Vaginosis bacteriana: causas y síntomas

3 enero, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Esta es una de las infecciones más comunes en mujeres. Por ello, es normal que en algún momento de su vida, cualquier mujer la padezca. Cabe destacar que las mujeres que no son sexualmente activas no suelen contraer vaginosis bacteriana.

Normalmente, en la vagina hay una gran cantidad de bacterias, pero eso no quiere decir que se trate de algo malo. Todo lo contrario, la flora vaginal ayuda a proteger la vagina de infecciones por hongos y levaduras, entre otras cuestiones. Sin embargo, cuando esta sufre una alteración y el número de bacterias aumenta, la vagina queda expuesta y entonces, es cuando pueden ocurrir con mayor facilidad los contagios.

De acuerdo al Manual MSD, una vaginitis bacteriana debida a una alteración compleja de la flora vaginal en la que disminuye la cantidad de lactobacilos y aumenta la de anaerobios patógenos. Los síntomas pueden incluir un flujo vaginal grisáceo, líquido y con olor a pescado, y prurito. Es posible que también curse con comezón e irritación en la zona vaginal.

La VB no tiene una causa en concreto. Sin embargo, se considera que una mala higiene y otros factores podrían aumentar el riesgo de infección.

Síntomas

Síntomas de la vaginosis bacteriana

Como hemos comentado, los síntomas más característicos de esta enfermedad son: la secreción vaginal de color grisáceo y de consistencia líquida, en conjunto con su respectivo olor a pescado.

Según el Manual MSD, el olor a pescado es más intenso cuando la secreción es más alcalina (después del coito o las menstruaciones). Por otra parte, la picazón y el prurito son síntomas que pueden presentarse en la mayoría de los casos. Sin embargo, el eritema y el edema rara vez se presentan.

Posibles factores de riesgo

  • El uso de desodorantes, geles o talcos perfumados en la zona vaginal aumentan el riesgo de contraer infecciones.
  • No cambiar la compresa o tampón de manera frecuente durante la menstruación.
  • No secar el área después del baño o hacer ejercicio.
  • Lavar en exceso la vagina.
  • El uso de detergentes fuertes al lavar la ropa interior.
  • No cambiar la ropa interior después de realizar alguna actividad física.

Si no se busca un tratamiento para la infección, es posible que las bacterias se propaguen al útero o a las trompas falopio ocasionando problemas mayores, especialmente en mujeres embarazadas.

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Diagnóstico y tratamiento

Tratamiento de la vaginosis bacteriana

Para determinar que una paciente tiene vaginosis bacteriana, es necesario tomar una muestra del flujo vaginal y realizarle distintas pruebas clínicas y de laboratorio.

Los posibles signos de vaginosis bacteriana son:

  • pH superior 4,5.
  • Flujo grisáceo o amarillento.
  • La secreción emana un olor fétido.

Una vez recibido el diagnóstico, el tratamiento consiste básicamente en medicamentos antibióticos. Cabe destacar que la respuesta al medicamento dependerá de cada paciente, así que es probable que la infección prevalezca después de un par de semanas. 

Aunque se suelen emplear medicamentos orales, también hay tratamientos sin antibióticos. Estos se introducen en la vagina y de igual manera eliminan las bacterias perjudiciales sin provocar efectos secundarios.

Consecuencias

En la mayoría de los casos la vaginosis bacteriana no tiene consecuencias graves para la salud. Pero hay que tener cuidado porque puede desencadenar una inflamación pélvica, que sí es una enfermedad grave, ya que puede desencadenar infertilidad o embarazos extrauterinos. De ahí en parte la importancia de examinarse durante el embarazo, aunque no se manifieste ningún síntoma.

Por otro lado, si la infección se presenta durante la gestación existe el riesgo de parto prematuro o bajo peso del bebé al nacer. Debido a esto, es importante hacer un seguimiento a la infección y seguir el tratamiento indicado por el médico.

Finalmente, es primordial tener en cuenta que esta y otras infecciones vaginales hacen que las mujeres sean más propensas a tener enfermedades de transmisión sexual como VIH, virus del herpes simple, clamidia y gonorrea.

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