¿Cómo de peligrosa es la varicela en adultos?

23 abril, 2018
Es extremadamente raro que una persona adulta sufra esta enfermedad debido a la existencia de múltiples vacunas muy eficaces.

La varicela es una de las enfermedades exantemáticas típicas de la infancia. Es producida por un virus y en general, cuando afecta a los adultos es más grave que en los niños.

Síntomas de la varicela en adultos

Virus de la varicela.

 

Por norma general los pacientes sienten una serie de alteraciones o señales que pueden ser relacionadas con esta enfermedad. Así, los síntomas más frecuentes en este rango de la población son los siguientes:

  • Fiebre que suele durar dos o tres días y ser de intensidad moderada.
  • Cansancio, fatiga o debilidad general.
  • Cefalea o dolor de cabeza.
  • Falta de apetito.
  • Presencia de una gran cantidad de lesiones por toda la piel (en especial en el tronco y en la cabeza). En primer lugar aparecen en forma de manchas planas de tonalidad rojiza y de tamaño reducido.

Visita este artículo: Medicamentos más comunes en los niños

Causas de la varicela en adultos

La varicela es una enfermedad provocada por la infección del virus varicela-zoster (o VZV). La mayoría de casos clínicos se localizan en la infancia o en los primeros años de la adolescencia. Sin embargo, esta patología puede desarrollarse a cualquier edad.

Los pacientes adultos son menos comunes porque la primera infección produce inmunidad y porque existen vacunas para ella.

El primer contacto con este microorganismo suele ocurrir en la infancia puesto que es una enfermedad muy contagiosa. Las vías de contagio abarcan los medios directos (a través de las lesiones cutáneas o las diminutas gotitas expulsadas al toser, estornudar etc.). También se incluyen las formas indirectas (que aparecen con menos frecuencia). Por ejemplo, mediante el contacto de objetos contaminados (usados) por el paciente.

Por otra parte, las vacunas contienen el agente viral de manera que la persona desarrolla defensas específicas para él. De esta manera cuando vuelva a estar expuesta a este patógeno, el organismo será capaz de combatir y evitar la afección.

Diagnóstico de la varicela en adultos

Diagnóstico de la varicela en adultos.

 

Por norma general el equipo médico lleva a cabo un examen físico en el que se analizan las lesiones cutáneas (tamaño, localización, etc.). Si existen dudas para identificar esta enfermedad de otras patologías con síntomas similares se pueden realizar otros procedimientos médicos.

Algunos trastornos similares son el sarampión, alteraciones causadas por el herpes simple o las infecciones víricas del Coxsackie.

En tal caso se puede extraer el líquido acumulado en las ampollas y analizarlo en laboratorio para detectar el patógeno desencadenante. También se puede usar la reacción en cadena de la polimerasa (o PCR)

Tratamiento de la varicela en adultos

Actualmente no existe una serie de medicamentos que sean capaces de destruir al virus y curar la enfermedad. Sin embargo, nuestro organismo es capaz de combatir la enfermedad tras un periodo de convalecencia (varía de una a dos semanas).

Por tanto, el equipo médico puede recomendar el uso de ciertos fármacos y una serie de pautas para calmar los síntomas que la persona padezca:

  • La toma de paracetamol para aliviar el malestar general, el dolor de cabeza y la fiebre. En cualquier caso evitaremos la utilización de aspirinas (ácido acetilsalicílico). Este compuesto se relaciona estrechamente con la presencia del síndrome de Reye.
  • A medida que avance el tiempo las lesiones cutáneas terminarán por desaparecer sin dejar marcas visibles. Asimismo, si el paciente no ha seguido los consejos y se ha arrancado las costras es posible que se infecten. En tal caso el paciente sí poseerá cicatrices para el resto de su vida.
  • También se aconsejan frecuentes baños con agua tibia y la aplicación de compresas húmedas para limpiar las erupciones y calmar su picor temporalmente.

Prevención de la varicela en adultos

Mujer con varicela.

La prevención más eficaz ante esta infección vírica es la aplicación de la vacuna correspondiente. En la gran mayoría de casos los pacientes resultan inmunes o padecen una versión suave o leve de la enfermedad.

Sin embargo, en las personas expuestas a sujetos con varicela es aconsejable evitar el contacto directo e indirecto. Sólo si no han padecido el trastorno o no han recibido la vacuna correspondiente.

Te puede gustar