Variables psicológicas y cáncer: posible asociación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio Alonso Castrillejo el 3 enero, 2019
Raquel Aldana · 4 enero, 2019
Pese a los problemas metodológicos de este tipo de investigaciones, cada vez parece más claro que el estado emocional y psicológico de la persona puede presentar repercusiones en el desarrollo de la enfermedad.

Existen determinados patrones de conducta que pueden ser asociados tanto a la aparición como al desarrollo de enfermedades como puede ser el cáncer. Y es que cada vez más aparecen evidencias que relacionan determinadas variables psicológicas y cáncer.

La psicooncología es una disciplina que aplica la psicología al desarrollo y tratamiento del cáncer. Este área está influyendo tanto a la investigación como a la asistencia sanitaria. Pretende considerar el conjunto de variables psicológicas que afectan al cáncer.

Dentro de este campo, se han llevado a cabo múltiples investigaciones con el objetivo de demostrar la influencia de aspectos psicológicos en la aparición y el desarrollo de cáncer.

Pese a los problemas metodológicos de este tipo de investigaciones y la controversia existente en la interpretación de los resultados obtenidos, cada vez parece más claro que el estado emocional y psicológico de la persona puede presentar repercusiones en el desarrollo de la enfermedad.

De esta forma, aspectos como la personalidad, el estado anímico o la existencia de estrés o depresión, pueden influir en la progresión e incluso en la aparición de la enfermedad, siendo objeto de estudio entre variables psicológicas y cáncer.

Estos datos indican que en el tratamiento del cáncer, también puede jugar un papel importante la modificación de ciertos hábitos de conducta. Estos podrían llegar a influir negativamente en la enfermedad.

Hábitos de conducta y cáncer

Hombre mareado.
Existen evidencias que relacionan algunas variables psicológicas y cáncer.

Es innegable que el estilo de vida es un factor muy importante a tener en cuenta en el desarrollo de muchas enfermedades. De hecho, las variables ambientales son las responsables de alrededor de un 80% de los cánceres.

Factores como el tabaco o llevar una vida sedentaria son hábitos de vida que suelen estar relacionados con el cáncer. Reeducarnos a fin de adquirir hábitos de vida más saludables es la mejor herramienta preventiva.

En este sentido, existe el llamado “decálogo europeo contra el cáncer”. Éste ofrece una serie de consejos para reducir la incidencia de la enfermedad. Entre ellos destacan 

  • Evitar el tabaco, ser moderado en la toma de bebidas alcohólicas y evitar la exposición excesiva al sol.
  • Seguir las normas de seguridad a la hora de manipular sustancias potencialmente cancerígenas.
  • Seguir una dieta alta en frutas y verduras y evitar y prevenir el sobrepeso.

Es importante consultar al médico en caso de alguna anormalidad. Como la variación en el tamaño de un lunar, la aparición de bultos o de cicatrices anormales.

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Variables psicológicas y cáncer: el estrés

Variables psicológicas y cáncer: mujer estresada con las manos en la cabeza.
En la relación entre variables psicológicas y cáncer el estrés ha sido una de las más estudiadas.

Existe una estrecha relación entre el sistema nervioso central y el sistema inmune. El último de estos sistemas es, precisamente, el encargado de detectar y eliminar las células cancerígenas de nuestro organismo.

De esta forma, variaciones en el sistema nervioso central, debidas a factores como el estrés, pueden repercutir indirectamente en el desarrollo de la enfermedad.

Por tanto, no es que el estrés sea una causa de cáncer. Pero, como variable que posee efectos directos sobre la fisiología del organismo, puede influir en el curso de dicha enfermedad.

Por una parte, el estrés puede influir en la aparición de cáncer al interactuar y potenciar los efectos de un carcinógeno.

Por otra parte, el estrés puede causar un debilitamiento en el sistema inmune. Bloqueando ciertas células inmunológicas, como los linfocitos Natural Killer (NK), encargados de detectar las células tumorales y combatirlas.

Por último, el estrés puede influir negativamente en el cáncer de un modo indirecto. El proceso consiste en que el paciente empiece a tomar ciertos hábitos perjudiciales tales como fumar, beber o tomar drogas.

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Variables psicológicas y cáncer: la depresión

Con un planteamiento similar, la depresión es una condición que puede estar estrechamente relacionada con el problema.

Diversos estudios apuntan que las personas con altos niveles de depresión, sentimientos de indefensión y pesimismo, son más propensas a padecer esta enfermedad. O a tener un peor pronóstico si ya la padecen.

Nuevamente, se debe matizar que no se puede afirmar que la depresión sea la causa única de un cáncer. Sin embargo, sí puede influir en este.

Así mismo, actitudes depresivas en pacientes con cáncer, hacen que dichas personas sean menos constantes con su tratamiento, llegando a abandonarlo en muchos casos.

Tratar de modificar el estado emocional del paciente es un objetivo fundamental en las terapias contra el cáncer. En este contexto, disponer de un grupo de apoyo es un aspecto muy importante. Puede ayudar en gran medida a afrontar esta enfermedad.

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