Cómo usar un lenguaje positivo para ser feliz

El lenguaje positivo no solo tiene un impacto beneficioso en aquellos que nos rodean, sino que también repercute en nosotros y en nuestra forma de percibir el mundo

Sin darnos cuenta, la forma en que hablamos o nos expresamos puede determinar nuestra felicidad o no. Así como lo estás leyendo.

Si usas un lenguaje positivo te sentirás pleno, verás el vaso medio lleno en cada situación y evitarás que la mente piense en cosas negativas. En este artículo te contaremos más.

¿Qué es el lenguaje positivo?

En situaciones cotidianas podemos analizar cuál es el impacto de nuestras palabras. Por ejemplo cuando llega tu hijo de la escuela luego de un examen en el cual ha sacado un 8.

¿Crees que reaccionará de la misma manera si le dices “Buen trabajo” o si le expresas “No está tan mal”? Aunque hayas querido decir lo mismo sonará distinto en la otra persona.

En el primer caso se sentirá feliz y notará que te has dado cuenta de su esfuerzo. En el segundo quizás se muestre contrariado y se vaya a la habitación cabizbajo.

¿Cuál es la diferencia que ha causado una y otra expresión? ¡La elección de las palabras! “Buen” trabajo y “tan mal” no tienen el mismo significado en nuestro cerebro.

El lenguaje positivo entonces se basa en usar expresiones que generen reacciones agradables en el interlocutor.

No debemos desestimar el poder de las palabras. Estas son muy importantes y determinan nuestra actitud y la de los demás.

Lo bueno es que podemos entrenar a la mente para que use las expresiones adecuadas cuando deba expresar un sentimiento o incluso cuando solo se trate de un “pensamiento interno”.

El lenguaje positivo genera apertura, mejores relaciones sociales, comunicación adecuada y más resultados que el negativo, el cual causa rechazo y otras emociones adversas.

Las palabras más positivas que existen son: “excelente”, “maravilloso” y “perfecto”. Las negativas que más usamos son “no”, “mal”, “incorrecto”. Debemos crear el hábito de repetir más las primeras y evitar las segundas.

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Cómo aplicar el lenguaje positivo según la relación

Por supuesto que no hablamos de la misma manera con nuestro jefe, nuestra pareja o un desconocido que se sienta a nuestro lado en el metro.

En cada caso podemos utilizar el lenguaje positivo para que nuestra experiencia (y la del otro) sea excepcional:

1. Con colegas

¿Cómo conseguir la motivación para desarrollar proyectos

Ya sea de trabajo o de estudios, es muy importante ser generosos en cuanto a reconocimientos. Es decir, que si el otro ha realizado un buen trabajo, tenemos que hacérselo saber.

Las palabras de ánimo también son muy importantes en estos casos, porque permiten que todo el equipo funcione.

  • En lugar de dar por hecho que tu compañero tiene que esforzarse dile “has hecho un excelente trabajo” y verás cómo se le ilumine la cara.

2. Con tu pareja

En este caso el lenguaje positivo puede ser sinónimo de complicidad porque refuerza el “nosotros” o el “te apoyo y estoy contigo”.

  • En momentos clave, cuando hay problemas, utiliza las palabras adecuadas para que el otro se sienta acompañado y comprendido.
  • Elogia sus comidas, su vestuario o sus logros personales. Enfócate en lo bueno y olvídate por un rato de lo malo.

3. Con tus hijos

Pasar más tiempo con los hijos

Es fácil creer que al usar el lenguaje positivo con los niños estamos siendo padres menos severos o evitando que sean responsables y buenas personas. Sin embargo… ¡es todo lo contrario!

  • Las palabras de cariño, de afecto y de apoyo dejan marcas muy profundas a temprana edad.
  • Si le ha ido mal en la escuela dile “lo harás mejor la próxima vez” o “sé que te has esforzado mucho, ya lograrás una calificación más alta” en vez de castigarle o hacerle sentir culpable.

Verás cómo mejora su comportamiento y solo trae buenas calificaciones a casa.

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4. Con tus familiares

Trata de evitar frases “aniquiladoras” en la reuniones familiares tales como “te lo dije”, “si me hubieses escuchado”, “te conviene hacer tal cosa”, etc.

Estas palabras tienen un efecto negativo en las relaciones, porque cierran la posibilidad de crecer o cambiar, nos desaniman, nos paralizan y nos hacen sentir culpables.

5. Con tus amigos

Amigos hablando

No solemos decirles cosas bonitas a nuestros amigos, ya sea por vergüenza o por creer que “ya lo saben”. Sin embargo una palabra de aliento en un momento puntual puede marcar la diferencia.

Ayúdales para que estén de mejor humor, más motivados, más felices y se sientan acompañados.

Desde un “¡Enhorabuena!” por haberse graduado o por casarse hasta un “buen trabajo” cuando consigue sacar adelante su proyecto o lo han ascendido en su empleo.

También deberías usar el lenguaje positivo cuando no se siente seguro de sí mismo, cuando tiene malas noticias o está deprimido.

6. Con conocidos

Ten presente que la palabra “sí” te abre más caminos de los que imaginas. Incluso con gente que nunca has visto o te relacionas poco.

El lenguaje positivo te puede llevar hacia nuevos proyectos, nuevas relaciones y nuevos caminos. Cuando conoces a alguien, dale los motivos necesarios para que sepa que puede confiar en ti y que le ayudarás en lo que necesite.

Por último, trabaja en modificar tu pensamiento para que te ayude en el lenguaje positivo que usarás con los demás y, por supuesto, que disfrutarás contigo mismo.

Claro, porque en esos momentos en que estás deprimido o sin fuerzas, precisas de las palabras justas para seguir adelante.

Y muchas veces tú eres la única persona capaz de lograr ese objetivo.