro de una comunidad. De ahí que las relaciones interpersonales sean vitales para nosotros. Además, al relacionarnos con los demás, intercambiamos pensamientos enriquecedores que nos permiten ver la realidad desde otras perspectivas.

Sin embargo, una dosis de soledad es necesaria para tomar distancia de las situaciones y personas que nos rodean. Asimismo, es la mejor vía para conectar con nosotros mismos, meditar sobre nuestros problemas, y así poder tomar decisiones en consonancia con nuestros valores.

“Quien no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo entre una multitud atareada”

-Charles Baudelaire-

La soledad positiva es necesaria

Mujer disfrutando de la soledad en la naturaleza

No hace falta irse muy lejos para darnos cuenta de la cantidad de actividades de nuestra vida cotidiana que necesitan un poco de soledad para llevarse a cabo. Como por ejemplo, leer, estudiar, escuchar música, etc. Dependiendo de nuestras costumbres y experiencias, algunos preferimos estar más solos en unas situaciones que en otras.

Pero la presencia de esta soledad positiva no solo radica en las actividades de ocio, sino que es parte fundamental de nuestro proceso de crecimiento y desarrollo personal.

Cuando estamos solos podemos analizar nuestros problemas con calma y meditar sobre las distintas soluciones. Además, nos permite analizar no solo nuestros sentimientos, sino también los de los demás. Lo que nos ayudará a mejorar las relaciones interpersonales y a ser más empáticos.

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La relación con uno mismo es primordial para conocerse y amarse

Mujer sentada sobre un banco

La soledad positiva se encuentra escondida tras nuestro proyecto de vida. Son esos momentos en los que nos recogemos y nos permitimos la licencia de callejear entre lo que hacemos y vivimos.

Estar solos de vez en cuando nos permite encontrarnos y pensar sobre nuestra vida. De hecho, aprender a ser persona es un proceso que reclama saber estar solo. La soledad es algo excelente para mejorar porque nos da tiempo para analizar nuestras virtudes, pero también nuestros errores, facilitándonos la visibilidad de aprendizaje y cambio.

Es importante darnos un espacio para preguntarnos cómo estamos y escuchar nuestro interior, ya que así aprenderemos a disfrutar de nosotros mismos cuando estemos solos.

Sin embargo, hay mucho miedo y temor hacia la soledad, algo que arrastra el ser humano desde sus inicios. Pero si llevamos a cabo un buen equilibrio entre los momentos que nos dedicamos a nosotros y aquellos que dedicamos a establecer vínculos con los demás, podremos disfrutar de una experiencia armoniosa, liberándonos del miedo a quedarnos solos y sentirnos vacíos.

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Soledad y aislamiento

Soledad o aislamiento

La soledad no es lo mismo que el aislamiento. Estar aislado implica ausencia de relaciones, mientras que la soledad constituye una condición natural del ser humano. Somos los arquitectos de nuestra obra que es la vida, es decir, que estamos solos para vivir la vida y hacer de esta lo que nos parezca más oportuno, ya que nadie puede hacerlo en nuestro lugar.

Nosotros solos somos los que elaboramos nuestro proyecto de vida. No obstante, a lo largo del mismo son muchas las personas que nos vamos encontrando y las que nos dan ese empujoncito que a veces necesitamos, o nos arrojan una piedra en el camino.

Por lo tanto, la soledad es necesaria y beneficiosa cuando es voluntaria y temporal. Permite reflexionar con calma, descubrir fortalezas y mejorar actitudes. Sin embargo, no hay que dejar que se apodere de nuestra vida.

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