He aprendido que valentía es decir “sí” sin miedo y “no” sin culpa

Valeria Sabater · 2 agosto, 2016
Si nosotros mismos no nos cuidamos nadie lo hará. Por eso debemos expresar nuestra opinión sin miedo y atrevernos a decir lo que nos molesta en cada momento

Vivir sin miedo a ser juzgados o rechazados en algún momento no es algo que podamos conseguir de un día para otro.

Tememos ser etiquetados por nuestros pensamientos, apartados por nuestra forma de ser e incluso por las opciones que queremos elegir.

No es lo adecuado. Ahora bien, algo que nunca debemos olvidar es que no hay peor miedo que el que nosotros mismos creamos en nuestra cabeza. Con nuestras actitudes limitantes, inseguridades, frustraciones y obsesiones.

Liberarnos de todo ello es como quitarnos una piel de serpiente molesta, caduca y vieja. Emerger del miedo a la valentía será, sin duda, el mejor paso que demos en nuestra existencia.

Porque, lo creamos o no, siempre llega un instante en que, por fin, lo hacemos. Decir “SÍ” sin miedo y “NO” sin culpa.

A continuación te invitamos a reflexionar sobre ello, a que pongas en práctica la valentía y este tipo de crecimiento personal basado en la congruencia entre lo que sentimos y lo que hacemos.

Claves para vivir sin miedo

Todos nosotros vivimos supeditados a diversos sistemas de creencias y valores. Nuestro hogar y la familia, por ejemplo, suelen ser ese primer círculo que limita muchas de nuestras voluntades y necesidades personales:

  • Tememos decir o hacer tal cosa por temor a posibles reacciones.
  • Nos da miedo desilusionar a nuestros padres si elegimos un camino determinado.
  • Nos produce cierta inquietud no cumplir con las expectativas que los demás tienen de nosotros.

Tal y como podemos ver, todos ellos son sencillos ejemplos que muchos de nosotros hemos sentido alguna vez. Son situaciones más o menos comprensibles que jamás deberían llegar al límite.

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Nunca debemos llegar hasta ese extremo de vivir solo orientados a los demás, descuidándonos a nosotros mismos. 

mujer triste y melancólica

Te proponemos ahora que tomes nota de estas sencillas claves para empezar a vivir sin miedo. Para ser más asertivos, más íntegros con la voz de nuestro interior.

Decir “sí” cuando lo que deseo decir es “no”

¿Por qué lo hacemos? Te preguntan si este fin de semana te vendría bien ayudar en casa, o hacer un proyecto en el trabajo o ir a una excursión con unos amigos que no te agradan y tú, aún no deseándolo, dices “sí”.

  • En ocasiones, damos respuestas afirmativas por el apego que le tenemos a ciertas personas. Tememos ofender a las personas que amamos, nos da miedo descuidarlas o hacerles daño con una negativa.
  • Asimismo, también es común dar respuestas afirmativas cuando deseamos sentirnos integrados dentro de un grupo. Decir sí en el trabajo o sí a esos amigos nos permite unir vínculos y no sentirnos rechazados.
  • No obstante, este tipo de conductas practicadas cada día nos abocan a una clara indefensión. Dejamos de ser nosotros mismos. Un “sí” cotidiano hace que los demás siempre nos vean solícitos y sin necesidades propias que satisfacer.

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Lo creamos o no, una negativa de vez en cuando nos permite mantener un adecuado equilibrio.

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Dar el paso: decir “no” sin culpa

Empezaremos haciendo un pequeño ejercicio de visualización para descubrir el gran beneficio de decir no. Pongamos en marcha nuestra máquina del tiempo y volvamos a aquel instante de nuestra vida en que actuamos en contra de nuestros deseos.

A continuación, te damos sencillos ejemplos para que los sigas y entiendas por qué es adecuado decir “no” sin culpa:

  • Visualizo aquel día en que le dije “sí” al favor que me pidió cierta persona.

Me imagino a mí mismo diciéndole “no” con seguridad, mientras le argumento el porqué de mi decisión: te doy un no porque tu interés es egoísta, porque no me tratas bien, porque solo buscas beneficio propio.

  • Visualizo uno de tantos momentos en que mi pareja me preguntó “si no me molestaba que ir a hacer tal cosa”, y yo le respondí que no, que no me molestaba.

Ahora me imagino a mí mismo siendo más congruente y respondiéndole que no veo bien que sea yo quien lleve la mayor parte de las cargas y obligaciones. Le argumento que ser pareja es hacer equipo y respetar.

mujer-bailando feliz por vivir sin miedo

La necesidad de decir “sí” sin miedo

Decir sí cuando lo queremos y lo necesitamos es un modo de validarnos a nosotros mismos. Cada afirmación que procede directamente de tu corazón y de tu personalidad, te ayuda a definirte frente a los demás para que estos te conozcan mejor.

  • Voy a decir “sí” sin miedo a mis sueños y objetivos.
  • Entiendo que decir “sí” sin miedo puede no gustar a muchos. Ahora bien, quienes me acepten tal y como soy con todos mis pensamientos, voluntades y deseos será porque me respeta y me quiere de forma íntegra y auténtica.

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A partir de hoy voy a empezar a decir “sí” sin miedo y “no” sin culpa, para mantener un adecuado equilibro en mi vida.

Porque convivir es respetarnos los unos a los otros tal y como somos.