A veces ayudar significa no hacer nada

Raquel Lemos Rodríguez·
20 Septiembre, 2020
Aunque pensemos que estamos haciendo lo correcto, en ocasiones es necesario dejar que el otro recorra el camino que le corresponde. Es decir, en un momento dado, resulta útil permitir que los demás se enfrenten a las dificultades por sí mismos.

Cuando vemos a alguien sufriendo, el deseo de asistirle es una acción casi automática. No obstante y a pesar de que parezca contradictorio, a veces ayudar significa no hacer nada. ¿Qué implicaciones tiene esta afirmación?

Pensemos, por ejemplo, en aquellos casos en que, al prestar apoyo, hemos empeorado la situación. Al entrometernos, el curso de los acontecimientos ha cambiado y el resultado final se ha visto alterado.

Por ello, mantenerse al margen, aunque cerca, es a menudo una alternativa saludable. De esta manera, estaremos ayudando más de lo que creemos. Si quieres profundizar en esta cuestión, sigue leyendo. Te lo contamos más despacio.

A veces ayudar significa no hacer nada

mariposa

Cuenta una fábula que una vez un hombre encontró un capullo de mariposa tirado en medio del camino y se lo llevó a casa para protegerlo. Lo puso a buen recaudo, pero al día siguiente notó que había un pequeño agujero.

Cuando se fijó mejor, vio que la pequeña mariposa estaba luchando por salir del capullo.

El hombre estuvo así durante varias horas, viendo cómo la mariposa forcejeaba e intentaba atravesar aquel minúsculo orificio. Sin embargo, de repente, dejó de luchar.

Parecía como si se hubiese rendido o atascado. Al hombre le dio mucha pena y, con gran delicadeza, agrandó el hueco para que la mariposa pudiera salir.

Gracias a la buena voluntad del hombre, la mariposa salió, pero tenía el cuerpo inflamado y unas alas muy pequeñas y dobladas.

El hombre pensó que aquello era normal y continuó observando a la mariposa mientras esperaba que la hinchazón remitiese y que el insecto abriese las alas y echara a volar. Pero, no fue así.

La pobre mariposa sólo se arrastraba haciendo círculos. Jamás llegó a volar.

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Luchar por nosotros mismos es necesario

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Como cuenta el relato anterior, el señor se ofreció a ayudar de buena fe a la mariposa. Pero desconocía que la mariposa debía superar aquel obstáculo ella sola. Si lo lograba por sí misma, los fluidos que tenía en el cuerpo pasarían a las alas.

Como no fue así, el problema que parecía haber se convirtió en otro mayor: la mariposa nunca llegó a volar. Al facilitar que esta saliera antes de tiempo y sin esfuerzo, se interrumpió el proceso natural para que las alas del animal madurasen lo suficiente.

Así, el mensaje que este cuento nos transmite tiene que ver con aquella ayuda que damos cuando alguien no la pide. Es un acto de bondad tender la mano a aquel que está sufriendo o carece de medios ante una contrariedad determinada. Ahora bien, también es importante identificar en qué momentos esta asistencia es de verdad crucial.

Porque cada persona aprende de los propios errores, de las dificultades que sortea y de las soluciones a las que llega. Por este motivo, en ocasiones es preciso que cada cual viva la experiencia que le corresponde, de forma que pueda entenderla y verse reforzado por la misma.

Cuesta mantener la calma cuando alguien cercano lo está pasando mal, sobre todo si se trata de un ser querido. Por ejemplo, quizás requiere ayuda ese amigo con unas circunstancias familiares tan complicadas. Pero más que organizarle la existencia, la clave reside en darle apoyo incondicional, prestarle un hombro donde llorar, escucharle…

Una vida sin obstáculos impide la superación

Ayudar o no ayudar

Es cierto que las equivocaciones nos disgustan, que los obstáculos a veces nos detienen o que los miedos nos paralizan. Sin embargo, todas estas experiencias son parte del camino del aprendizaje que vamos a obtener.

Así, más allá de observar estas trabas como un lastre, tal vez sea útil considerarlas como una oportunidad para mejorar. Acaso tales retos sean más llevaderos si los entendemos como hitos de superación en distintas fases de la vida.

Cada error supondrá un avance ante algo a lo que nos estamos enfrentando, un paso que nos impulsará aún más arriba. Cada traspiés nos pondrá a prueba, llevándonos a insistir de nuevo, a cambiar de estrategia o, incluso, a abandonar.

En cualquier caso, aceptar los fallos y abordar los temores nos hará crecer y ganar confianza en nosotros mismos. Por esta razón es fundamental que cada cual pase por esas batallas. Solo así saldrá fortalecido y con más recursos de los que ya contaba.

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Cuando ayudar significa no hacer nada

Si los demás son capaces de hacer algo por sí solos, ¿para qué privarles de esa vivencia?

Dar apoyo a quienes nos rodean es un bonito acto de generosidad, pero recuerda: a veces ayudar significa no hacer nada…